El papel de los Equipos de Bienvenida en el modelo estadounidense de reasentamiento

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de otoño de 2017 se publican en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

Si bien el reasentamiento de personas refugiadas en los Estados Unidos ha contado con el apoyo de muchos legisladores y comunidades desde hace mucho tiempo, en 2017 se han creado políticas dirigidas a limitar y disminuir las llegadas. Los esfuerzos de reasentamiento en los Estados Unidos involucran colaboraciones entre agencias gubernamentales, organizaciones sin fines de lucro conocidas como Voluntary Agency (o Volags) y comunidades. Las congregaciones y asociados religiosos han desempeñado un papel importante desde que los esfuerzos formales de reasentamiento de personas refugiadas comenzaron en 1975. Ahora, a pesar de que el reasentamiento de refugiados se ha convertido en un tema político candente, las iglesias continúan desempeñando un papel significativo en brindar la bienvenida, especialmente en términos de construir relaciones duraderas y servir como guías comunitarios para las personas recién llegadas de alrededor del mundo.

Desde sus inicios, el programa de refugiados de los Estados Unidos ha tenido el propósito de que los sectores público y privado se asociaran en la acogida e integración de las personas refugiadas. La Ley de Refugiados de 1980 formalizó estos esfuerzos de asociación para el reasentamiento de personas refugiadas, creando el Programa Federal de Reasentamiento de Refugiados. En la actualidad, nueve volags tienen contratos con el gobierno federal para acoger y ayudar a las personas refugiadas en sus transiciones iniciales a las comunidades de todo el país. Cada agencia administra sus oficinas locales en EE. UU., mientras que cada oficina interactúa estrechamente con la comunidad circundante. Cuando congregaciones como la Iglesia Menonita de Conestoga en Morgantown, Pensilvania, acoge a personas refugiadas, forman asociaciones con un Volag responsable de reasentar a las familias en su área. En Conestoga, el Volag fue mi empleador, el Servicio Mundial de Iglesias (CWS por sus siglas en inglés) de Lancaster, Pennsylvania.

En una tarde soleada de mayo de 2017, una casa en New Holland, Pennsylvania, tuvo una transformación especial. La casa de ladrillo, en la calle de una tienda de suministros de tractores, fue equipada para convertirse en el nuevo hogar de una familia congoleña. Mientras que el equipo de bienvenida de la Iglesia Menonita Conestoga trabajaba duro en la limpieza y organización de la casa en preparación para su llegada, la familia congoleña (madre, padre y sus cuatro hijos), todavía estaban esperando su vuelo de Tanzania a Nueva York.

Había pasado décadas desde que los miembros de la Iglesia Menonita Conestoga habían patrocinado a refugiados. A principios de 2016, la congregación comenzó conversaciones sobre la acogida de otra familia al este del condado de Lancaster. El pastor Bob Petersheim señala que “Conestoga tiene una larga historia de apoyo a la misión local y global… [Nosotros] tenemos profundamente en nuestro ADN congregacional las palabras de Jesús en Mateo 25 que declaran, ‘en cuanto lo hicieron a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicieron’”.

Conestoga formó un comité, recibió un curso de actualización en los cambios que se habían dado en el sistema desde su último patrocinio y comenzó el trabajo de prepararse para una familia. La participación del equipo de bienvenida ha brindado apoyo adicional al viaje de reasentamiento de la familia, proporcionando más ayuda a los esfuerzos de integración. La directora de casos de CWS, Alyssa Anderson, señala que “la estabilidad y apoyo que el equipo de la Iglesia Menonita Conestoga proporciona a la familia son cruciales. La familia sabe que tiene una comunidad que no sólo da la bienvenida, sino que la ama, y eso hace una gran diferencia”.

Algunas iglesias quieren ayudar con el reasentamiento de personas refugiadas, pero no viven dentro del rango de reasentamiento permitido de un Volag registrado. Sin una manera de patrocinar una familia de manera privada, estas comunidades están limitadas en su capacidad de extender la acogida. Una de estas comunidades que atraviesa actualmente por esta situación es Gainesville, Florida. Richard y Eve MacMaster, miembros de la Iglesia Menonita Emanuel, comenzaron a organizar esfuerzos interreligiosos y comunitarios con la expectativa de que brindar acogida a personas refugiadas a Gainesville sería la mayor parte de su trabajo. Pronto se dieron cuenta de que su iglesia está a 75 millas de la agencia de reasentamiento más cercana. Los esfuerzos de la congregación ahora han cambiado hacia la organización de
voluntariado y donaciones para ser enviadas a las personas recién llegadas en la ciudad de reasentamiento más cercana. Si se les diera la oportunidad de fundar una agencia de reasentamiento en Gainesville o de patrocinar una familia privadamente, los MacMasters dicen que “muy definitivamente” lo harían.

Un desafío adicional para el programa de reasentamiento de refugiados de EE. UU. es que el trabajo de las agencias de reasentamiento está ligado a la voluntad política de la nación. La cobertura de los medios de comunicación de la crisis siria ha aumentado el interés de la comunidad de hacer trabajo voluntario con las personas refugiadas, pero ha disminuido la voluntad política de financiar el programa y permitir que las familias lleguen. Independientemente del apoyo de la comunidad y dinero recaudado, las agencias se enfrentan ahora a ser incapaces de realizar el trabajo vital al que han sido
llamadas.

El apoyo de los grupos asociados de la comunidad y de la fe es invaluable para el trabajo de las agencias de reasentamiento en los Estados Unidos. Muchas veces, las relaciones establecidas en los primeros meses de transición duran toda la vida. Aunque este ha sido un año turbulento para el reasentamiento de personas refugiadas en EE. UU., congregaciones como la iglesia Menonita Conestoga y comunidades como Gainesville están demostrando que hay espacio para tener personas refugiadas e inmigrantes como vecinas en nuestras comunidades.

Christine Baer es desarrolladora de recursos congregacionales para la oficina del Servicio Mundial de Iglesias, en Lancaster Pensilvania

Aprende más

United States State Department Bureau of Population, Refugees and Migration: https://www.state.gov/j/prm/about/index.htm.

United States Department of Health and Human Services Office of Refugee Resettlement: https://www.acf.hhs.gov/orr.

