Acompañando a las personas privadas de libertad, contrarrestando el encarcelamiento masivo (Verano 2018)

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de verano del 2018 se publican en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

En el Evangelio de Lucas, Jesús nos llama a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Lucas 10:27), desafiándonos a no poner límites sobre quién es nuestro prójimo y a quién estamos llamados a amar. Sin embargo, generalmente preferimos nombrar, nosotros mismos, a quienes identificamos como nuestro vecino. Con demasiada frecuencia hemos sido culpables de marginar a aquellas personas que consideramos indignas debido a actos que han cometido, o simplemente por quienes son. Jesús nos llama al tipo de amor que se niega a ser cómplice en la marginación de las personas, el tipo de amor comprometido con la justicia al oponerse a todo lo que explota y descuida. Es nuestra esperanza que este número de Intersections nos lleve más lejos en el camino de la compasión y justicia para las personas que con demasiada frecuencia se vuelven invisibles en nuestra sociedad—específicamente, aquellas que están en la cárcel o que anteriormente lo estuvieron, ellas/ellos son, y siguen siendo, nuestros vecinos.

En los últimos años, el CCM se ha vuelto cada vez más activo en la respuesta a las realidades del encarcelamiento y las necesidades y esperanzas de las personas privadas de libertad y de quienes se reintegran a la sociedad. En Estados Unidos, la respuesta del CCM se ha visto influida por el aumento del encarcelamiento masivo y un complejo penitenciario industrial marcado por la injusticia sistémica y disparidades raciales. En este número, varios autores y autoras examinan diferentes dimensiones del encarcelamiento masivo en EE. UU. Elaine Ewert Kroeker y Cherelle Dessus reflexionan sobre los diferentes esfuerzos del CCM para crear conciencia entre las iglesias anabautistas en EE. UU. de los daños y carácter racializado de la encarcelación masiva, mientras que Lorraine Stutzman Amstutz examina el impacto que el encarcelamiento masivo ha tenido en los pueblos indígenas en Estados Unidos. A través de una entrevista, Dwayne Harmon y Ron Muse, ex privados de libertad, reflexionan sobre los desafíos que enfrentan las personas ex privadas de libertad que se reintegran y las mejores maneras de acompañarlas después de su liberación de la prisión. Barb Toews, mientras tanto, nos insta a pensar sobre el espacio físico, arquitectura y diseño de la justicia en el contexto del encarcelamiento masivo y nos pide que imaginemos cómo sería una instalación correccional que se centra realmente en la rehabilitación, rendición de cuentas y sanidad.

Mientras tanto, el CCM también respalda los esfuerzos de la justicia restaurativa y construcción de paz en las cárceles fuera de EE. UU. Paul Shetler Fast y Keith Mwaanga describen y analizan los esfuerzos del CCM en Haití y Zambia para ayudar a las personas mientras están en prisión y en su liberación. Juntos, los artículos en este número de Intersections desafían a quienes seguirían a Jesús en EE. UU. y alrededor del mundo en discernir cómo es amar a nuestro prójimo en el contexto del encarcelamiento masivo.
Lorraine Stutzman Amstutz es la coordinadora de justicia restaurativa del CCM EE.UU. Krista Johnson Weicksel trabaja como coordinadora de construcción de paz en el departamento de Planificación, Aprendizaje y Respuesta a Desastres del CCM.

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La promesa y desafío de los equipos de servicio intercultural

Hace muchos años, durante una evaluación del programa de país del CCM en
América Latina, el equipo de evaluación en el que participé realizó un largo debate sobre los “beneficios” que las personas trabajadoras expatriadas de Canadá, Estados Unidos y Europa disfrutaron durante su período de servicio con el CCM. Nuestro experto en contexto local, un profesional que trabajaba para una importante organización de ayuda, quedó estupefacto de que el CCM cubriera el 100% de los costos del cuidado de las niñas y niños y la matrícula de escuelas privadas para las familias de las personas trabajadoras de servicio, y además proporcionara trabajo para ambos cónyuges como norma. Sin embargo, en algún punto del debate, nos dimos cuenta de que desde el principio había supuesto que a las personas trabajadoras de servicio se les pagaba un salario acorde con el suyo. Cuando se dio cuenta de que las personas trabajadoras de servicio internacional eran lo que solíamos llamar “voluntarios”, dijo: “¡Ah, con razón! ¡Pensé que todos tenían salarios! Yo retiro completamente todo lo que acabo de
decir. Ahora tiene mucho sentido”.

Sin embargo, a pesar del “sentido perfecto” que tiene diferenciar los paquetes de apoyo recibidos por las personas trabajadoras internacionales que prestan servicio fuera de sus países de nacionalidad de los salarios y beneficios recibidos por el personal nacional empleado por el CCM en su país de nacionalidad, las conversaciones y debates persisten dentro del CCM sobre los desafíos que tales paquetes de apoyo diferenciados representan para crear equipos verdaderamente interculturales. Sospecho fuertemente que ningún programa de país del CCM ha tenido éxito en resolver satisfactoriamente estas tensiones generadas por diferentes tipos de paquetes de apoyo, porque cada programa de país está operando dentro de un contexto de poder y privilegio y dentro de jerarquías formadas por el legado del colonialismo. El CCM opera dentro de estas estructuras rotas, y algunas veces las refleja y reproduce, y solo puede corregir imperfectamente las fallas que producen. Las leyes laborales y de inmigración varían de un país a otro, dictando en parte cómo se organiza la compensación. Las formas en que los miembros de la familia entienden el compromiso de la persona para trabajar con el CCM también pueden diferir ampliamente. Sin embargo, los enfoques creativos de las políticas a nivel de programa de país pueden corregir, al menos parcialmente, los desequilibrios persistentes y fomentar una mayor equivalencia entre los miembros del equipo que provienen de situaciones dispares, a su vez alimentando un sentido compartido de la misión.

En su carta a los Filipenses, Pablo afirma que Jesús, “quien, siendo por naturaleza Dios no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos” (Filipenses 2: 6-7, NVI). Esta visión del auto-vaciamiento de Jesús en el servicio podría haber animado e infundido la comprensión del servicio del CCM en el trabajo de acompañar a las personas que sufren. Esta concepción del servicio como autodonación y autovaciamiento se traduce a su vez en compromisos organizacionales:

  • Dando testimonio del reino al revés de Dios, el CCM acoge la opción de Dios por los pobres y se compromete a trabajar entre las comunidades marginadas a favor de los derechos humanos y la reducción de la pobreza.
  • Como respuesta al mandamiento bíblico de amar a Dios, a nuestros vecinos y a nuestros enemigos, el CCM sirve y aprende en comunidad y construye puentes a través de las divisiones culturales, políticas, religiosas y económicas.
  • Trabajando para lograr una visión del reinado de Dios en la tierra, el CCM se compromete a desmantelar las barreras de opresión racial, económica y de género y a garantizar que todos los miembros de la comunidad participen activamente en el diseño del programa y la toma de decisiones.

