Amar al “enemigo”

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de la Primavera del 2017 se publicaran en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

Durante casi 500 años, los Anabaptistas se han negado a participar en la guerra. Después de la Primera Guerra Mundial, diversos grupos fundaron el CCM como una institución inter Anabautista para ayudar a las víctimas de la Gran Guerra. Desde entonces, el CCM ha seguido prestando asistencia a las personas en todo el mundo, a menudo en situaciones posteriores a conflictos. El CCM trabajó inicialmente sólo en áreas controladas por el ejército estadounidense y el gobierno de Saigón de Vietnam del Sur. Sin embargo, el mandamiento de Jesús de “amar a los enemigos” llamó a algunas personas dentro del CCM a ayudar a todas las personas vietnamitas en necesidad —incluyendo a aquellas en las comunidades del “otro lado”. En este artículo, basándome en mis experiencias trabajando con el CCM en Vietnam a finales de los años sesenta, examino los riesgos que implica actuar bajo el mandato de Jesús de “amar a tus enemigos” en una zona de conflicto y los resultados que fluyen al responder a ese llamado.

En Tam Ky, provincia de Quang Nam, donde trabajé en Vietnam de 1966 a 1969, construí amistad y confianza con muchas personas vietnamitas. En conjunto, desarrollamos un programa de alfabetización acogido por madres/padres e hijas/hijos de ambos lados del conflicto. El programa de alfabetización se inició en los campamentos de desplazados en Tam Ky, pero pronto se extendió a las aldeas más allá del perímetro del gobierno de Estados Unidos/Saigón. Esta expansión me permitió trabajar y hacer amigos con un amplio espectro de personas tanto en Tam Ky como también comunidades consideradas “inseguras” y “hostiles” por los militares de los Estados Unidos. En una carta a mis padres en 1968, escribí: “Esta noche Tam Ky es hermosa y pacífica. Es muy bueno salir por la noche porque en la noche soy el dueño de toda la ciudad. Los GI (militares estadounidenses) y CIA (Agencia Central de Inteligencia) la usan durante el día, pero por la noche es su enemiga. Pero para mí, es mi amiga tanto de día como de noche”. Las mismas amistades vietnamitas que me permitieron vivir y trabajar con seguridad tanto en Tam Ky como en comunidades marginales resultaron ser una amenaza para los militares estadounidenses. La guerra está alimentada por el miedo y odio al enemigo, por lo que, para los combatientes, ver a sus compatriotas hacer amigos y vivir pacíficamente con ambos lados en una zona de combate es, como explicó un funcionario estadounidense, “duro en la moral de combatientes estadounidenses”.

La primera reacción de funcionarios estadounidenses en Tam Ky fue pedir a la Embajada de los Estados Unidos en Saigón que presionara a los líderes del Servicio Cristiano de Vietnam (VNCS, por sus siglas en inglés) para que me transfirieran fuera de la zona de guerra. [El CCM era la organización principal de VNCS, que también incluía el Servicio Mundial de Iglesias y Lutheran World Relief]. Ese esfuerzo fracasó, después de una reunión fortuita con un periodista estadounidense que llevó a un artículo en el New York Times señalando que el gobierno estadounidense —que estaba destruyendo Vietnam— estaba tratando de expulsar a voluntarios que estaban tratando de ayudar a las personas vietnamitas. (Otro trabajador del Servicio Voluntario Internacional también figuraba en la lista de personas que los militares estadounidenses querían transferir). El artículo también señaló que, en una democracia, el gobierno no puede decirles a las organizaciones no gubernamentales (ONG) cómo hacer uso de su personal, mientras que la separación de la iglesia y el estado, se supone, que protege a las organizaciones religiosas de la interferencia gubernamental.

Varios meses después de que el esfuerzo por sacarme de Tam Ky resultara contraproducente, una estudiante que enseñó en nuestro programa de alfabetización me pidió que conociera a su padre en la casa de su tía. Su padre me informó que trabajaba para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y que había sido asignado a difundir desinformación sobre mí en el área de Tam Ky. Me explicó que la CIA tenía informantes de áreas rurales del Frente de Liberación Nacional (FLN) que venían mensualmente a Tam Ky e informaban a la CIA sobre los funcionarios locales en su área, para que los militares pudieran intentar matarlos. El plan de la CIA era decirles a los informantes que yo era un agente encubierto de la CIA. Esa información, explicó, era para que cuando el rumor corriera, el FLN “resolvería el problema de Doug Hostetter” la próxima vez que se infiltraran en Tam Ky. Cuando le pregunté a mis amigos vietnamitas cómo debía responder a esa advertencia, me aconsejaron que orara y confiara en mis amigos. Si salía de Tam Ky justo cuando el rumor se estaba extendiendo, dijeron, se creería, y el CCM nunca podría volver a enviar voluntarios a Tam Ky. Varios meses más tarde, mi profesora de alfabetización me pidió que volviera a reunirse con su padre. Él me informó que la campaña había sido un fracaso; que los informantes habían difundido el rumor, pero la gente no lo creía y que ahora, seguramente estaba a salvo.