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Patrocinio privado de personas refugiadas en Canadá: una oportunidad para la transformación mutua

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de otoño de 2017 se publican en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

El reasentamiento de las personas refugiadas de un país de asilo a un tercer país es una de las tres soluciones duraderas para ellas, junto con la repatriación voluntaria y la integración local. En Canadá, el programa de Patrocinio Privado de Refugiados (PSR por sus siglas en inglés) del gobierno federal permite a ciudadanos particulares patrocinar refugiados a través de organizaciones que tienen acuerdos de patrocinio con el gobierno. Si bien el propósito central del programa es el reasentamiento exitoso de las personas refugiadas, una reciente evaluación del trabajo del CCM Manitoba con sus grupos patrocinadores muestra que también presenta la oportunidad de promover relaciones mutuamente transformadoras a medida que estos grupos aprenden lo que significa acompañar a las personas recién llegadas.

A finales de 2015, realicé una evaluación de la interacción entre lo que los patrocinadores aportan a la experiencia de reasentamiento y el papel del programa de migración y reasentamiento del CCM Manitoba para ayudar a los patrocinadores a navegar el proceso de reasentamiento. Los grupos constituyentes que patrocinan a las personas refugiadas tienen una influencia significativa sobre el proceso de patrocinio y los resultados del reasentamiento. El personal del CCM trabaja a través de estos grupos de patrocinio para atender a las personas refugiadas que son reasentadas en Canadá.

Cuando se les pedí que nombraran los retos clave que enfrentan en el proceso de patrocinio y reasentamiento, los patrocinadores recurren invariablemente a los detalles prácticos e instrumentales del reasentamiento. Las primeras semanas y meses son intensas y requieren apoyo práctico diario, desde obtener tarjetas de salud y números de seguro social hasta enseñar a las personas recién llegadas cómo manejar sus aparatos y tomar transporte público. Mientras que los patrocinadores tienen acceso a listas de verificación para cubrir estas tareas y prepararse para ellas antes de la llegada de las personas refugiadas, las variables más complejas entran en juego en el instante en que las personas recién llegadas salen del avión. Navegar las diferencias culturales y malentendidos, manejar las expectativas tanto de las personas recién llegadas como de los patrocinadores y aprender cómo las diferentes personalidades y experiencias impactarán el reasentamiento son factores que no se pueden predecir con antelación.

Muchos patrocinadores reconocen que sus respuestas a estas variables impredecibles son clave para lograr resultados satisfactorios en el reasentamiento y al mismo tiempo, a menudo, se sienten mal equipados en sus respuestas. Esto es particularmente el caso cuando intentan ayudar a las personas recién llegadas a procesar el trauma que han experimentado. Los grupos que han participado en múltiples patrocinios también han pasado por su propio proceso de lidiar entre hacer lo que pueden para asegurar un reasentamiento suave y permitir que las personas recién llegadas tomen sus propias decisiones y aprendan de sus errores. Investigaciones previas han identificado la necesidad de ser cautelosos en el lenguaje utilizado para caracterizar a las personas recién llegadas a fin de no afectar negativamente su capacidad de reasentamiento exitoso (Lamba y Krahn, 2003). En cambio, la relación entre el patrocinador y las personas recién llegadas debe ser enmarcada como una de colaboración e intercambio que reconoce los años de educación, experiencia profesional y redes sociales que las personas recién llegadas traen consigo cuando se reasentan (McKinnon, 2009; Lanphier, 2003).

El personal del CCM tiene mucho que ofrecer para apoyar a los grupos constituyentes a medida que acompañan a las personas recién llegadas y les ayudan a hacer una transición exitosa a la vida en Canadá. Sin duda, los grupos constituyentes que patrocinan a personas refugiadas aprenderán naturalmente ciertas lecciones durante el curso del compromiso mínimo de un año que hacen al proceso de reasentamiento. Los patrocinadores aprenden a esperar lo inesperado y a que sus visiones del mundo sean desafiadas y expandidas. Sin embargo, los patrocinadores también expresan su apertura para participar en una planificación más profunda y caminar a través del proceso de patrocinio. Específicamente, los patrocinadores han indicado que desean entender al inicio del proceso de reasentamiento cuáles podrían ser los criterios de evaluación para un reasentamiento exitoso. Esto proporciona un punto de entrada para que el personal del CCM proporcione información sobre las mejores prácticas para que los grupos de patrocinadores puedan trabajar junto con las personas recién llegadas en el establecimiento de metas, esto con el fin de ayudar a los grupos patrocinadores a comprender sus propios sesgos culturales y posiciones de poder y enfatizar los aspectos relacionales del patrocinio. La evaluación de un patrocinio también puede incluir mecanismos que obtengan retroalimentación de los patrocinadores y les brinden la oportunidad de reflejar no sólo el resultado del reasentamiento, sino también su papel de apoyo en el proceso. Estos aprendizajes pueden, a su vez, informar futuros patrocinios.

Una y otra vez, los patrocinadores han identificado la construcción de relaciones significativas como la parte más transformadora del proceso de patrocinio. Estudios de iniciativas de patrocinio pasados han demostrado que, a pesar de la dependencia que otros han argumentado está incrustada en el programa, la mayoría de las personas recién llegadas fueron capaces de establecer relaciones de suficiente confianza con los patrocinadores como para superar los desafíos del proceso (Neuwirth y Clark, 1981). Debido a sus casi cuatro décadas de experiencia con el patrocinio de personas refugiadas, el CCM está bien colocado para alentar a los grupos patrocinadores a moverse a niveles más profundos de compromiso con las personas y familias a las que patrocinan. A través de este apoyo, el patrocinio de personas refugiadas tiene el potencial de ser un proceso mutuamente transformador de integración y construcción comunitaria.

Stephanie Dyck es coordinadora de ayuda humanitaria y recuperación de desastres del CCM.

Aprende más

Lamba, Navjot K. and Henry Krahn. “Social Capital and Refugee Resettlement: The Social Networks of Refugees in Canada.” Journal of International Migration and Integration. 4/3 (Summer 2003): 335-360.

Lanphier, Michael. “Sponsorship: Organizational, Sponsor, and Refugee Perspectives.” Journal of International Migration and Integration. 4/2 (Spring 2003): 237-256.

McKinnon, Sara L. “‘Bringing New Hope and New Life’: The Rhetoric of Faith-Based Refugee Resettlement Agencies.” Howard Journal of Communications, 20/4 (2009): 313-332.

Neuwirth, Gertrud and Lynn Clark. “Indochinese Refugees in Canada: Sponsorship and Adjustment.” International Migration Review. 15/1 and 15/2 (Spring and Summer 1981): 131-140.