Si bien es claro (al menos en teoría) cómo se aplican estos principios al trabajo comunitario—por ejemplo, en la toma de decisiones participativa, en el acompañamiento comunitario—el CCM ha prestado menos atención a cómo se desarrollan estos principios en los equipos interculturales del CCM. A medida que los equipos se vuelven más diversos, especialmente en términos de origen nacional, las líneas que definen quiénes son las personas pobres, las marginadas y las oprimidas se vuelven un tanto borrosas a medida que las categorías de clase social se cruzan con la etnia y el origen nacional. Determinar qué constituye un trato equitativo se convierte en un desafío. ¿Es un miembro del personal nacional con una maestría y 15 años de experiencia trabajando para organizaciones no gubernamentales pobre, marginado y oprimido en comparación con un participante de SALT de 20 años de Goshen, Indiana? Si esa persona del personal nacional aún está pagando un préstamo educativo de un miembro de la familia, ¿puede el CCM ayudarla a hacer los pagos como lo haría con algunas personas trabajadoras expatriadas? ¿Qué pasa si el personal nacional tiene una necesidad médica urgente, pero su proveedor de seguro médico no le dará una cita hasta el próximo mes, mientras que la persona trabajadora de servicio internacional puede ver a cualquier especialista en la ciudad ese día y recibir un reembolso completo?

¿Cómo se vería, lo que en palabras dice los principios operativos del CCM: aprender en comunidad y construir puentes entre las divisiones culturales, políticas, religiosas y económicas? ¿Cómo funcionan estos principios de equidad y compromiso para desmantelar la discriminación en la práctica dentro de un equipo internacional que incluye personal del país y que incluye personal compensado a través de salarios y beneficios regulares (personal nacional que presta servicios en su país de nacionalidad), mientras que otros reciben compensación como voluntarios (personas trabajadoras de servicio expatriadas, que reciben un estipendio, pero también beneficios generosos como vivienda, seguro de salud completo y, cuando corresponde, los costos de educación de sus hijas e hijos)?

El CCM, sin duda, no es la única organización internacional no gubernamental que lidia con las complejidades involucradas en el trabajo hacia la equidad y justicia en la compensación de los miembros de equipos interculturales que incluyen personal nacional del país específico de operación. Houldey (2017) y Roth (2015) sugieren que, en algunos contextos, hasta el 90% de las personas que trabajan en el sector humanitario son funcionarias nacionales que trabajan en sus países de origen. Como este personal nacional trabaja junto con personas trabajadoras internacionales de otros contextos, inevitablemente observan diferentes tipos y disparidades dentro de la compensación y apoyo. Un escritor del blog “Secret Aid Worker” (2015), por ejemplo, cuestiona fuertemente las justificaciones ofrecidas por las ONG internacionales para diferenciar los paquetes de seguros médicos ofrecidos al personal internacional y nacional.

El CCM trabaja en este desafío dando flexibilidad a sus programas de país para crear políticas internas destinadas a fomentar la igualdad dentro de los equipos de programa que son contextualmente relevantes. Por ejemplo, cuando mi cónyuge y yo servimos como representantes del CCM en Colombia, instituimos un fondo médico de emergencia de $400 por persona dentro de nuestro presupuesto para que el personal nacional recurriera en situaciones en las que su seguro nacional era lamentablemente inadecuado. Mientras que los equipos del CCM en el siglo pasado casi siempre han tenido alguna forma de composición intercultural, el carácter intercultural de los equipos del CCM se ha acentuado más en los últimos años. El número de personas trabajadoras de servicio internacional multianuales que provienen del Mundo de la Mayoría (es decir, no de Canadá, Estados Unidos o Europa) está en constante crecimiento. El programa de la Red de Intercambio anabautista – menonita para jóvenes (YAMEN) en el que las personas jóvenes adultas del Mundo de la Mayoría sirven en otros países del Mundo de la Mayoría se ha expandido rápidamente. Los grupos de Semilla de dos años del CCM para personas jóvenes adultas se diseñaron deliberadamente como equipos interculturales que junta a jóvenes de países con el Programa Semilla como Bolivia y Colombia con personas jóvenes adultas del resto de la región y de Canadá y Estados Unidos. El creciente carácter intercultural de los equipos del CCM le empuja activamente a lidiar con las tensiones involucradas en trabajar hacia una mayor equidad dentro de los equipos interculturales. Si no abordamos deliberadamente tales tensiones, los sesgos implícitos en nuestras acciones y decisiones inevitablemente mantendrán el statu quo, dejando incuestionables las relaciones coloniales. En el mejor de los casos, el CCM opera constantemente en una tensión dinámica, como las cuerdas del piano o la guitarra, o cuerdas vocales humanas, vibrando en música armónica, siempre cambiante, receptiva y expresiva.

Elizabeth Phelps trabaja como consultora y anteriormente fue co-representante del CCM en Colombia.

Aprende mas

Aid Worker Voices. Blog. Disponible en: http://blogs.elon. edu/aidworkervoices/.
Houldey, Gemma. “Why a Commonly Held Idea of What Aid Workers Are Like Fails to Tell the Whole Story.” The Conversation. November 6, 2017. Disponible en: https:// theconversation.com/why-a-commonly-held-idea-of-what-aid-workers-are-like-fails-to-tell-the-full-story-85365.
Roth, Silke. The Paradoxes of Aid Work: Passionate Professionals. London: Routledge, 2016.
“Secret Aid Worker: It’s One Standard for Local Staff and Another for Expats.” The Guardian. June 16, 2015. Disponible en: https://www.theguardian.com/global-development-professionals-network/2015/jun/16/ secret-aid-worker-local-staff-expats-ngo-medical-care.