Todas las ONG occidentales en Vietnam afirmaron que estaban allí para amar y ayudar al pueblo vietnamita. Pero la mayoría de ellos sólo ayudó a vietnamitas que vivían en las áreas controladas por el gobierno de Saigón, protegidos por tropas estadounidenses. Algunos Menonitas y Cuáqueros se esforzaron por ampliar nuestro trabajo para ayudar a las personas de ambos lados del conflicto. En 1975, 130 ONG internacionales estaban operando en Vietnam del Sur. Cuando los combatientes estadounidenses se retiraron, sólo el CCM y el American Friends Service Committee permanecieron como testigos de un Dios que es más grande que los Estados Unidos y que ama a todo el pueblo vietnamita, independientemente de dónde vivan o cuáles fuerzas armadas estén en control.

Doug Hostetter es el director de la Oficina de las Naciones Unidas del CCM. También trabajó con el CCM en Tam Ky, Vietnam, de 1966 a 1969.

Aprende mas

Hostetter, Doug. The People Make the Peace. Charlottesville, VA: Just World Books, 2015.

Martin, Earl. Reaching the Other Side. New York: Crown Publishers, 1978.

El CCM y el movimiento en contra de la guerra de Vietnam

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Gracias tanto al principio teológico de la separación del mundo como a una historia de aislamiento cultural, muchos constituyentes del CCM en los Estados Unidos a principios de los años 60 eran todavía muy distintos de la sociedad. Si no fuera porque algunos de sus hijos e hijas vivían y trabajaban en Vietnam como personas trabajadoras del CCM, y porque algunos de sus hijos resistieron la cooperación con el servicio militar obligatorio, hubiera sido difícil un compromiso significativo con el movimiento anti-guerra de Vietnam por parte de los anabaptistas en los Estados Unidos. El trabajo y testimonio de estos hombres y mujeres jóvenes comprometidos a vivir la manera de paz de Cristo, incluso en un mundo en guerra, empujaron a las Iglesias Anabautistas en los Estados Unidos a un mayor compromiso con asuntos de política pública, incluyendo decisiones de guerra y paz. Este artículo examinará cómo durante la Guerra de Vietnam el CCM aprendió lentamente a abordar las cuestiones de política pública planteadas por la guerra.

Como las personas trabajadoras del CCM en Vietnam experimentaron de primera mano la guerra y el sufrimiento que causó, sus informes comenzaron a tener un profundo impacto en las iglesias que les habían enviado. Una carta del CCM a la Casa Blanca en noviembre de 1967 reflejaba las preocupaciones surgidas entre el personal del CCM que realizaban esfuerzos de socorro en un contexto de guerra: “no podemos servir a las víctimas de la guerra en Vietnam sin cuestionar seriamente las actividades de Estados Unidos que causan el sufrimiento que buscamos aliviar. Nuestras conciencias protestan contra el suministro de ropa y alimentos y atención médica a refugiados, mientras se guarda silencio sobre una política que genera nuevos refugiados cada día”.

El personal de CCM envió numerosas cartas y delegaciones a la Casa Blanca durante el transcurso de la guerra. El Secretario Ejecutivo del CCM, William Snyder, envió una carta al presidente Lyndon Johnson fechada el 2 de junio de 1965, expresando “profunda preocupación por la intensificación de la guerra en Vietnam con su consecuente tributo de sufrimiento humano”. El CCM envió a todos los miembros del Congreso las ediciones especiales de The Mennonite y The Gospel Herald de enero de 1966, que presentó la perspectiva de las personas trabajadoras Menonitas en Vietnam. En 1972, el CCM coordinó una delegación de líderes Menonitas y Hermanos en Cristo a la Casa Blanca. La declaración preparada por los líderes imploró al gobierno de Estados Unidos que cesara toda ayuda militar a Vietnam e instó al gobierno a “¡arrepentirse! ¡cambiar, empezar de nuevo!”. La Oficina del CCM en Washington coordinó esta y otras visitas del personal del CCM y líderes de las denominaciones para abordar las preocupaciones de la política pública derivadas de la participación de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam.