Historias de las personas refugiadas colombianas viviendo el reasentamiento

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Tener que huir del hogar como refugiado(a) es traumático. El reasentamiento, que puede estar lleno de esperanza y parecer una forma de salir de este trauma, es difícil también. En 2013, entrevisté a siete personas adultas, ahora todas ciudadanas canadienses, que emigraron a Canadá como refugiados de Colombia hace más de una década. El estudio exploró las experiencias de las personas participantes de ser refugiadas y comenzar nuevas vidas en Canadá. A lo largo de estas entrevistas se repitieron dos metáforas clave: desarraigo y renacimiento.

Una fuente del trauma de las personas refugiadas proviene del huir de casa. Las agencias que trabajan para reasentar a las personas refugiadas deben comprender y explicar este trauma. Un refugiado reasentado que entrevisté, que había trabajado por los derechos humanos de los campesinos y pequeños agricultores, ofreció una metáfora agrícola comúnmente utilizada por las personas desplazadas de las zonas rurales y agrícolas para explicar la esencia de convertirse en refugiado(a).

Los desplazados usan una palabra que expresa muy bien lo que significa—arrancados— ser desarraigados… arrancar es agarrar una planta y sacarla de raíz, tierra y todo, no importa si se magulla —¡magúllela! —pero sáquela de la tierra con su raíz. Creo que esto es como la realidad de un refugiado. Hemos sido rudamente arrancados de nuestra tierra, y esto obviamente crea profundas heridas. . . Y así, obviamente, llegas con sentimientos muy profundos de vacío.

Además, explicó que convertirse en un refugiado(a) es “un cambio total de vida y es algo que uno está obligado a hacer. No es una ‘decisión libre’ que tomas porque quieres buscar una vida mejor. No, es algo que haces porque tienes que hacerlo, porque no tienes otra opción”.

Numerosos participantes del estudio describieron la experiencia de reasentarse en Canadá como un nuevo nacimiento, usando metáforas como “renacer”, “estar recién nacido”, “comenzar de cero” o “reconstruir la propia vida”. Un participante del estudio explicó lo que entendía por un nuevo nacimiento:

Quiero dejar todo eso atrás. No quiero volver. Nunca. Quiero renacer. Quiero ser otra persona y quiero —sí, me gustaría empezar una nueva vida. Es decir, una vida nueva, un nuevo nacimiento. Como he dicho, no tienes inglés, no sabes hablar, no sabes caminar, sales —te perdiste . . . no sabes leer, no sabes nada. Eres un recién nacido aquí.

Otro participante hizo referencia a pérdidas en el proceso de renacer:

Todo estaba perdido. Pero todo tendría que regresar. . . Cuando aterrizamos en tierra canadiense le dije a mi esposa: “Aquí vamos a renacer”. Tenemos que aprender el idioma, tenemos que aprender a sobrevivir, tenemos que aprender a hacer amigos, tenemos que volver a ser una familia. Estas son las cosas grandes que suceden. Y así empezamos todos nosotros.

Explicando la metáfora de renacer un poco más, él elaboró:

Es como las etapas de la vida, creo que viene en etapas. ¿Cómo fue el nacimiento? ¿Qué tan difícil fue el trabajo de parto? Mi nacimiento fue difícil… con un montón de complicaciones, que eran como mi familia a mi lado. . . Entonces, nos desarrollamos y nosotros mismos nos convertimos en los médicos que trataron con la situación. Y empezamos a encontrar soluciones y hacer nuestros propios medicamentos. . . Después viene el proceso de madurar el inglés… entre cero y tres años estás aprendiendo a escuchar y aprender las palabras. Más tarde, es como conocer el mundo, saber quiénes van a ser tus padres, quiénes son tus hermanos. Es como el libro de la vida —renacer y hacer todo eso en un corto período de tiempo.

El desafío de comenzar de nuevo como adultos fue descrito por otro participante como “partiendo de cero, en todos los sentidos. Lo único es que somos cuerpos de 40 años, pero totalmente vacíos porque no tenemos el idioma, no tenemos amigos, no tenemos dinero, no tenemos absolutamente nada”. Tales descripciones metafóricas vívidas de partir de cero y renacer resaltan los desafíos que enfrentan las personas refugiadas al reconstruir sus vidas, a menudo, en la edad madura, en Canadá. Quizás no tan obviamente, estas representaciones de reasentamiento como renacimiento también contienen indicios de posibilidad, esperanza y determinación.

Habiendo comenzado de nuevo una vez antes, los participantes hicieron hincapié en que, aunque difícil, empezar de nuevo es de hecho posible. Al hablar de la idea del reasentamiento como un renacimiento, un participante describió lo que el renacer podría implicar a largo plazo: “Llegas aquí para renacer, para empezar a estudiar, para empezar a crecer. . . para aprender a ser voluntario, para ser más voluntario de lo que uno ya es… y dar lo que tienes para ayudar a las personas que llegan”. Varias mujeres en el estudio enfatizaron su habilidad para superar obstáculos y barreras en el proceso de reasentamiento y mencionaron la importancia de “tener tiempo para todo” (trabajo, familia, amigas y amigos, ayudar a otros) en la vida. Ella explicó “Tienes que dar para recibir. . . Nosotros decimos que ‘fuimos bendecidos, tenemos que bendecir a otros’. Y lo hemos hecho muchas veces”.

Las dos imágenes de desarraigo y renacimiento abren una ventana a las luchas de las personas refugiadas reasentadas. Si bien el comienzo de la experiencia de las personas refugiadas es el de ser, más o menos, desarraigadas y partir de cero, esto no define la totalidad de la experiencia. A medida que el nuevo país se convierte en el hogar y la vida se restablece, surge una oportunidad para el renacimiento. Mientras que el renacimiento está repleto de desafíos, puede ser una imagen llena de esperanza para guiar a las personas refugiadas a asentarse en sus nuevos hogares.

Shalom Wiebe es gerente de programa de HOPE International Development Agency. Anteriormente trabajó con el CCM en Colombia como trabajadora de apoyo para personas desplazadas internamente.

Aprende más

Munoz, M. “Continuum of Success: A Case Study of Colombian Refugee Women in Canada.” Doctoral dissertation, Faculty of Social Work, University of Calgary, 2011.

Riaño-Alcalá, Pilar, with Patricia Diaz, Amantina Osorio, and Martha Colorado. The Forced Migration of Colombians: Colombia, Ecuador, Canada. Corporación Región: Medellin, Colombia and Vancouver: School of Social Work, University of British Columbia, 2008. Disponible en: https://yorkspace.library.yorku.ca/xmlui/ handle/10315/2592.