Reflexiones de Standing Rock

Hace poco dirigí a estudiantes universitarios en un ejercicio que comparaba dos mapas fascinantes (consulte la barra Aprende más al margen para ver los enlaces). El primero, un mapa de la ruta del Oleoducto Dakota Access Pipe Line (DAPL por sus siglas en inglés) cerca de la reserva Standing Rock en Dakota del Norte, fue creado por los contribuyentes al sitio web del Atlas Des-colonial. Los nombres de los lugares están escritos en la lengua lakota, con las cuatro direcciones representadas por la rueda de la medicina. El sur está en la parte superior y el norte en la parte inferior, al revés de lo que estoy acostumbrado a ver, pero una costumbre común de Lakota. El segundo es un mapa de la ruta DAPL a través de Dakota del Norte creado por Energy Transfer Partners, la empresa matriz del oleoducto que ya transporta crudo de la lutita Bakken en Dakota del Norte a las refinerías de Illinois. El Norte está arriba. Los límites del condado y del estado están claramente marcados. La ruta DAPL y las ubicaciones de las terminales son prominentes, con otros nombres de lugares apenas legibles. Una comparación de estos dos mapas es un estudio convincente de orientación y desorientación, qué es lo que se comunica y a quién y qué es lo que los creadores de mapas consideran importante y sin importancia.

En el mes de septiembre de 2016, me fui a los campamentos de Standing Rock formados en un intento no violento de protestar la DAPL como miembro de la delegación de colonos menonitas de la Coalición Desmantelando la Doctrina del Descubrimiento. A la llegada, mi mapa del mundo fue puesto patas arriba (o quizás al lado correcto). Ya no estaba en un espacio dominado por la gente blanca. Había diferentes protocolos sociales a seguir, así como diferentes entendimientos del mundo físico-espiritual. Las personas voluntarias trabajando en la cocina servían comida primero a los ancianos como señal de respeto, luego a aquellas personas que esperábamos en la fila. El fuego en el centro del campamento no era para charlar como en una hoguera: era un fuego de oración sagrado para ofrecer tabaco.

La oración era física y una fuente de poder, encarnada en la ceremonia, en caminatas de oración diarias hacia el sitio de construcción de la DAPL e incluso en acciones como encadenarse al equipo de construcción. “Le temen a nuestras oraciones”, me dijo una mujer con naturalidad, explicando el por qué la policía estatal y las fuerzas privadas de seguridad de la DAPL no estaban interrumpiendo el campamento esa semana. En contraste con la cultura dominante donde casi nada es gratis, todo el campamento operaba con una economía de regalos. No se intercambió dinero y se compartió todo, desde alimentos hasta suministros. Cuando llegamos al campamento al caer la noche, descubrimos que una mujer ya había preparado una carpa para nosotros. Ella nos recibió, diciendo: “Sabía que gente vendría esta noche y que necesitaría un lugar para quedarse”. Estábamos acampados en la primera línea de la destrucción y, sin embargo, estábamos en un territorio descolonizado, un lugar que estaba experimentando una sanidad profunda de siglos de capitalismo y colonización.

La diferencia más llamativa entre el territorio descolonizador y el mundo al que estaba acostumbrada era cómo la gente hablaba sobre el agua. Michael Sharpfish, de 23 años, descendiente de Sitting Bull, contó cómo vino a proteger el río Missouri porque el agua es sagrada. Él sabe cuán preciosa es el agua porque creció en una reserva sin agua potable. Michael repitió la simple frase, que se había convertido en el grito de guerra en Standing Rock: “El agua es vida: ¡Mni Wiconi!”. “Somos el río, y el río somos nosotros”, Donna Brave Bull Allard escribió sobre por qué fundó el Campamento Piedra Sagrada que oró para que los otros campamentos de Standing Rock brotaran a la existencia y resistencia. “¿Por qué haríamos daño a nuestra hermana, o a nosotras/os mismas/os, al canalizar petróleo tóxico debajo del río? No podemos separarnos del agua; ella es sagrada y está muy viva, junto con el resto de la tierra”.

En el campamento Piedra Sagrada, me di cuenta de que la desconexión destructiva entre las actuales percepciones colonizadoras y las indígenas del mundo no es nada nuevo para el pueblo lakota. Recuerdan la larga historia de conquista como si hubiera sucedido ayer, así como aún recuerdan los nombres que sus antepasados le dieron a la tierra y lugares sagrados. El nombre del campamento Piedra Sagrada proviene del nombre lakota para el río Íŋyaŋwakağapi Wakpá, “Piedras que hacen un río para sí mismas”, llamado así por las piedras redondas que se formaron en la confluencia con el río Missouri antes de que la represa del Missouri fuera construida. La gente llamaba a estas piedras Iŋyaŋ Wakháŋagapi Othí, “Piedras Sagradas”, usándolas en oración y ceremonia, y viéndolas como llenas de espíritu, como parte de todas nuestras relaciones, así como el río, las plantas y los animales.

Cuando los exploradores y colonizadores europeos llegaron por primera vez a la región, también vieron las piedras esféricas del río formadas por las agitadas aguas en la confluencia del río Missouri. Pero en lugar de piedras sagradas, ¿qué vieron? Piedras en forma de balas de cañón. Vieron las piedras como municiones para la guerra, por lo que rebautizaron Íŋyaŋwakağapi Wakpá, río Cannonball [Bala de Cañón] ¿Piedras sagradas o balas de cañón?

La perspectiva forma la práctica, desde el cambio de nombre del río Cannonball a la expedición de 1874 que condujo a la fiebre del oro y la incautación ilegal de Black Hills por parte del gobierno de EE. UU. (una zona que el pueblo lakota consideraba sagrada) hasta la represa más reciente del Río Missouri por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército en la década de 1950. La presa hidroeléctrica inundó los cementerios ancestrales y áreas de cosecha de plantas medicinales. La gente dice que muchos ancianos murieron de angustia cuando vieron las tierras inundadas. Esta historia en la tierra de Lakota revela la perspectiva colonizadora en la cual la tierra y el agua son recursos para ser explotados y extraídos. Desde una perspectiva indígena, la tierra y el agua son parientes vivos para ser respetados y protegidos, regalos sagrados del Creador inseparables de nuestras propias vidas. Dos percepciones muy diferentes, dos mapas muy diferentes del mundo.