Este tipo de incidencia en la política pública representaba un nuevo terreno para el CCM en su relación con el gobierno, ya que el enfoque comenzó a pasar de hablar en nombre de los objetores de conciencia de las iglesias constituyentes a hablar en nombre de personas amigas y colegas al otro lado del mundo que estaban sufriendo las políticas de nuestro gobierno. Algunos miembros de las iglesias constituyentes del CCM vieron este tipo de incidencia como inapropiada para una agencia de la iglesia. El CCM organizó una importante consulta con los líderes de la Iglesia Anabautista en diciembre de 1966 para discutir las preocupaciones sobre el testimonio de paz de la iglesia en la arena pública y el papel del CCM en ese testimonio. A raíz de la consulta, CCM siguió participando activamente en la resistencia a la participación de los Estados Unidos en la guerra de Vietnam mediante la incidencia en políticas públicas, aun cuando muchos de sus constituyentes Menonitas y Hermanos en Cristo siguieran viendo esa incidencia como incompatible o, al menos, en tensión con los compromisos y prácticas tradicionales de la no resistencia.

Mientras tanto, decenas de jóvenes de las Iglesias Menonitas y Hermanos en Cristo en los Estados Unidos protestaron la guerra resistiendo el reclutamiento. Las divisiones profundas de la sociedad sobre la guerra también salieron a relucir en un paisaje menonita de preocupaciones teológicas acerca de la lealtad, el discipulado y la desobediencia civil. Walton Hackman, miembro del personal de la Sección de Paz del CCM, brindó asesoramiento y recursos a muchos jóvenes resistentes al servicio militar. La Iglesia Menonita afirmó la resistencia al reclutamiento militar como una aplicación válida de su enseñanza sobre la paz y la no-resistencia en su convención nacional en 1969.

Las personas trabajadoras del CCM en Vietnam que regresaron a los Estados Unidos fueron ampliamente buscadas para que compartieran sus experiencias en iglesias, escuelas y organizaciones cívicas. Atlee Beechy estima que compartió con 150 grupos diferentes en su primer año de regreso del servicio con el CCM en Vietnam. Con conocimiento íntimo de la guerra en Vietnam, las personas ex-trabajadoras del CCM participaron en movilizaciones contra la guerra al regresar a casa. Después de su servicio con el CCM Vietnam, Doug Hostetter trabajó para el proyecto del Tratado de Paz del Pueblo y viajó a Vietnam del Sur y del Norte con la Asociación Nacional de Estudiantes de los Estados Unidos.

La Guerra de Vietnam despertó la conciencia de muchos respecto al pago de impuestos para la guerra. Delton Franz, el primer director del CCM de la Oficina en Washington, y su esposa Marian se unieron a otras personas en la promoción de la primera legislación tributaria para la paz de la nación, conocida como el Fondo para el Impuesto a la Paz Mundial, presentada por Ron Dellums en 1972. El CCM creó un Fondo de Impuestos para la Paz en 1972 como respuesta al deseo de sus constituyentes Anabautistas de enviar sus dólares de impuestos de guerra retenidos para apoyar el trabajo de paz del CCM.

El personal del CCM en Vietnam también participó, detrás de la escena, en trabajos que resultaron en contribuciones significativas al esfuerzo contra la guerra en los EE.UU. En 1973, Pat Hostetter Martin, presentó un periodista a varias personas, entre ellas una joven vietnamita esposada a su cama de hospital. Esta mujer, prisionera política, había sido golpeada y agredida sexualmente por soldados survietnamitas. Estas conexiones facilitadas por Hostetter Martin resultaron en una serie de cuatro partes sobre presos políticos, en el New York Times que era muy crítica de la guerra.

El CCM, sin duda, no se relacionó plenamente con los líderes y tácticas del movimiento en los Estados Unidos contra la guerra de Vietnam. Sin embargo, gracias a las personas objetores conscientes de la guerra, su creciente trabajo de incidencia, su apoyo a la resistencia tributaria de la guerra y su presencia en el terreno de las atrocidades de la guerra, el CCM desarrolló su propio testimonio paralelo contra la participación de los EE.UU. en la guerra de Vietnam, un testimonio en consonancia con sus entendimientos teológicos, sus relaciones y su trabajo en Vietnam y una base de apoyo de la iglesia aún cautelosa sobre la incidencia con el gobierno.