Wiebe, Shalom. “Colombian Refugees’ Stories of Navigating Settlement.” Master’s thesis, Faculty of Social Work, University of British Columbia, 2013. Disponible en http://hdl.handle.net/2429/44942.

Cambios en la dinámica de poder de las familias refugiadas reasentadas

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Todas las familias con hijas e hijos probablemente experimentan tensiones delicadas a medida que se convierten en adolescentes, con sutiles luchas por poder que se desarrollan entre la madre, padre e hijas e hijos adolescentes. Para las familias refugiadas reasentadas (o familias recién llegadas), la inmersión en una nueva cultura, lenguaje, normas y valores agrava esos desafíos. Cuando una familia recién llegada ha experimentado la migración forzada, los desafíos son aún mayores. Las agencias encargadas de reasentar a las personas refugiadas deben atender el impacto del reasentamiento en la dinámica familiar, especialmente en las relaciones entre madres, padres y sus hijas e hijos adolescentes.

Las familias recién llegadas, a menudo, experimentan un cambio en la dinámica de poder dentro de sus unidades familiares. Las personas adolescentes se sumergen en la cultura, lenguaje, normas y valores dominantes a través de su participación en
la escuela. Así, rápidamente se convierten en maestras y maestros de su nuevo entorno. Las madres y padres, por el contrario, suelen tener menos exposición al nuevo contexto cultural, al tiempo que mantienen conexiones más profundas con sus contextos culturales nativos. Por lo tanto, no sorprendentemente a menudo, se adaptan más lentamente a su nuevo entorno que sus hijas e hijos adolescentes. Este contraste, en los períodos del ajuste, se presta para que la balanza de poder se incline en favor de la juventud.

Una forma en que este cambio de poder se desarrolla es en la adquisición del lenguaje. Las habilidades del lenguaje desarrollado de las personas adolescentes recién llegadas, a menudo, les colocan en el papel de intérpretes y navegadores culturales para sus madres y padres. Las madres y padres pueden depender de sus hijas e hijos adolescentes en las citas médicas, reuniones escolares, interpretación de documentos del gobierno y más, colocando a las personas adolescentes recién llegadas en una posición de responsabilidad y poder sobre sus madres y padres. La presión de la responsabilidad adicional que experimentan las personas adolescentes refugiadas reasentadas puede agravar las tensiones familiares. También puede conducir a una dinámica familiar incómoda. Por ejemplo, las hijas e hijos pueden ser puestos en una posición de comunicar la condición íntima de salud de su madre o padre a los profesionales médicos.

La escuela es otro lugar para las luchas de integración. Para las personas adolescentes que han experimentado una migración forzada, la escolaridad interrumpida tiene un impacto significativo en su capacidad para reasentarse. El sistema escolar canadiense alinea las edades de los estudiantes con los grados, lo que puede resultar en la colocación en un grado en conflicto con su experiencia escolar. Un estudiante de 16 años que sólo terminó el quinto grado puede ser colocado en un aula de décimo año. Estas personas adolescentes comprensiblemente experimentan, con frecuencia, sentimientos de aislamiento y frustración por su dificultad para adaptarse al currículo y a las expectativas del profesorado y colegas. Como resultado, las personas adolescentes recién llegadas, a veces, se vuelven vulnerables a participar en comportamientos destructivos.

Otro punto de tensión surge del conflicto entre los valores que tienen las familias de las personas estudiantes recién llegadas y los valores que adoptan las escuelas y proveedores de servicios. Zeinab (nombre ficticio), una joven en la secundaria cuya familia se había reasentado recientemente en Winnipeg después de huir de la guerra en Somalia, se alegró al descubrir que había clasificado para el equipo de baloncesto de su escuela. Sus profesoras/es y trabajadoras/es de apoyo del centro comunitario local celebraron con ella y la animaron a continuar con esta actividad extracurricular. A sus ojos, esto representaba una oportunidad para Zeinab de desarrollar amistades y encontrar su lugar en el nuevo ambiente escolar. La madre de Zeinab, sin embargo, no aprobó esta actividad. Como madre soltera con tres menores en casa, necesitaba la ayuda de Zeinab después de la escuela. Zeinab, sintiéndose frustrada y confundida ante las opiniones divergentes de las personas adultas de confianza en su vida, pronto comenzó a escaparse de casa para jugar baloncesto. Cuando su madre desafía este comportamiento, Zeinab amenaza con llamar al 911.

Las madres y padres recién llegados citan sentimientos de pérdida de autoridad en la crianza de sus hijas e hijos adolescentes. Las políticas de protección de la infancia destinadas a fortalecer las familias en Canadá pueden ser malinterpretadas por las madres/padres y mal usadas por parte de las personas adolescentes. Las historias de las autoridades gubernamentales que sacan a los menores de sus hogares circulan dentro de las comunidades recién llegadas—las amenazas de las niñas y niños, en el calor de una discusión con sus madres/padres, de llamar a una línea de emergencia, incita el miedo en las madres / padres y les despoja de confianza para imponer límites o expectativas. Este cambio en la dinámica de poder dentro de las familias de personas refugiadas reasentadas también puede conducir a una mayor vulnerabilidad de las personas adolescentes recién llegadas a emprender acciones destructivas.

Las organizaciones que trabajan con las personas recién llegadas buscan fortalecer los lazos familiares durante estos tiempos de estrés. En Winnipeg, la General Child and Family Services Authority [Autoridad General de Servicios para la Niñez y la Familia] trata de combatir los miedos asociados con sus servicios dentro de la comunidad de personas recién llegadas. La Autoridad desarrolló y distribuyó un video entre los organismos que trabajan con las personas recién llegadas para familiarizar a las madres/padres con el sistema de bienestar infantil de Manitoba y los derechos, responsabilidades y leyes de las madres/padres y para facilitar el diálogo, romper barreras y apoyar a las familias recién llegadas en su transición a la vida en Canadá. Las organizaciones que apoyan a las personas adolescentes refugiadas reasentadas en Winnipeg ofrecen programas que facilitan el establecimiento de relaciones entre las madres/padres y sus hijas e hijos, como el Programa del Centro de Servicios para el Empleo y Desarrollo Educativo de las personas recién llegadas (NEEDS por sus siglas en inglés), que une a la juventud recién llegada y a sus familias con un(a) mentor(a) residente de Canadá. Las excursiones a eventos y actividades locales permiten a las madres/padres y adolescentes interactuar en un ambiente neutral y crear recuerdos positivos juntos.