Esta historia de la diferencia de percepción se remonta a la Doctrina del Descubrimiento, si no antes, cuando el imperialismo globalizado nació en Europa bajo la bendición del cristianismo constantiniano. La Doctrina del Descubrimiento fue y es una profunda invalidación de las cosmologías indígenas y las formas de relacionarse con el mundo no-humano desarrollado a lo largo de siglos de aprendizaje de cómo vivir en un equilibrio sustentador de la vida. Estados Unidos, después de haber asumido la propiedad de las tierras indígenas a través del “derecho del descubrimiento”, impuso y continúa forzando sus mapas abstractos y percepciones del mundo sobre las patrias que ya habían sido nombradas e íntimamente conocidas. Y ahora las empresas impulsadas por los beneficios, como las que construyen la DAPL, gozan de libertad para hacer lo mismo, con consecuencias peligrosas. Como el cambio climático, el agotamiento de los recursos y la pérdida de la diversidad biológica y cultural en todo el mundo testifican, los mapas colonizados que se cimientan sobre el mundo sofocan toda la vida. Sin embargo, incluso el cemento puede romperse.

Sin duda, un paso hacia el desmantelamiento de la Doctrina del Descubrimiento será desmantelar nuestros mapas destructivos internalizados y externalizados mediante la adopción de una forma más vivificante de ver el mundo. Para aquellos de nosotros que no somos indígenas, planteo las preguntas que mi tiempo en Standing Rock me ofreció: ¿Nos despertaremos y percibiremos toda la Tierra como sagrada y viva? ¿Nos permitiremos estar desorientados y reorientados por las formas indígenas de ver y ser? ¿Nos uniremos a los pueblos indígenas, al agua y a la Tierra misma para romper el hormigón de la civilización industrial y dar paso a la sanidad y a la descolonización de los territorios?

Katerina Friesen vive en la tierra tradicional de Yokut en Fresno, California. Editó la Guía de estudio para la Coalición del Desmantelamiento de la Doctrina del Descubrimiento, disponible para ordenar o descargar en https://dofdmenno.org/study-guide/.

Aprende mas

Brave Bull Allard, LaDonna. “Why the Founder of Standing Rock Sioux Camp Can’t Forget the Whitestone Massacre.” Yes! Magazine. Disponible en: http://www.yesmagazine.org/people-power/why-the-founder-of-standing-rock-sioux-camp-cant-forget-the-whitestone-massacre-20160903

The Decolonial Atlas—Dakota Access Pipeline Indigenous Protest Map. Disponible en: https://decolonialatlas.wordpress.com/2016/09/07/dakota-access-pipeline-indigenous-protest-map/

 

Reflexionando sobre el ejercicio de la manta

El Ejercicio de la Manta de KAIROS (EMK) es una herramienta desarrollada en 1997 por KAIROS: Iniciativas ecuménicas de justicia canadienses en las que los participantes aprenden sobre la colonización europea de Turtle Island (América del Norte), la desposesión de los pueblos indígenas (reflejada por la eliminación constante de mantas sobre las que las personas participantes están ubicadas) y la resistencia y esfuerzos indígenas para reclamar sus tierras y derechos. Grupos religiosos y seculares en Canadá y Estados Unidos han utilizado el ejercicio, a veces adaptándolo para reflejar geografías y comunidades específicas. En este artículo, dos miembros de KAIROS y dos miembros del personal de CCM reflexionan sobre las lecciones aprendidas del ejercicio de la manta. Sus conversaciones completas se pueden encontrar en el blog Intersections (https://mccintersections.wordpress.com).

El ejercicio de la manta de KAIROS fue creado hace dos décadas en respuesta a la Comisión Real de Pueblos Aborígenes de Canadá (RCAP por sus siglas en inglés), pero recientemente se está utilizando más ampliamente. ¿Qué cambió para estimular este interés?

Miriam Sainnawap (CCM): Lo que provocó el cambio fue la necesidad de conectar a las personas canadienses con el lado oscuro de la historia de Canadá con respecto a su relación con los pueblos indígenas, el cual recientemente ha surgido en la conciencia pública gracias a los crecientes movimientos sociales y como respuesta a los Llamados a la Acción de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).

Ed Bianchi (KAIROS): Los Llamados a la Acción de la CVR se dieron a conocer durante un momento de mayor conciencia sobre los pueblos y derechos indígenas, resultado de décadas de activismo de los pueblos indígenas y sus aliados, incluyendo las iglesias. La respuesta pública al informe de la RCAP en 1997 fue muy similar a la respuesta a los Llamados a la Acción de la CVR. Después de solo un año o dos, el ímpetu generado por la RCAP se disipó. Ahora, dos años después del lanzamiento de los Llamados a la Acción de la CVR, y después de 22 años adicionales de educación e incidencia, el impulso sigue siendo fuerte. Lo que ha cambiado es que los esfuerzos continuos para educar han creado una receptividad a los desafíos presentados por la CVR.

Sara Anderson (KAIROS): La CVR llevó los desafíos de la reconciliación a la vanguardia de la conciencia pública canadiense. Este movimiento hacia el aprendizaje y desaprendizaje de la verdad de la historia de esta tierra ha aumentado por el resurgimiento y amplificación de voces y opiniones indígenas a través de movimientos como Idle No More.

Erica Littlewolf (MCC): Creo que el interés ha aumentado debido al proceso de la CVR. La gente tenía curiosidad acerca de las escuelas residenciales y comenzó a hacer preguntas. Las preguntas llevaron a querer aprender los problemas subyacentes de cómo surgieron las escuelas residenciales. Debido al interés en Canadá, el ejercicio se tradujo al contexto de EE. UU. y ahora ha ganado fuerza en los círculos ecuménicos.

¿Cuáles papeles han desempeñado los pueblos indígenas y colonos en el desarrollo e implementación del ejercicio de la manta? ¿Cómo se compara esto con los roles históricos de estos pueblos?

Sainnawap: Para los pueblos indígenas, el desafío es encontrar un espacio para participar en el espíritu de las promesas, derechos y formas de vida que se nos han otorgado. Los colonizadores deben dejar de ocupar espacio y deben comenzar a escuchar. El ejercicio juega un papel en volver a contar las historias de nuestro pasado recordado, reafirmando la dignidad y acción de los pueblos indígenas y reconociendo el papel activo de los pueblos indígenas en la recuperación y restauración de nuestras comunidades y culturas y resistiendo las injusticias que continuan. Si bien es importante que la gente conozca nuestra historia, existe una dinámica de poder subyacente en torno a quién es el dueño de la historia y quién cuenta la historia en nombre de los pueblos indígenas.