Titus Peachey trabajó con el CCM durante más de treinta años, recientemente como coordinador de educación para la paz del CCM EE.UU. Actualmente es miembro de la junta directiva de Legacies of War, una organización de base educativa e incidencia que trabaja para abordar el impacto del conflicto en Laos durante la guerra de Vietnam, incluyendo la eliminación de minas sin explotar (UXO).

Aprende mas

Legacies of War website: legaciesofwar.org.

Bush, Perry. “The Political Education of Vietnam Christian Service, 1954-1975.” Peace and Change. 27/2 (April 2002): 198-224.

Martin Luther King. “Más allá de Vietnam: Un tiempo para romper el silencio: Declaración de Independencia de la Guerra de Vietnam”. Sermón emitido en la Iglesia de Riverside, Nueva York, 4 de abril de 1967. Disponible en http://kingencyclopedia.stanford.edu/ enciclopedia/documentsentry/doc_beyond_vietnam/.

La identidad de paz en tiempo de guerra

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El Comité Central Menonita comenzó sus ministerios en el Vietnam revolucionario en 1954, inmediatamente después de la firma de los Acuerdos de Ginebra que pusieron fin a la guerra de la Indochina Francesa. Al asociarse con la Alianza Cristiana y Misionera y la Iglesia Evangélica de Vietnam (ECVN por sus siglas en inglés), el CCM proporcionó asistencia humanitaria y servicios médicos en el contexto de las realidades de la Guerra Fría. Desde el principio, los líderes de la iglesia y de la misión, así como los altos funcionarios del gobierno de Vietnam del Sur, entendieron que los Menonitas evitaban la participación en el servicio militar. Este artículo describe cómo, a lo largo de los próximos 20 años, el CCM trabajó para mantener su identidad como organización de paz en un país en guerra, ponderando intereses en competencia del liderazgo norteamericano, constituyentes norteamericanos, y otras organizaciones no gubernamentales internacionales (INGO), agentes gubernamentales de Estados Unidos y personal de CCM presente en Vietnam.

El conflicto militar se renovó en 1959 cuando los dos principales partidos de Vietnam no lograron una resolución política. Paul Peachey, representante de la Sección de Paz del CCM, visitó Vietnam en marzo de 1960. A fines de 1961, el presidente de Saigón, Ngo Dinh Diem, llamó al conflicto una “guerra real” y empezó a dirigir la actividad militar contra la insurgencia en el Vietnam del Sur. Incapaces de controlar la insurrección en el Sur, Estados Unidos se preparó para lanzar bombardeos contra Vietnam del Norte. Sus fuerzas navales provocaron el incidente de agosto de 1964 en el Golfo de Tonkin, que a su vez proporcionó la justificación para comenzar los bombardeos masivos que continuaron durante varios años.

A principios de ese año, anticipando una expansión de los ministerios de trabajo social, el CCM invitó a Paul Longacre a dirigir el programa de Vietnam. Los tifones y las catastróficas inundaciones en el centro de Vietnam rápidamente absorbieron el tiempo de Longacre. Al cooperar con las agencias gubernamentales de Estados Unidos y Vietnam, las personas trabajadoras de CCM pronto se dieron cuenta de que la estrategia militar determinaba quién recibía asistencia humanitaria. Declarando que el “CCM debe hablar” en contra de estas políticas, Longacre envió una carta al viceprimer ministro y compartió sus preocupaciones con otras ONGI que trabajaban en Vietnam.

Los primeros marines estadounidenses llegaron a tierra en Vietnam en marzo de 1965. A medida que el número de tropas de combate aumentaba constantemente, el primer Comité Ejecutivo del CCM le pidió al Secretario Ejecutivo William Snyder que le escribiera al presidente Lyndon Johnson expresando una “profunda preocupación” por la creciente guerra que trajo consigo sufrimiento para el pueblo vietnamita. A lo largo del verano, los principales cuerpos de las iglesias Menonitas estadounidenses también protestaron por la expansión de la guerra, mientras que los misioneros que trabajaban con la Junta de Misiones y Caridades Menonitas del Este (ahora Misiones Menonitas del Este) prepararon una declaración de preocupación.