Las cambiantes dinámicas de poder experimentadas por las familias de personas refugiadas reasentadas pueden producir una considerable presión sobre la unidad familiar. Al apoyar las relaciones entre las madres/padres y adolescentes, los proveedores de servicios están sentando las bases para el éxito familiar de las personas recién llegadas y al mismo tiempo mitigan la vulnerabilidad de las personas adolescentes recién llegadas a una mayor participación en comportamientos destructivos.

Katie Froese es coordinadora del Programa de Intercambio de Voluntarios del CCM Manitoba. Ha trabajado con personas adolescentes refugiadas reasentadas en el Centro NEEDS en Winnipeg, Manitoba.

Aprende más

Fast, Matt. “Making a Way When There is No Way: The Experiences and Challenges of Gang Affected Young Adult Refugees in Winnipeg.” Master’s thesis, University of Manitoba, 2013. Disponible en: http://hdl.handle.net/1993/22126

General Child and Family Services Authority. “Sounds through the Wall.” Video disponible en: http://www.generalauthority.ca/sounds-through-wall.

Rezania, Shahrokh. “Refugee Fathers in a New Country: The Challenges of Cultural Adjustment and Raising Children in Winnipeg, Canada.” Master’s thesis, University of Manitoba, 2015. Disponible en: http://needsinc.ca/asset_library/page/yktt/RefugeeFathersInANewCountry.pdf.

Reasentamiento de personas refugiadas y retos de reunificación familiar

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de otoño de 2017 se publican en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

A medida que los gobiernos consideran la actual crisis de refugiados, un área de especial preocupación debe ser el bienestar de la niñez y juventud. La investigación en esta área es escasa y los datos son limitados. Sin embargo, las organizaciones que trabajan en el reasentamiento deben continuar buscando mejores prácticas y sistemas de apoyo para reasentar a niñas, niños y jóvenes.

En mi trabajo con el CCM EE. UU., me encuentro con muchas niñas, niños y jóvenes en varias etapas de migración. Mis pensamientos sobre el tema comienzan con mi propia experiencia del reasentamiento de nuestra familia en 1986 de Guatemala a Canadá. En la tarde del 18 de febrero de 1986, mucha gente de nuestra comunidad eclesiástica y vecinos de la Ciudad de Guatemala vino a nuestra casa para despedirnos. Salíamos a la mañana siguiente para reunirnos con mi padre que había huido de Guatemala para México en mayo de 1980. Finalmente había sido aceptado como refugiado político en Canadá en enero de 1981. Yo tenía 15 años cuando salí de Guatemala. Recuerdo estar feliz de subirme en un avión por primera vez y viajar a Calgary, Alberta, y reunirme con mi padre. Esta reunificación había sido nuestro sueño familiar durante años. En retrospectiva, desearía que nuestra familia hubiera estado mejor informada sobre lo que iba a suceder.

A medida que reflexiono sobre nuestro proceso de migración y reasentamiento, lo he descrito, a menudo, como un nuevo nacimiento, con todo el dolor, empujones y tirones del parto. Sabíamos algunas cosas sobre Canadá. Mi madre tenía primos en Toronto que habían huido allí unos años antes, así que habíamos visto fotos de Canadá, incluyendo las majestuosas Montañas Rocosas donde estaríamos viviendo. Sin embargo, ninguna foto o relato podría habernos preparado para lo que íbamos a encontrar. A nuestra llegada, el gobierno proporcionó algún apoyo para ayudarnos a instalarnos. Recibimos ropa de invierno en el aeropuerto, junto con algo de dinero para ayudarnos a comenzar la vida en Canadá. Fuimos inscriptos en el sistema de salud y se nos asignó un trabajador social, aunque rara vez lo vimos y no hablaba español.

El primer desafío del que muchas personas recién llegadas a Canadá hablan es el clima. Estaba a -20 Celsius (-4 Fahrenheit) cuando aterrizamos en Calgary. Nunca habíamos experimentado ese tipo de clima en Guatemala. Al igual que los recién nacidos fuera de la comodidad de la tierra madre, estábamos con frío todo el tiempo y tuvimos que vestirnos de manera diferente. Mientras que los primeros meses de nieve formaban parte de nuestra luna de miel, el invierno extendido, seguido por una tormenta de nieve a principios de mayo, que nos dejó sin electricidad durante tres días, nos desafió. Empezamos a extrañar nuestro hogar. A los pocos meses de llegar, empezamos a preguntarle a nuestro padre, una y otra vez, si podíamos volver a Guatemala. Sin embargo, el clima no fue un desafío insuperable.

El sistema te hace creer que el principal obstáculo es aprender el idioma. Sin embargo, creo que se pone demasiado énfasis en el aprendizaje del idioma. El lenguaje vendrá con el tiempo y no merece la importancia que se le da. Un desafío más grande fue volver a ser una familia de nuevo. Mis padres tenían sus propios problemas de comunicación, a pesar de que hablaban un lenguaje en común. Habían vivido separados durante mucho tiempo y habían desarrollado sus propias formas de funcionar para sobrevivir. Nosotros, los menores, estábamos del lado de nuestra madre en sus argumentos y esto trastornaba a nuestro padre. Incluso cuando nuestra familia por fin se había reunido, estábamos más fragmentados y fracturados que cuando estábamos separados de nuestro padre. El apoyar a las familias con consejería y apoyo emocional a medida que se reúnen y reasentan debe ser una prioridad en el proceso de reasentamiento.

En conversaciones con personas refugiadas reasentadas, noto que una tendencia común es medir el éxito de la migración por lo que la familia ha logrado en la nueva patria. Mientras reflexiono sobre dónde estamos ahora como familia, no estoy tan seguro de que sea la mejor medida para una integración exitosa. En muchos aspectos soy exitoso, porque aprendí inglés, conseguí una serie de buenos trabajos y una educación. Sin embargo, treinta años después de que mi familia se reasentó de Guatemala a Canadá, todavía estoy tratando de entender los efectos de nuestra migración mediante diversas medidas. Nos tomó solamente un par de años adaptarnos al invierno de Calgary y dentro de los primeros cuatro años de nuestra llegada, ya mis hermanos y yo hablábamos bien el inglés. Sin embargo, nuestra familia se separó de nuevo. Mi madre ha sufrido de depresión que perdura en el presente. Mientras mis dos hermanos todavía viven en Calgary, mi madre y mi hermana regresaron a Guatemala. Mi padre tiene una nueva familia y vive en la Columbia Británica. Yo vivo en Goshen, Indiana.