Bianchi: Desde el principio, el ejercicio de la manta ha involucrado a pueblos indígenas y colonos. Fue creado con aportes de los pueblos indígenas, incluyendo el departamento de educación de la Asamblea de las Primeras Naciones. Desde entonces, el guion ha evolucionado en respuesta a los comentarios de ancianos, facilitadores y participantes indígenas y no indígenas. En los últimos años, ha aumentado el número de facilitadores indígenas, incluyendo facilitadores jóvenes indígenas. El aumento del liderazgo indígena ha resultado en el respeto de los protocolos indígenas y garantía de que existen apoyos de salud para responder a los traumas que el ejercicio podría generar.

Littlewolf: Antes de este ejercicio, parecía que los pueblos indígenas eran responsables de educar a los colonos sobre la historia. Ahora las personas de los colonos han tomado la iniciativa en la educación de otros colonos.
Este enfoque ha reducido enormemente la presión sobre los pueblos indígenas para educar a los colonos y ha permitido que los pueblos indígenas trabajen dentro de nuestras propias comunidades.

¿Qué papel juega la educación en la superación de la Doctrina del Descubrimiento? ¿El papel de la educación es diferente para los pueblos indígenas y colonos?

Sainnawap: Los canadienses se resisten a enfrentar la historia y políticas racistas de Canadá. Ese pasado todavía vive en el presente. En mi opinión, el ejercicio de la manta no puede desafiar la Doctrina del Descubrimiento en la práctica. Le permite a uno seguir siendo un aprendiz pasivo, no un activo que desmantela los sistemas opresivos y confronta las actitudes racistas que se mantienen profundamente en la psique nacional.

Bianchi: El RCAP dijo que no podemos abordar con éxito los desafíos actuales en la relación entre pueblos indígenas y no indígenas en Canadá sin saber cómo surgieron esos desafíos. Esto incluye la Doctrina del Descubrimiento y cómo continúa impactando las creencias, actitudes y comportamientos reflejados en nuestros gobiernos, estructuras legales, sistemas educativos, iglesias y sociedad en general. La educación aborda la ignorancia que está en la raíz de la discriminación y del racismo que tanto influye en lo que sucede en nuestra sociedad como en la relación entre pueblos indígenas y no indígenas.

Anderson: Escuché a un Anciano decir que hay una razón por la cual la verdad viene antes de la reconciliación. Si los colonos no son conscientes de cómo las prácticas, políticas y marco normativo de la Doctrina del Descubrimiento aún se están implementando o cómo ellos mismos se benefician directamente de esta Doctrina, entonces, anular esta estructura será muy difícil.

Littlewolf: A través de la educación, comenzamos a ver las raíces de la Doctrina del Descubrimiento y cómo se ha integrado en las estructuras. Como persona indígena, la educación me abrió los ojos a un mundo sistémico que estaba asumiendo como mis defectos personales. A través del aprendizaje, pude separar lo que era mío de las cosas que están fuera de mi control y desde donde puedo abogar. Dentro del CCM, hemos desarrollado herramientas sobre la Doctrina del Descubrimiento para el uso de las personas trabajadoras del CCM en la facilitación de diferentes tipos de talleres y eventos de aprendizaje tanto para las personas de los colonos como para las comunidades indígenas sobre la DdD y sus legados destructivos. La tarea educativa es un primer paso vital hacia la acción para superar la Doctrina del Descubrimiento.

¿Qué impacto tiene el ejercicio de la manta en las personas participantes? ¿Qué sabemos sobre cómo han cambiado sus actitudes o comportamientos como resultado de participar en el ejercicio?

Sainnawap: A menudo las personas participantes experimentan fuertes reacciones emocionales tales como culpa y vergüenza. Este es el comienzo del camino para que ellas cuestionen y analicen su interior, lleguen a comprender el papel de las personas privilegiadas y enfrenten sus prejuicios. Es su elección de cómo quieren cambiar.

Bianchi: Un policía de Montreal dijo que el EMK lo ayudó a hacer mejor su trabajo al ayudarlo a entender por qué tantos indígenas no tienen hogar y están en las calles. Después del EMK, se encontró con una persona indígena en la calle y ahora sabía lo suficiente como para preguntar: “¿De dónde eres?” En lugar de “¿Qué te pasa?”. La mayor conciencia que recibió del EMK lo ayudó a adoptar un enfoque más positivo y redujo el nivel de riesgo de la situación. Los pueblos indígenas experimentan una transformación similar, especialmente aquellos que no conocen la historia enseñada a través del EMK. Después de un EMK que involucraba en su mayoría a jóvenes indígenas, uno de los participantes dijo: “Este ejercicio me ayudó a entender que todo se trata de la tierra. No es sobre mí”.

Anderson: El círculo de conversación que sigue a cada ejercicio de la manta es la parte más poderosa de toda la experiencia. Algunas personas expresan enojo porque no aprendieron sobre esto antes, o tristeza por la injusticia, mientras que otras sienten culpa o una sensación de vergüenza. Siempre alentamos a las personas a superar esos sentimientos de culpa y vergüenza, porque no son productivos y, a menudo, no conducirán a acciones concretas.

Littlewolf: Muchos colonos se sienten tristes y culpables y desean un cambio rápido, mientras que los indígenas han vivido con esta realidad toda la vida y buscan la curación holística. Tengo la esperanza de que las personas cambien como resultado, pero me alejo de controlar este aspecto tanto como puedo. Como persona indígena, mi trabajo es llevar la perspectiva de una buena manera y permitir que el espíritu se mueva como lo desee. Me siento bien sabiendo que la gente ya no puede pretender ignorancia y dejar todo como un misterio.

Miriam Sainnawap es la Co-Coordinadora del Programa Nacional de Vecinos Indígenas del CCM Canadá. Ed Bianchi es el Gerente de Programas de KAIROS. Sara Anderson es Coordinadora Regional del Ejercicio de la Manta de KAIROS-Central. Erica Littlewolf trabaja con el Círculo de Visión Indígena de CCM de los Estados Centrales.