La creciente participación militar estadounidense provocó que las iglesias protestantes y ortodoxas estadounidenses colaboraran bajo el amparo del Consejo Nacional de Iglesias (NCC por sus siglas en inglés) y Servicio Mundial de Iglesias (CWS por sus siglas en inglés) para responder a las necesidades de un número cada vez mayor de personas desplazadas. El NCC propuso que el CCM coordinara y dirigiera la respuesta de alivio en conjunto con CWS. En enero de 1966, el CCM, CWS y Socorro Luterano Mundial (LWR por sus siglas en inglés) firmaron un acuerdo para formar el Servicio Cristiano de Vietnam (VNCS por sus siglas en inglés) “para servir a refugiados y otras personas en situación de emergencia en Vietnam”. Hubo un fuerte apoyo para el VNCS dentro del CCM, pero algunos constituyentes comenzaron a expresar preocupaciones acerca de las posibles consecuencias no intencionadas de la formación del VNCS. Estas voces disidentes señalaron que cuidar a las personas desplazadas por la guerra parecía facilitar la aventura militar de Estados Unidos y se preguntó si el CCM debería incluso operar en Vietnam.

Atlee Beechy se convirtió en el primer director ejecutivo de VNCS. Beechy dijo al jefe de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) en Vietnam que el VNCS siente “una responsabilidad de trabajar hacia la paz”. Escribió cartas a los representantes del Congreso de los Estados Unidos y se propuso “predicar la paz” mientras interactuaba con funcionarios estadounidenses. En julio de 1966, Snyder y C.N. Hostetter Jr., presidente del Comité Ejecutivo del CCM, escribió una carta al presidente Johnson y dirigió una delegación del CCM a la Casa Blanca, expresando “nuestra oposición a la escalada de esfuerzos militares que aumentan las dimensiones del sufrimiento humano”, y pidiendo “alguna iniciativa audaz” para acabar con el derramamiento de sangre.

Frank Epp, editor de la revista semanal Canadian Mennonite, visitó Vietnam en marzo de 1966, llevando consigo serias reservas sobre la presencia del CCM, pero regresó a casa convencido de que el CCM debía estar Vietnam. A lo largo de la guerra, los críticos dentro de los constituyentes frecuentemente sugirieron que el CCM estaba demasiado estrechamente asociado con la política de Vietnam de los Estados Unidos y debería salir de Vietnam. Los defensores del programa del CCM en Vietnam contrarrestaron que si el CCM salía le privaría de una poderosa base de legitimidad al hablar en contra de la política estadounidense.

VNCS proporcionó asistencia alimentaria, médica y de otra índole a las personas desplazadas en el centro de Vietnam. Las personas trabajando con VNCS se comprometieron a ayudar a las víctimas de la guerra, pero muchas lucharon con la sensación de que se habían convertido en engranajes en la masiva máquina de guerra de los Estados Unidos. La decisión del presidente Johnson en mayo de 1967 de combinar todas las agencias de Estados Unidos, incluyendo USAID, en un solo cuerpo operacional —Operaciones Civiles y Apoyo Revolucionario al Desarrollo (CORDS por sus siglas en inglés)— bajo el mando militar del General William Westmoreland exacerbó estas sospechas. CORDS consideró al personal de VNCS como parte de su equipo de pacificación.

Satisfecho con el servicio de VNCS a las personas desplazadas en el centro de Vietnam, USAID propuso contratar con VNCS para atender a las personas afectadas en otras áreas. El Comité Ejecutivo de CCM dio inicialmente la autorización para la asociación, pero antes de la firma prevista en julio de 1967, el CCM le pidió al director de VNCS que desistiera, para “mantener la identidad e integridad de VNCS en la mayor medida posible frente a un control militar más fuerte en Vietnam del Sur por las fuerzas de los Estados Unidos”.

Las preguntas surgieron más ampliamente dentro del CCM y VNCS acerca de si VNCS debería continuar con sus programas ya existentes. Había dos escuelas de pensamiento. Un grupo creía que la guerra y/o la presencia estadounidense en Vietnam era errónea e inmoral. Estas personas vinieron a Vietnam creyendo que la identidad independiente, cristiana y eclesial de su agencia sería enfatizada. Se negaron a estar “en el equipo de EE.UU.”, no querían estar asociadas con los esfuerzos de los EE.UU. y creían que era su deber cristiano el expresar la diferencia. Otras personas, por su parte, sentían tan fuertemente que estaban en Vietnam para servir al pueblo vietnamita de cualquier manera posible, sin importar las limitaciones. Querían servir a las personas sufriendo y necesitadas y no querían que el personal de VNCS se involucrara en actividades secundarias que pondrían en peligro la relación de trabajo de VNCS con las autoridades gobernantes, incluyendo el ejército estadounidense, en Vietnam. No les importaba quién recibía el crédito por su ayuda, aunque fuera el gobierno estadounidense.