Mirando hacia atrás, en nuestra experiencia de reasentamiento, creo que el apoyo a la reunificación familiar fue una parte importante del proceso de reasentamiento que no fue abordada adecuadamente. Debido a esta experiencia, sigo buscando formas de entender mejor cómo el reasentamiento afecta a las familias y especialmente a las niñas y niños. Mi esperanza es que las agencias de reasentamiento puedan ajustar las políticas y prácticas para disminuir los impactos adversos del reasentamiento en las familias de las personas refugiadas y capacitar a las familias con niñas y niños para tomar decisiones informadas sobre la reubicación.

Saulo Padilla es el coordinador de educación migratoria de CCM EE. UU.

Aprende más

El CCM EE. UU. aboga por los derechos de las personas solicitantes de asilo que buscan refugio en los Estados Unidos y, en algunos lugares, presta servicios legales para ayudar en el proceso de solicitud de asilo. Ver “7 Ways to Support Refugees” at: https://mcc.org/media/resources/3889.

Rousseau, Cécile, et al. “Remaking Family Life: Strategies for Re-Establishing Continuity among Congolese Refugees during the Family Reunification Process.” Social Science and Medicine 59/5 (2004): 1095-1108.

Choummanivong, C., et al. “Refugee Family Reunification and Mental Health in Resettlement.” Kōtuitui: New Zealand Journal of Social Sciences Online 9/2 (2014): 89-100. Disponible en: http://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/1177083X.2014.944917.

Acompañamiento de la Iglesia con familias desplazadas colombianas

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La asociación del CCM con la Iglesia Menonita de Teusaquillo en el acompañamiento de personas desplazadas internamente es un ejemplo de un enfoque de múltiples niveles para tratar los aspectos prácticos y personales del desplazamiento forzado. Con su presencia tanto en Colombia como en Canadá, el CCM conectó la Iglesia Menonita de Teusaquillo en Bogotá con iglesias en Canadá para aprovechar el Programa de Canadá Source Country Class para reasentar en Canadá algunas PDI [personas desplazadas internamente] que enfrentaron amenazas prolongadas de grupos armados en Colombia. La incertidumbre de este proceso requirió flexibilidad, discernimiento y paciencia al caminar con familias desplazadas a través del proceso de reasentamiento. Además, la iglesia y personal del CCM brindaron acompañamiento personal, escuchando a las familias y prestando atención a los elementos emocionales y espirituales de su viaje.

Mientras que el conflicto en Colombia tiene décadas de antigüedad, más PDI comenzaron a huir hacia las ciudades colombianas, tales como Bogotá, a fines de la década de 1990, haciendo que el conflicto fuera más visible para las personas en la capital. En un temprano esfuerzo de acompañamiento, los miembros de la Iglesia Menonita de Teusaquillo en Bogotá apoyaron a las PDI que ocuparon un edificio del gobierno mientras exigían sus derechos. Estas primeras iniciativas de la iglesia rápidamente la llevaron a acompañar a las personas organizadoras de las PDI cuyas vidas estaban amenazadas. Finalmente, la iglesia desarrolló esfuerzos programáticos para satisfacer las necesidades básicas de las PDI y proporcionarles seguridad.

Para algunas PDI, huir a la ciudad era insuficiente para garantizar su seguridad, ya que grupos armados operaban en todo el país, amenazando y matando a las personas que pudieran incriminarles. En el año 2000, con un aumento en el número de familias desplazadas siendo parte de la comunidad Menonita de Teusaquillo, la congregación tomó la decisión intencional de acompañar a las PDI, formando el Comité de Justicia y Paz. Al mismo tiempo, el programa Source Country Class (SCC) de Canadá permitió a las PDI en Colombia solicitar el reasentamiento como refugiados sin salir de su país de ciudadanía. Aunque Canadá proporcionó la selección gubernamental y apoyo a miles de personas refugiadas que solicitaron directamente el reasentamiento en la oficina canadiense de visas en Bogotá, las PDI colombianas también podrían ser nominadas para reasentamiento y patrocinadas a través del Programa de Patrocinio Privado de Refugiados.

En un primer momento, el Comité de Justicia y Paz de la Iglesia Menonita de Teusaquillo se puso en contacto directo con las congregaciones Menonitas en Canadá para ver si patrocinarían familias en necesidad de reasentamiento identificadas por el comité. Con el tiempo, se forjó una alianza con el Programa de Personas Refugiadas del CCM Canadá, en cooperación con el CCM Colombia. El CCM Canadá trabajó a través de la red de coordinadores de programas de personas refugiadas en las cinco oficinas provinciales del CCM en Canadá para encontrar iglesias patrocinadoras para las PDI identificadas para el reasentamiento por la congregación de Teusaquillo.

Un componente importante de este trabajo fue la colocación de personal del CCM para acompañar y apoyar al Comité de Justicia y Paz y ayudar a las PDI identificadas para el reasentamiento. El personal del CCM también funcionó como enlace con los coordinadores de personas refugiadas de CCM en Canadá. Este esfuerzo coordinado de la Iglesia Menonita de Teusaquillo, CCM Colombia, CCM Canadá e iglesias Menonitas canadienses ayudó a que más de 70 familias se reasentaran en Canadá entre 2002 y 2015.
Mientras que la parte logística de este proyecto se logró, el acompañamiento de las PDI no siempre se prestó a respuestas obvias. Todas las partes enfrentaron desafíos. Para la congregación de Teusaquillo, la decisión de abrir sus puertas a las personas recién llegadas se produjo después de mucho discernimiento. Algunas personas en la iglesia temían que la población desplazada, que se reuniría en el edificio de la iglesia para los cultos de oración y un almuerzo una vez por semana, traería amenazas de los actores armados a la iglesia. Otras sentían que la iglesia estaba prestando más atención a las familias desplazadas a expensas de los miembros tradicionales.