Por qué importa la Doctrina del Descubrimiento en el camino hacia la reconciliación

¿Centrarse en la doctrina del descubrimiento? ¿En serio? La Iglesia Menonita
Stirling Avenue, ubicada en Haldimand Tract en Kitchener, Ontario, ha viajado
durante varios años para establecer relaciones con nuestros vecinos indígenas en la
cercana reserva llamada Seis Naciones. Sentimos una gran motivación después de
escuchar historias candentes de daños de las escuelas residenciales y tomar
conciencia de los reclamos de tierras indígenas. Una delegación de Stirling viajó a
Ottawa para los eventos de cierre de la Comisión de la Verdad y Reconciliación
(CVR) en la primavera de 2015. Otra delegación participó en un retiro ecuménico en
Seis Naciones que se celebra para hablar sobre cómo nosotras y nosotros, los
colonos cristianos y los pueblos indígenas (tanto cristianos como tradicionales)
podríamos vivir los Llamados a la Acción de la CVR en la zona de Haldimand.
Como resultado de eso, formamos nuestro propio grupo de trabajo para dirigir a
nuestra congregación de tamaño mediano a trabajar en algunos de los 94 Llamados a
la Acción de la CVR—particularmente los dirigidos a las iglesias.

El Llamado a la Acción #49 pide a todas las denominaciones religiosas que
“repudien los conceptos utilizados para justificar la soberanía europea sobre tierras y
pueblos indígenas, tales como la Doctrina del Descubrimiento y terra nullius”. Si
bien aceptamos que los conceptos de Doctrina del Descubrimiento (DdD) eran
reprobables, cuestionamos si centrarse en documentos “desactualizados” debería ser
una prioridad en el viaje de reconciliación de nuestra congregación. Concluimos que
estudiar y repudiar la DdD como congregación era una pieza clave del camino hacia
la verdad y reconciliación. Este artículo describe nuestro viaje con la DdD que ha creado una plataforma para abordar el colonialismo en asociación con nuestros vecinos indígenas.

¿Por qué deberíamos mirar hacia atrás para aprender sobre la DdD, en lugar de centrarnos en el futuro? Si la DdD era una prioridad para las voces indígenas que escribieron los Llamados a la Acción de la CVR, nos dimos cuenta de que debía ser una prioridad para nuestra congregación. Planeamos dos clases de educación de personas adultas sobre la DdD en abril de 2016. Al mismo tiempo, consideramos patrocinar una resolución para la asamblea de delegados de la Iglesia Menonita de Canadá que repudia la DdD. Durante varios meses, nuestro grupo de trabajo de la CVR se centró en la DdD. A medida que estudiamos, aprendimos que la DdD forma la base de gran parte del sistema legal de Canadá para los pueblos indígenas.

Dos clases de educación para personas adultas con el erudito bíblico Derek Suderman permitieron que la sala llena de participantes estudiara la base documental de la DdD: las bulas papales Dum Diversas (1452) y Romanus Pontifex (1454). Publicadas medio siglo antes de que los europeos llegaran a América del Norte, las bulas papales hablan de subyugar a los enemigos de Cristo, es decir, los sarracenos (musulmanes), otorgando autoridad total y libre para invadir, capturar, vencer y reducir a estos enemigos a la esclavitud perpetua. Usada primero en África, esta misma lógica dio licencia para establecerse en América del Norte. La tierra se consideraba vacía (terra nullius) porque no había cristianos en ella. También examinamos cómo los llamados Salmos Reales (como el Salmo 2:8-9), cuando se toman fuera de contexto de la narración bíblica más amplia del amor de Cristo por todas las personas, podrían usarse para justificar la teología de la conquista consagrada en la DdD.

La participación activa de la congregación en estas clases, así como un fuerte compromiso con los asuntos indígenas en general, facultaron a nuestro concilio de la iglesia a copatrocinar la resolución de la asamblea de delegados de la Iglesia Menonita de Canadá. Después de que la resolución se aprobó en julio de 2016, nuestro enfoque en la DdD terminó, pero los conocimientos que obtuvimos son la base de nuestro viaje continuo. ¿Qué significa continuar descolonizando a nuestra iglesia y a nosotras/os mismas/os? Continuamos construyendo relaciones con nuestras/os vecinas/os indígenas, que nos ayudan a ver este camino hacia la reconciliación.

En noviembre de 2016, incluimos a toda la congregación en el ejercicio de la manta de KAIROS. El ejercicio de la manta es una herramienta de enseñanza participativa para examinar la relación histórica y contemporánea entre los pueblos indígenas y no indígenas de Canadá en el que los participantes se colocan sobre mantas que simbolizan la tierra indígena, las mantas se retiran progresivamente y los participantes, o son forzados a dejar las mantas o confinados a espacios cada vez más pequeños para representar la colonización europea y su impacto en los pueblos indígenas. Lo incorporamos a nuestro culto de adoración para que el mayor número posible de personas pudiera participar, y luego tuvimos un tiempo para procesar esta poderosa experiencia. El ejercicio de la manta profundizó nuestro viaje con la DdD. A medida que recorrimos la historia canadiense desde una perspectiva indígena, fuimos testigos del flagelo del colonialismo, ya que nuestro territorio desaparecía una manta a la vez, la viruela diezmaba a nuestra gente y las escuelas residenciales se llevaban a nuestras niñas y niños.

En enero de 2017, continuamos nuestro viaje de descolonización de nosotras/os mismas/os y nuestra iglesia con una serie de adoración y educación de cuatro semanas titulada, “Pactos con Dios, la tierra y nuestros anfitriones indígenas”. Miramos los convenios fundamentales de nuestra fe, como el pacto del arcoíris de Dios con Noé, así como los pactos fundamentales con nuestros hermanos y hermanas indígenas, como el Two Row Wampum y el Pacto de la Cadena de Amistad. El anciano indígena Myeengen Henry compartió una comprensión indígena de la tierra. El estudiar Levíticos 25:10-13 y Lucas 4 nos desafió aún más a ver que la tierra es de Dios, no es nuestra, y no es propiedad perpetua.

Vivimos y adoramos en el territorio tradicional de los pueblos Anishinabe, Neutral y Haudenosaunee, tierra que es “nuestra” según la lógica de la DdD. Pero ¿cuál es el futuro al que nos llaman estos convenios y el Espíritu de Dios?

Dentro de nuestra serie de Pactos, examinamos la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (DNUDPI) como un nuevo pacto en el que estamos invitados. Los Llamados a la Acción de la CVR identifican la Declaración como el “marco para la reconciliación”. Cuando Steve Heinrichs, miembro del personal de Relaciones Indígenas de la Iglesia Menonita de Canadá, invitó a Stirling a participar en la Peregrinación por los Derechos Indígenas, la congregación respondió con entusiasmo. Diecisiete personas participamos en parte o en todo este peregrinaje de 600 kilómetros de Kitchener a Ottawa en apoyo de la Declaración y del proyecto de ley C-262, un proyecto de ley federal promovido por un miembro privado, que pide a Canadá que adopte e implemente la DNUDPI. Muchos miembros más de la iglesia participaron de maneras más pequeñas, incluyendo la organización del culto de envío para las personas caminantes de la peregrinación, siguiendo a las personas caminantes en las redes sociales y orando por ellas.