Las personas administradoras de VNCS basadas en Saigón creían que su personal podría oponerse a las políticas de los Estados Unidos en Vietnam escribiendo y hablando con otras personas estadounidenses involucradas en la formulación de políticas. Preguntaron: ¿No contribuiría VNCS a aliviar el sufrimiento en Vietnam si pudiera influir en las personas responsables de las políticas para reducir el conflicto o retirarse del país? James MacCracken, el director ejecutivo del CWS que respetaba las preocupaciones de paz del CCM, dijo que el personal de VNCS debe permanecer neutral, refiriéndose a que el cuerpo de fundadores de CWS, el Consejo Nacional de Iglesias, habló francamente en contra de la escalada y guerra de EE.UU.: “No está bien que el Servicio Mundial de Iglesias se involucre en política ni se asocie con un rol de halcón o de paloma. Estamos tratando de ministrar a la necesidad humana aguda independientemente del accidente de geografía, raza o religión. Es por esto, y solo esto, en el nombre y por amor a Jesucristo, que nos hemos dirigido al Comité Central Menonita y le hemos pedido que lleve a cabo un ministerio de servicio”.

En septiembre de 1967, el líder de VNCS, Paul Leatherman, y representantes de otros tres organismos críticos de la política estadounidense se reunieron con el embajador estadounidense en Vietnam, quien afirmó que el personal de las agencias voluntarias no tenía derecho a oponerse a las políticas del gobierno de los EE.UU. Cuando los
líderes clave del Servicio Voluntario Internacional (incluidos dos menonitas) renunciaron unos días más tarde en protesta por las políticas de Estados Unidos, el jefe de la División de Refugiados del CORDS declaró que estaba en contra de la política de los Estados Unidos controlar los programas o declaraciones de las agencias voluntarias. El Secretario Ejecutivo del CCM, Snyder, también presionó el asunto en un memorando del 6 de octubre de 1967 a funcionarios de USAID en Washington, diciendo que CORDS ejerció presión sobre VNCS para relacionar sus programas con “objetivos militares inmediatos”. Esto llevó a un mandato de USAID para que el personal de CORDS asistiera al gobierno vietnamita en la coordinación de la participación en los programas provinciales de ayuda “de tal manera que se excluyeran los cargos de interferencia y control de las actividades de las Volag [agencias voluntarias].

Los ataques coordinados contra Tet en 1968 resultaron ser un cambio en las reglas del juego, precipitando un cambio de los comandantes militares estadounidenses y la disposición del presidente Johnson para buscar “la paz mediante negociaciones”. Poco antes de la ofensiva militar de Tet, misioneros Menonitas en Vietnam habían enviado su “Carta a los Cristianos Americanos” pidiendo el fin de la actividad militar estadounidense en Vietnam. Ese verano, Beechy se puso en contacto con las misiones diplomáticas de la República Democrática de Vietnam (DRV por sus siglas en inglés, comúnmente denominado Vietnam del Norte) y el Frente de Liberación Nacional (FLN, o el Viet Cong, una organización política y ejército que operaba en Vietnam del Sur y Camboya durante la Guerra de Vietnam), presentando a los Menonitas y sus preocupaciones por la paz y proponiendo posibles programas de ayuda. Después de la inauguración de Richard Nixon como presidente en enero de 1969, la guerra continuó con las fuerzas militares del gobierno de Saigón que se ampliaban mientras que las tropas de los EEUU se retiraban El personal del CCM en Vietnam firmó declaraciones pidiendo a los Estados Unidos que retiraran sus fuerzas militares.

En enero de 1970, el CCM transfirió la administración de VNCS a CWS. Ese verano, Beechy comenzó un rol de construcción de paz de nueve meses de duración en nombre del CCM a los emisarios del DRV y del Gobierno Revolucionario Provisional (PRG por sus siglas en inglés) en Europa y Asia. [El PRG era un gobierno clandestino establecido en 1969 en oposición al régimen vietnamita del sur]. El informe final de Beechy en 1971 al CCM enfatizó la urgencia de terminar la lucha en el clima “profundamente fragmentado, temeroso y hostil” de Vietnam del Sur. “Todo el personal del CCM debe ser reconciliadores”, instó Beechy. “Debemos permanecer en medio del sufrimiento y la división mientras podamos trabajar eficazmente y con un sentido de integridad. Un segundo imperativo es que hagamos todo lo posible para detener la participación militar estadounidense en este infierno hecho por el hombre”.