Para el Comité de Justicia y Paz de la iglesia, el proceso de acompañamiento y determinación del nivel de amenaza y la respuesta apropiada para las PDI no siempre fueron claros. La capacidad de reasentamiento dependía del personal del CCM en Canadá de convencer a las congregaciones a asumir este ministerio de reasentamiento. El Comité de Justicia y Paz, a menudo, ayudó a las familias a trasladarse a diferentes lugares dentro de Colombia, proporcionando alimentos a las PDI y ayudando a encontrar trabajo temporal. En Canadá, el largo tiempo de procesamiento significó que las iglesias lidiaban por mantener la motivación y fondos. El preservar la esperanza y mantener las expectativas realistas se convirtieron en factores críticos en la colaboración entre el CCM y las iglesias, tanto en Colombia como en Canadá.

La asociación de múltiples niveles entre el CCM y la iglesia de Teusaquillo no sólo se refiere a la variedad de niveles de coordinación del proyecto, sino también a la atención personal prestada a las víctimas de desplazamiento forzado. Este acompañamiento personal fue un componente importante del programa, ya que no sólo afectó a las personas reasentadas en Canadá. El pastor colombiano Peter Stucky y su hermano, el psicólogo Paul Stucky, a menudo, le recordaron al Comité los aspectos emocionales y espirituales integrantes de cualquier acompañamiento ofrecido por la iglesia. Esto incluyó comprender el impacto del trauma en las familias desplazadas y la importancia de proporcionar oportunidades para la sanidad. La iglesia necesitaba ser una guía espiritual, proporcionando un sentido de seguridad en comunidad y un nuevo sentido de ser, incluso en medio del estrés traumático del desplazamiento forzado.

Este aspecto de acompañamiento del trabajo fue, tal vez, una de las partes más importantes y personalmente gratificantes de este proyecto. Mientras reflexiono sobre el acompañamiento de las familias desplazadas en Colombia, recuerdo con cariño el simple acto de sentarme y escuchar profundamente la tristeza y esperanza de gente resiliente que buscan otra oportunidad en la vida. Esta atención personal y sentido de conexión humana hicieron que el acompañamiento del CCM y de la iglesia fueran verdaderamente holísticos y adecuados para abordar la complejidad del desplazamiento forzado y reasentamiento.

Nathan Toews es el facilitador del programa de Semilla del CCM en Bolivia. Anteriormente trabajó como trabajador de acompañamiento psicosocial en el CCM en Colombia.

 

Oportunidades y desafíos que enfrenta el reasentamiento de personas refugiadas: la perspectiva de una ex-agente de reasentamiento del ACNUR

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de otoño de 2017 se publican en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

Con conflictos de décadas que impiden el regreso de millones de personas refugiadas y nuevos brotes de violencia que llevan a flujos masivos de personas refugiadas de numerosos países, las necesidades mundiales de reasentamiento han aumentado significativamente junto con el aumento del número de personas refugiadas. Para el ACNUR, el reasentamiento a un tercer país es una herramienta crucial para proveer a las personas refugiadas más vulnerables la protección y apoyo al que ellas, de otro modo, no podrían tener acceso. Es una solución duradera para las personas refugiadas que no pueden regresar a su país de origen ni integrarse en su país de asilo. Proporcionar a las personas refugiadas el estatus legal y apoyo para reconstruir vidas independientes es una importante contribución estatal para compartir responsabilidades con los países que albergan un gran número de personas refugiadas.

El reasentamiento es una pequeña parte de la solución para las personas refugiadas. El informe del ACNUR: Proyección de las Necesidades Mundiales de Reasentamiento 2018, estima que cerca de 1.2 millones de los 22.5 millones de personas refugiadas, el número más alto desde la segunda guerra mundial, necesitan reasentamiento. A pesar de la diversificación de participación de reasentamiento a 37 países y un número récord de solicitudes de personas refugiadas en 2016, el número de compromisos de reasentamiento por los estados ha disminuido nuevamente, y las necesidades globales superan las 93.200 colocaciones de reasentamiento que los estados se han comprometido a poner a disposición en 2018 por un factor de 13 a 1. Esta caída es un fuerte recordatorio de la vulnerabilidad de la herramienta de reasentamiento a los cambios políticos y la fragilidad del apoyo público en muchos países para la aceptación voluntaria de las personas refugiadas a través del reasentamiento.

La crisis siria se centró en las crecientes necesidades de reasentamiento y los estados respondieron. Muchos estados nuevos respondieron al llamado para ofrecer colocaciones de reasentamiento, en particular a las personas refugiadas sirias, ya sea a través de programas formales de reasentamiento o a través de otros programas de admisión humanitaria, pero el mayor aumento en número total fue ofrecido por Estados Unidos. El gobierno de Obama estableció el objetivo de admitir a 110.000 personas refugiadas de todo el mundo en el año fiscal 2017 (que comenzó el 1 de octubre de 2016), un aumento de 85.000 en el año fiscal 2016 y de 70.000 en cada uno de los tres años anteriores.

En 2016, el aumento de las metas y el apoyo financiero permitieron las solicitudes del ACNUR alcanzar su nivel más alto en 20 años, con al menos 162.575 personas refugiadas referidas a los estados para la consideración de reasentamiento. Significativamente, 44.000 de estas solicitudes fueron de África subsahariana, el número más alto en casi 15 años, y más de 107.000 de estas solicitudes de 2016 del ACNUR fueron hechas a los EE. UU.

La decisión de la actual administración estadounidense de reducir los números de llegadas de reasentamiento a 50.000 en el año fiscal 2017 ha cambiado la dinámica de reasentamiento global. El total combinado de 93.200 nuevas colocaciones ofrecidas por los estados este año representa una reducción del 43% con relación a las ofrecidas en 2016, con reducciones particularmente severas en el África subsahariana. Las propias personas refugiadas están devastadas por este golpe a sus esperanzas y expectativas, especialmente a las nacionalidades reasentadas por muy pocos países distintos de los Estados Unidos, tales como las personas somalíes. Esta disminución también ha agravado los desafíos del ACNUR relacionados con, la identificación efectiva de las personas refugiadas que más necesitan el reasentamiento y selección de las mismas para priorizar sus solicitudes. Esta significativa reducción por parte del gobierno de Estados Unidos también ha puesto de relieve la importancia para el reasentamiento del apoyo de la población doméstica receptora.

Como parte de su mandato y para identificar a las personas que necesitan reasentamiento, el ACNUR evalúa las prospectivas de las poblaciones de refugiados de encontrar soluciones duraderas. Sin embargo, con lugares disponibles para menos del 10% de las personas necesitadas, la selección de individuos y familias, cuyos casos serán presentados a un estado de reasentamiento, es uno de los aspectos más desafiantes del proceso de reasentamiento.