Descolonizar nuestros corazones, nuestras iglesias y nuestro país de los estragos de la DdD no es algo que podamos tachar de una lista. Es un viaje de generaciones de relación con Dios, nosotras y nosotros mismos, la tierra y nuestros vecinos y vecinas indígenas. Mirando hacia atrás a la DdD y reconociendo nuestros lentes coloniales puede ayudarnos a caminar hacia la reconciliación.

Sue Klassen y Josie Winterfeld son miembros de la Iglesia Menonita Stirling Avenue en Kitchener, Ontario.

Aprende mas

Cober Bauman, Rick. “Unlearning the Doctrine of Discovery.” Disponible en: https://mccottawaoffice.wordpress.com/2016/04/20/unlearning-the-doctrine-of-discovery/

Heinrichs, Steve and Woelk, Cheryl. Eds. Yours, Mine, Ours: Unravelling the Doctrine of Discovery. Winnipeg: Mennonite Church Canada, 2016.

Keefer, Tom. “A Short Introduction to the Two Row Wampum.” Disponible en: https://briarpatchmagazine.com/articles/view/a-short-introduction-to-the-two-row-wampum.

Venables, Robert. “Guswenta and the Covenant Chain.” Disponible en: http://www.onondaganation.org/history/2013/guswenta-and-the-covenant-chain/

El parlamento canadiense ha pasado a la segunda lectura el proyecto de ley C-262, un proyecto de ley que garantizará que las leyes de Canadá estén en armonía con la DNUDPI. Aprende más sobre el Proyecto de ley C-262 y cómo puede apoyarlo en https://mcccanada.ca/get-involved/advocacy/campaigns/why-support-bill-c-262-undrip-act.

¡Haz justicia y haz lo que amas hacer!

Tengo dos pasiones: andar en mi triciclo reclinado y la justicia indígena. Hace un par de años, decidí combinarlos para abordar el doloroso y destructivo legado de la Doctrina del Descubrimiento.

En 2012, mi familia decidió vender la finca de mis abuelos en Minnesota. Mi porción como uno de los nietos fue de aproximadamente 13 acres. Antes de la colonización blanca, esta tierra era la patria de los Dakota. Después de haber aprendido sobre la Doctrina del Descubrimiento y sobre los beneficios injustos resultantes para los colonos blancos y sus descendientes (como yo), les pedí ayuda a mis colegas del Círculo de Visión Indígena en el CCM de los Estados Centrales. Con su ayuda, decidí “devolver” la mitad de los ingresos de la venta de mi tierra a los grupos indígenas que trabajan por la justicia de la tierra. La cantidad más grande de este dinero para reparaciones fue para un grupo sin fines de lucro de Dakota llamado Makoce Ikikcupi (Recuperación de Tierras).

En otoño de 2013, pedaleé mi triciclo 2.000 millas en el sur de Minnesota para crear conciencia sobre lo que se puede y debe hacer para devolver la tierra de Minnesota a la gente de Dakota. Pasé por 40 condados, deteniéndome en la oficina del periódico en el asiento de cada condado. Traté de que escribieran un artículo con una foto mía en el triciclo. No siempre tuve éxito, pero logré que hicieran 29 artículos. Mi objetivo eran 30, así que me quedé corto.

En este momento estoy viviendo en Minnesota. Tengo un trabajo a tiempo parcial con Clean Water Action, lo que me permite dedicar mucho tiempo a la educación y recaudación de fondos entre los residentes blancos de Minnesota para el retorno de la tierra de los Dakota. ¡Y por supuesto, ando en mi triciclo siempre que sea posible!.

Sé que a la mayoría de las personas no les gusta el ciclismo. Pero probablemente tengas algo que amas hacer. ¿Hay alguna forma de combinar tu pasión con el trabajo por la justicia indígena? Cuando hablo en iglesias sobre el tema de la justicia indígena, ofrezco varias sugerencias sobre lo que las personas pueden hacer:

  • Comienza con tu ubicación y tu propio historial familiar. Descubre quién vivió allí antes del asentamiento de personas blancas. ¿Dónde y cómo están estas personas hoy? Si es posible y apropiado entra en contacto con ellas y establece relaciones.
  • Lee. Hay muchos libros buenos. Consulte los libros al margen en Aprende más
    para que veas ejemplos de libros que me impresionaron.
  • Di la verdad sobre lo que sucedió y está sucediendo. Las personas blancas
    ignoramos estos problemas por mucho tiempo.
  • Enseña a tus hijas e hijos, a sus amigas y amigos y a sus maestras y maestros.
    Luchemos contra lo que James Loewen ha llamado Lies My Teacher Told Me
    [Mentiras que Me Contaron Mis Maestros].
  • Repudia la Doctrina del Descubrimiento. Liberémonos de un sentido de derecho
    a tierras robadas y desarrollemos un sentido de equidad.
  • Destruye los símbolos del racismo. Cambiemos el nombre de muchas cosas,
    como el “Día de Cristobal Colón”, los equipos con el nombre “Pielesrojas” y las
    calles y los parques con el nombre “Custer”.
  • Haz reparaciones. Paga una parte de las ventas de bienes raíces y
    “alquileres pasados” a los grupos indígenas que trabajan por la justicia de la
    tierra.

Esas son siete sugerencias prácticas. ¿Qué te gusta hacer? ¿Cómo se puede combinar
eso con el trabajo por la justicia indígena?

John Stoesz trabajó anteriormente con el CCM de los Estados Centrales y
actualmente dedica gran parte de su tiempo al retorno de tierras indígenas.