El CCM se separó de VNCS en enero de 1973 y volvió a su estado pre-1966 de administrar sus propios programas. El 27 de enero, los Estados Unidos y el DRV firmaron los Acuerdos de París, un Acuerdo para poner fin a la guerra y restaurar la paz en Vietnam. Si bien esto permitió a los Estados Unidos retirar sus fuerzas militares, la guerra continuó a una menor intensidad.

Los líderes de ECVN reclamaron una postura apolítica, aunque la mayoría se identificó con las políticas del gobierno de Saigón. El personal de CCM que trabajaba con los programas médicos de la iglesia se irritó ante la posición de ECVN. El programa del CCM Vietnam puso más énfasis en la capacidad de comunicarse con e involucrar a las personas vietnamitas que en el desarrollo de programas específicos, alentando a las personas trabajadoras del CCM a “encontrar maneras de expresar el amor e interés cristianos en ayudar a lograr una verdadera reconciliación y paz”. En la primavera de 1974, el CCM Vietnam definió la “paz y la reconciliación” como su principal objetivo en Vietnam. Mientras continuaba apoyando los programas médicos de ECVN, el personal de CCM también ayudó a los prisioneros políticos liberados, preparó materiales escritos para las iglesias norteamericanas y dirigió la atención al problema de las minas sin detonar. En mayo del mismo año, 16 miembros del CCM y varios misioneros Menonitas firmaron una carta dirigida a los líderes del Congreso de los Estados Unidos, instando a reducir los armamentos estadounidenses a Vietnam y una resolución política al conflicto.

La guerra terminó en abril de 1975. Cuatro hombres del CCM se quedaron por un tiempo. Una delegación del CCM que visitó Vietnam en noviembre de ese año negoció para que un programa del CCM continuará con el pueblo vietnamita. El fuerte compromiso del CCM con la paz y reconciliación durante la guerra ha permitido que el CCM continúe trabajando en Vietnam con la bendición del gobierno vietnamita.

Luke Martin trabajó en Vietnam desde 1962 hasta 1975 con la Junta de Misiones y Caridades Menonitas del Este (ahora Misiones Menonitas del Este). Trabaja como autor, pastor e intérprete vietnamita.

Aprende mas

Martin, Luke. A Vietnam Presence: Mennonites in Vietnam During the American War. Morgantown, PA: Masthof Press, 2016.

Ediger, Max. A Vietnamese Pilgrimage. Newton, KS: Faith and Life Press, 1978.

CCM, Vietnam y los legados de la guerra (Primavera 2017)

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de la Primavera del 2017 se publicaran en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

El 1 de noviembre de 1955 comenzó la guerra americana en Vietnam. El 30 de abril de 1975, la última tropa estadounidense evacuó el país. La evidencia de la guerra está en todas partes en el Vietnam de hoy. Los museos y monumentos que marcan la guerra se encuentran por todo el país. Tanto las personas combatientes como las civiles, junto con sus hijas/os, nietas/os e incluso bisnietas/os, siguen siendo afectadas por un químico defoliante rociado durante la guerra. El ambiente puede que nunca se recupere completamente.

Los gobiernos de Estados Unidos y Vietnam han comenzado a celebrar conmemoraciones de los 40, 50 y 60 años de varios eventos relacionados con la guerra. Tales conmemoraciones de la guerra tratan naturalmente de lidiar con las atrocidades soportadas, buscan honrar actos notables de valentía y se esfuerzan por sacar conclusiones sobre las lecciones aprendidas. La mayoría de estas conmemoraciones (americanas y vietnamitas) se centrarán en el impacto de la guerra en términos que evocan una respuesta emocional de apoyo nacionalista de un lado, mientras que vilipendian o ignoran el otro. Los vietnamitas celebrarán el triunfo heroico de un ejército superado en número y mal equipado sobre los invasores imperialistas estadounidenses. Los americanos honrarán el servicio y sacrificio de los veteranos americanos que lucharon en la guerra.

Las historias que los gobiernos vietnamita y estadounidense contarán no son las únicas historias. Las personas combatientes no fueron las únicas afectadas. En 1954, el Comité Central Menonita (CCM) envió personal para apoyar al pueblo vietnamita sufriente después de la guerra Indochina Francesa. El CCM mantuvo una presencia en Vietnam hasta 1976, cuando el gobierno de la recién reunida Vietnam requirió que todas las personas no vietnamitas abandonaran el país. En ese momento, el CCM siguió coordinando la asistencia humanitaria a Vietnam desde Tailandia. En 1990, cuando Vietnam volvió a abrir sus puertas, el CCM fue una de las primeras organizaciones no gubernamentales internacionales (OING) en establecer una oficina en Hanoi.