La presentación de una solicitud de Reasentamiento del ACNUR requiere mucho tiempo y mano de obra. Los procedimientos operativos estándar, bien establecidos y cuidadosamente supervisados, aseguran que el proceso esté vinculado a la estrategia de protección para grupos de población individuales y se administra con integridad y transparencia, pero muchos factores influyen en la toma de decisiones. Se hace todo lo posible para priorizar en función de las necesidades de las personas refugiadas y para manejar con sensibilidad sus expectativas en relación con el número de colocaciones de reasentamiento asignados. Sin embargo, las preferencias del estado, factores logísticos relacionados con la accesibilidad de las personas refugiadas para ser entrevistadas y disponibilidad de recursos para evaluar las necesidades de protección y procesar los casos de reasentamiento dentro de los plazos establecidos, inevitablemente también desempeñan un papel.

El ACNUR ha colaborado estrechamente con los estados y otros asociados en el reasentamiento durante décadas. Los estados han respaldado las categorías de selección del ACNUR y están anuentes a responder a las vulnerabilidades identificadas en los países de asilo, tal como se estipulan en el documento sobre las necesidades mundiales de reasentamiento. El ACNUR pide a los estados que realicen compromisos plurianuales de reasentamiento para que el ACNUR pueda planificar con eficacia, pero también les pide estar abiertos a necesidades urgentes y emergentes y a aceptar diversos casos. Los estados de reasentamiento individuales también, comprensiblemente, siguen sus propios criterios y están sujetos a presiones en el país, particularmente en cuanto a las percepciones de las necesidades y perspectivas de integración de nacionalidades y perfiles específicos. Como resultado, aunque los países pueden solicitar casos de los grupos vulnerables identificados por el ACNUR en un país específico de asilo, tales como sobrevivientes de violencia y tortura, mujeres y niñas en riesgo, niños en situación de riesgo y personas refugiadas que tienen necesidades legales y físicas de protección, es posible que el ACNUR todavía no pueda presentar los casos más necesitados para el reasentamiento.

Nunca hay suficientes lugares para los casos de emergencia que necesitan un reasentamiento inmediato o para aquellas personas con necesidades médicas severas. En algunos países no se aceptan familias con muchos hijos, hombres solteros, personas con ciertos perfiles políticos y personas con problemas de salud mental. Otros factores incluyen la falta de habilidad de las personas refugiadas para articular su propia demanda de refugio, condiciones médicas o sociales que el país no puede abordar, seguridad u otros problemas logísticos que surgen y hacen que ciertos campamentos o lugares sean inaccesibles para el proceso de reasentamiento. Además, los estados con cuotas más pequeñas pueden legítimamente desear restringir su selección a unas pocas nacionalidades para simplificar los apoyos de integración posteriores a la llegada requeridos, o restringir sus ubicaciones de entrevista para reducir costos. Con las necesidades hasta ahora superando las colocaciones disponibles, el ACNUR debe inevitablemente hacer concesiones.

En el plano práctico, el personal que maneja los casos de reasentamiento del ACNUR está impulsado por la necesidad completar un número determinado de casos de reasentamiento cada semana de entre los identificados con necesidades de reasentamiento. Se requieren entrevistas detalladas para asegurar que, la solicitud de la persona refugiada, las necesidades de reasentamiento y los vínculos familiares, estén documentados a fondo y con precisión. Como parte de los preparativos, el personal debe actualizar los datos de registro que, a menudo, se recopilan años antes, debe también evaluar las dependencias para mantener la unidad familiar y garantizar que se consideren los intereses de la niñez no acompañada y separada. Hay muchos factores logísticos, como el acceso limitado a la base de datos de registro y a ciertos campamentos, lo que puede retrasar la finalización de los casos individuales y desafiar la capacidad de cumplir con los objetivos establecidos.

De la perspectiva del personal en contacto directo con las personas refugiadas, es doloroso tener que informar a las personas refugiadas, que ya enfrentan dificultades extremas, que no hay lugares de reasentamiento disponibles para ellas. Trágicamente, la pérdida de la esperanza de reasentamiento, junto con las restricciones impuestas por muchos estados a la reunificación familiar, está llevando a que las personas refugiadas desesperadas viajen desde sus primeros países de asilo. Al hacerlo, se exponen a los riesgos de tráfico, secuestro, abuso sexual y otros, la posibilidad de muerte en aguas abiertas y el rechazo en nuevos países de asilo.

Si bien la reducción de los espacios de reasentamiento ofrecidos por los estados en 2017 es desalentadora, se ha desarrollado una mayor conciencia de las necesidades de reasentamiento a nivel global junto con un crecimiento alentador en el compromiso de la sociedad civil y el sector privado. Se espera que las promesas consagradas en la Declaración de Nueva York para los Refugiados y Migrantes, aprobada por todos los estados miembros de las Naciones Unidas, llevará verdaderamente a los estados a aumentar su compromiso de ayudar a las personas refugiadas a encontrar soluciones duraderas mediante el reasentamiento o vías migratorias alternativas y a ser más flexibles en su proceso de reunificación familiar. Las personas refugiadas del mundo no merecen nada menos.

Barbara Treviranus ha facilitado el patrocinio privado canadiense y fue gerente fundador del Programa de Capacitación de Patrocinadores de Refugiados (RSTP, por sus siglas en inglés) que capacita y apoya a grupos privados patrocinadores en Canadá. Reescribió el Manual de Reasentamiento del ACNUR en 2011 y ha trabajado para el ACNUR como trabajadora social de reasentamiento en Nepal y agente de reasentamiento en Kenia y Etiopía. Este artículo refleja las perspectivas personales de la autora en lugar de la posición oficial del ACNUR.

Aprende más

ACNUR Tendencias Globales: Desplazamiento Forzado en 2016. Junio 2017. Disponible en: http://www.acnur.es/PDF/Tendencias2016.pdf.

ACNUR. Es necesario igualar los compromisos de reasentamiento con las acciones: alto comisionado de la ONU para los Refugiados. 12 de junio, 2017. Disponible en: http://www.acnur.org/noticias/noticia/es-necesario-igualar-los-compromisos-de-reasentamiento-con-las-acciones-dice-el-alto-comisionado/.

UNHCR Projected Global Resettlement Needs 2018. June 2017. Disponible en: http://www.refworld.org/docid/5948ea944.html.

Manual de Reasentamiento del ACNUR. 2011. Disponible en: www.unhcr.org/ resettlementhandbook.