Superando la Doctrina del Descubrimiento en Opwashemoe Chakatinaw/Stoney Knoll

Respondiendo al Llamado a la Acción de la Comisión de la Verdad y Reconciliación que abordaron el legado actual de las escuelas residenciales que separaban a las niñas y niños indígenas de sus familias, el CCM en Canadá declaró que “repudia los conceptos utilizados para justificar la superioridad europea sobre los pueblos indígenas, tales como la Doctrina de Descubrimiento. Tales conceptos de superioridad, coacción, violencia y abuso se oponen al evangelio de Jesucristo y a la dignidad e igualdad inherente que creemos que todas las personas han recibido de Dios”. Este repudio de la Doctrina del Descubrimiento es una tarea bastante simple en papel: se ajusta a nuestras comprensiones bíblicas y teológicas de la justicia y reconciliación. Sin embargo, sacar la superioridad de nuestras almas colonizadoras, eliminar las tierras descubiertas de nuestros activos acumulados y exorcizar la doctrina de la dominación de nuestras mentes es desalentador y elusivo. La historia de Opwashemoe Chakatinaw/Stoney Knoll, tierra en Saskatchewan de la Young Chippewayan Band, sobre la cual se asentaron luteranos y menonitas alemanes, ilustra cuán desafiante puede ser superar la Doctrina del Descubrimiento.

Opwashemoe Chakatinaw se sienta en el centro de 78 kilómetros cuadrados de tierra cerca del actual pueblo de Laird, Saskatchewan. Esta tierra fértil, en la orilla oriental del río North Saskatchewan y cerca de la tierra de Beardy’s Band (familiares de la Young Chippewayan Band), fue elegida por el Cacique Chippewayan y su pueblo en 1876 cuando el cacique firmó el Tratado 6 con la Corona canadiense en Fort Carlton, creando la Young Chippewayan Band # 107. Poco después de la firma del tratado, la Young Chippewayan Band se mudó al sur de Cypress Hills, siguiendo al búfalo restante y evitando el conflicto turbulento en Batoche, Cutknife Hill, Frog Lake y Battleford.

En 1897, con el Young Chippewayan Band ausente de su tierra debido a conflictos y hambre, el gobierno canadiense borró unilateralmente la Young Chippewayan Band #107 del mapa de la reserva, ofreciendo, a su vez, esa tierra a colonos menonitas y luteranos de habla alemana. El gobierno nunca consultó a la Young Chippewayan Band, ni ofreció una compensación. En las generaciones siguientes, las familias de agricultores menonitas y luteranos han trabajado y amado en esta tierra—cuidando la tierra, cosechando su abundancia y enterrando a sus muertos en lo que llamaron Stoney Knoll. Los Young Chippewayan han vivido en el exilio de sus tierras en medio de un interminable trabajo burocrático, buscando seguridad con parientes en reservas como Sweet Grass y Ahtahkakoop y en la diáspora. Mientras que los agricultores colonos legaron sus títulos de propiedad de tierras a las siguientes generaciones, los Young Chippewayan transmitieron historias orales de un gran mal hecho a sus antepasados a manos del gobierno canadiense.

El 22 de agosto de 2006, en el 130 aniversario de la firma del Tratado 6 y por invitación del Cacique Ben Weenie de los Young Chippewayan, colonos menonitas y luteranos y miembros de Young Chippewayan se reunieron para compartir sus historias y amor por Opwashemoe Chakatinaw/Stoney Knoll, para nombrar las pérdidas e impacto devastador de las acciones e inacción del gobierno, para compartir alimentos y regalos e imaginar un futuro de justicia y suficiencia para todos sus hijas e hijos. Representantes de las tres comunidades firmaron un Memorando de Entendimiento ese día titulado, “Declaración de Armonía y Justicia”, que nombra entendimientos y deseos compartidos:

  1. Estamos profundamente agradecidos por la bondad del Creador y las bendiciones que nos dieron esta tierra y que dan y sostienen nuestras vidas.
  2. Respetamos la naturaleza sagrada de los convenios, que ordenan nuestras relaciones y aportan armonía a nuestras comunidades y naciones, incluyendo el Tratado 6, que se celebró en nuestro nombre, con el propósito de beneficio mutuo y para mantener nuestro sustento.
  3. Deseamos que nosotros y las generaciones futuras vivamos en condiciones de paz, justicia y suficiencia para todas nuestras comunidades. Trabajaremos en conjunto para ayudar a lograr estas condiciones mediante una resolución oportuna y respetuosa de los problemas que la historia nos ha dejado

Este memorando de entendimiento ha ofrecido un marco de referencia durante la última década, ya que menonitas y luteranos han intentado apoyar el reclamo de tierras de los Young Chippewayan, responsabilizando al gobierno canadiense por la injusticia que creó. Las comunidades de colonos han recaudado fondos para preparar una genealogía de la Young Chippewayan Band para documentar el grupo como una comunidad “identificable” que cumple con los requisitos de reclamación de tierras.

El documental de 2016, Reserve 107: Reconciliation on the Prairies, cuenta la historia de Opwashemoe Chakatinaw/Stoney Knoll. Creado con el aporte de las comunidades Young Chippewayan, Menonita y Luterana, el documental desmantela la mitología de los colonos de que la tierra, antes de la llegada europea, era de nadie (terra nullius), deshabitada de personas y recuerdos. Esta historia nos enseña que la reconciliación requiere relaciones respetuosas y restitución de recursos.

Queda mucho por hacer en el camino hacia la justicia previsto por representantes de Young Chippewayan, menonitas y luteranos que se reunieron en agosto de 2006 en Opwashemoe Chakatinaw/Stoney Knoll. Repudiar la Doctrina del Descubrimiento no se hace con un bolígrafo, sino a través de comunidad y responsabilidad, a través de conversación y esfuerzo. Como colonos debemos regresar una y otra vez al aprendizaje humilde. Continuamos deseando controlar y administrar el proceso. Todavía creemos que sabemos lo que es mejor para la tierra. Necesitamos nuestras relaciones con las personas indígenas para ayudarnos a desarrollar una comprensión más interdependiente de la tierra y sus recursos y de las fortalezas de la comunidad y de la memoria. Tomamos valor de la imagen de Ezequiel de corazones de piedra que se vuelven corazones de carne (Ezequiel 36:26). Podemos aprender a ser humanos juntos en esta buena tierra.

Eileen Klassen Hamm es la Directora Ejecutiva del CCM Saskatchewan.

Aprende mas

Friesen, Jeff and Heinrichs, Steve. Eds. Quest for Respect: The Church and Indigenous Spirituality. Winnipeg: Mennonite Church Canada, 2017.

Heinrichs, Steve. Ed. Wrongs to Rights: How Churches Can Engage the United Nations Declaration on the Rights of Indigenous Peoples. Winnipeg: Mennonite Church Canada, 2016.

Reserve 107: Reconciliation on the Prairies. (film). Rebel Sky Media, 2016. Disponible en: https://www. reserve107thefilm.com/.