A lo largo de las décadas, las personas trabajadoras de CCM en Vietnam han tratado de involucrar a vecinas/os, colegas y grupos asociados vietnamitas a nivel personal y humano. Este compromiso ha producido historias importantes para recordar y compartir. Este número de Intersections muestra cómo el compromiso de seguir viendo la humanidad de la gente puede afectar no sólo las relaciones en el presente, sino que también sienta las bases del cómo las alianzas se desarrollen en el futuro.

Cuando la gente se reduce a ser vista sólo como “el enemigo”, su humanidad es despojada; en un conflicto intenso, casi cualquier cosa puede parecer excusable al tratar de derrotar a ese “otro”. La reducción de las personas al estatus de enemigo proporcionó una justificación para que militares estadounidenses bombardearan el paisaje vietnamita con bombas y pulverizaran el agente naranja contaminado con dioxina que marchitaba el follaje, lisiaba el ganado y enfermaba a combatientes y civiles que respiraban su niebla sofocante. Más de un millón de personas murieron en el curso de la guerra estadounidense en Vietnam (algunas estimaciones son tan altas como 3,6 millones); millones más han sufrido el impacto continuo del Agente Naranja. Aún hoy, las niestas/os y bisnietas/os de las personas que vivieron la guerra nacen con graves discapacidades y otros problemas de salud debido a la exposición a la dioxina del agente naranja.

Otro legado de la guerra se desarrolló simultáneamente en medio de las atrocidades. Este legado mantuvo la determinación de ver a las personas humanas como humanas— como compañeras portadoras de la imagen del gran Creador, igualmente merecedoras de vida y amor, incluso en medio del conflicto. Aquellas personas que se mantuvieron fieles a la resolución pacífica de los conflictos y al principio de prestar asistencia a las necesitadas no sólo ayudaron a preservar la vida en ese momento, sino que también comenzaron a desfoliar la cobertura de protección que existe cuando etiquetan a alguien como “enemigo”.

Antes de que comenzara la guerra, a lo largo del conflicto, en sus secuelas y continuando hoy en día, el CCM ha tratado de ayudar a las personas afectadas por la guerra estadounidense en Vietnam. Sesenta años desde el comienzo de la guerra y cuarenta años desde su conclusión, este número de Intersecctions ofrece la oportunidad de reflexionar sobre la importancia del compromiso directo con el pueblo vietnamita. Hay historias importantes para recordar y contar. Si bien hay un valor intrínseco en la práctica de recordar y contar historias, esperamos que las reflexiones en este número puedan ser relevantes para el CCM y otras organizaciones humanitarias que operan en contextos pre-conflicto, conflicto activo y post-conflicto.

Karen y Major Treadway son representantes del CCM en Vietnam

Aprende mas

Vietnam Divulgación completa: http://vietnamfulldisclosure.org/. Sitio web con una amplia gama de recursos para la incidencia y educación relacionados con la guerra de Vietnam y sus legados.

Sitio web de conmemoración de la guerra de Vietnam de los Estados Unidos de América: http://www.Vietnamwar50th.com/. Sitio oficial conectado a las conmemoraciones estadounidenses de la Guerra de Vietnam.

Spanish-language issues of Intersections

Featured

Spanish-language issues of Intersections, beginning with summer 2016, are now available on the MCC U.S. website here.

PDF copies of the Spanish-language translations of past Intersections issues are available below. Please note that these are not complete translations of the English-language Intersections issues in their entirety.

Vol. 5, No. 1 – Invierno 2017 – Nutrición: más que sólo comida

Vol. 4, No. 4 – Otoño 2016 – La diferencia que hace la fe

Vol. 4, No. 3 – Verano 2016 – Protección de la niñez

Vol. 4, No. 2 – Primavera 2016 – Manejo de los recursos naturales basado en la comunidad

Vol. 4, No. 1 – Invierno 2016 – Asistencia alimentaria

Vol. 3, No. 4 – Otoño 2015 – Trauma y resiliencia

Vol. 3, No. 2 – Primavera 2015 – Participación

Vol. 2, No. 2 – Primavera 2014 – Incidencia desde la Base

Vol. 2, No. 1 – Invierno 2014 – Los Legados del Colonialismo

Vol. 1, No. 4 – Otoño 2013 – Justicia Restaurativa

Vol. 1, No. 3 – Verano 2013 – Violencia de Género

Vol. 1, No. 2 – Primavera 2013 – Gente en Movimiento

Vol. 1, No.1 – Invierno 2013 – ¿Donde está La Paz?