El agente Naranja/Dioxina y los legados de la Guerra de Vietnam

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de la Primavera del 2017 se publicaran en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

La Asociación Vietnam para las Víctimas del Agente Naranja/Dioxina (VAVA por sus siglas en inglés) se estableció el 10 de enero de 2004, uniendo a las personas que viven con los efectos de la exposición del Agente Naranja (AO por sus siglas en inglés) y a las que se han ofrecido para apoyarlas. VAVA moviliza recursos internos, mientras que el gobierno busca en VAVA recomendaciones sobre políticas de apoyo para las personas afectadas. Con el apoyo de los socios internacionales, VAVA ayuda a las familias afectadas por el AO mediante el apoyo agrícola y educativo, controles de salud de rutina, atención médica y rehabilitación. VAVA también se une a sus socios internacionales en la defensa de la justicia para las personas que viven con los efectos de AO en Vietnam.

La guerra de Vietnam terminó hace mucho tiempo, pero los legados de la guerra continúan en Vietnam. Durante el conflicto, el ejército estadounidense roció más de 80 millones de litros de productos químicos tóxicos —de los cuales aproximadamente 61 por ciento eran agente naranja, contaminados con 366 kilos de la altamente tóxica dioxina— en grandes partes del centro y sur de Vietnam. Destinado como un defoliante químico, AO ha causado serias devastaciones ambientales. Mientras tanto, más de 4,8 millones de personas sufrieron exposición al AO y más de tres millones de personas en Vietnam han muerto o están sufriendo de enfermedades graves o discapacidades causadas por la exposición al AO. Las hijas, hijos, nietas, nietos e incluso bisnietas y bisnietos de las personas directamente expuestas han sufrido los efectos de AO. Muchas familias tienen tres o más miembros que necesitan ayuda para vivir diariamente, exasperando las ya difíciles situaciones económicas de las familias.

Durante y después de la guerra, el apoyo internacional de diversas organizaciones, individuos y gobiernos han ayudado al pueblo vietnamita en la recuperación física y mental de las consecuencias de la guerra. La ayuda de personas amigas y organizaciones no gubernamentales internacionales (ONGI) no sólo es de importancia material, sino también una fuente de gran estímulo para las personas afectadas por el AO en Vietnam. Además, los socios internacionales han fortalecido sus esfuerzos de abogacía para solicitar al gobierno de los Estados Unidos que coopere con Vietnam para hacer frente a la devastación sanitaria y ambiental creada por el AO.

A través de nuestra asociación con el CCM, VAVA provee asistencia médica, rehabilitación física y capacitaciones de medios de subsistencia para las personas afectadas por el AO, especialmente en la provincia de Quang Ngai. En VAVA hemos apreciado la dedicación, compromiso y profesionalidad del personal experimentado del CCM. Se han forjado estrechas amistades con las personas trabajadoras del CCM y el personal de VAVA a través de años de colaboración en proyectos para ayudar a las personas afectadas por el AO. Además, las personas en Quang Ngai han apreciado particularmente la presencia y contribuciones del personal del CCM que ha vivido y trabajado junto a personas que viven con los efectos de AO en la comuna de Duc Pho, acompañándoles en la superación de algunos de sus sufrimientos en la vida.

Desde su creación, VAVA se ha convertido en una organización nacional con más de 360.000 miembros en casi todas las provincias del país. Ha movilizado más de 1,2 billones de dong vietnamitas (US $60 millones) para ayudar a las personas afectadas con vivienda, préstamos, atención médica, recuperación de desastres y becas. VAVA también ha hecho avances significativos en la concientización en Vietnam y en todo el mundo
sobre la tragedia del AO, obteniendo más apoyo para ayudar a las personas afectadas. VAVA también envía periódicamente delegaciones para reunirse con los grupos de paz de los veteranos en otras naciones mientras moviliza el apoyo internacional, y VAVA continúa presionando al gobierno de los EEUU para asumir la responsabilidad por los daños causados por AO.

Los logros de VAVA se suman a los esfuerzos colectivos del pueblo vietnamita para hacer frente a esta calamidad particular de la guerra, luchando en conjunto para mejorar gradualmente y estabilizar las vidas de las personas afectadas por el AO. La coordinación y cooperación con las ONG internacionales han aumentado la capacidad de VAVA, tanto en Vietnam como a nivel internacional, para responder a las necesidades actuales de las personas vietnamitas que viven con los efectos del AO. VAVA espera que continúe la asociación con el objetivo de aliviar las luchas diarias de las personas vietnamitas viviendo con los efectos del AO.

El teniente general (retirado) Nguyen Van Rinh es presidente de la Asociación Vietnam para las Víctimas del Agente Naranja/Dioxina (VAVA).

Aprende mas

VAVA website: vava.org. vn/?lang=en

The Aspen Institute: Agent Orange in Vietnam Program website: https://www.aspeninstitute.org/programs/agent-orange-in-vietnam-program/

Martini, Edwin A. Agent Orange: History, Science, and the Politics of Uncertainty. Amherst, MA: University of Massachusetts Press, 2012.

Reanudando el trabajo del CCM en el Vietnam de posguerra

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de la Primavera del 2017 se publicaran en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

Desde 1976 (un año después de concluir la guerra) hasta 1989, los envíos anuales de ayuda y las visitas de las delegaciones del CCM a Vietnam continuaron a pesar de la ausencia de personal del CCM expatriado en el país. A principios de los años 80, un representante de CCM con sede en Bangkok trabajó a través de la organización vietnamita Aidresep para realizar viajes trimestrales a Vietnam, prestando asistencia en la selección de proyectos. En 1990, 15 años después de la guerra estadounidense en Vietnam, el CCM fue una de las primeras organizaciones no gubernamentales (ONG) norteamericanas en recibir permiso para abrir una oficina en Hanói, supervisada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Vietnam. Poco después de nuestra llegada a Hanói, estaba de compras en el mercado cuando una vendedora me preguntó: “¿Eres soviética o francesa?”. Le dije que era americana y que trabajaba para una organización de ayuda. Una amiga la llamó, preguntándole quién era yo. “Ella está reparando el daño de la guerra” fue su respuesta. Luego me dijo: “Las bombas estadounidenses mataron a mucha gente”, lo que implicaba, con una sonrisa, que era apropiado que yo estuviera ayudando a reparar el daño. Esta conversación y otras similares nos revelaron el debate interno en Vietnam y en el Ministerio de Relaciones Exteriores sobre cómo tratar a las personas y ONGs extranjeras. Rápidamente aprendimos que, para el CCM, una ONG asociada con el país del antiguo enemigo, trabajando en una era de posguerra, necesitaría redefinir su papel en el país y re-conceptualizar cómo la organización mediría el éxito.

En este contexto, el CCM no podría asociarse con iglesias locales como lo hace típicamente. Se nos aconsejó, por la seguridad de la iglesia local, ser muy cautelosos en cualquier contacto con las iglesias. En ese momento, no había ONG vietnamitas. Todas las organizaciones vietnamitas recibieron su mandato y apoyo del gobierno, por lo que “no gubernamental” era un concepto extranjero. El CCM continuó discutiendo con nuestros contactos del gobierno vietnamita nuestro deseo de asociarnos con organizaciones de base. En ausencia de esa posibilidad, el gobierno nos ayudó a establecer relaciones con varias universidades, oficinas del gobierno local, la Unión de Mujeres, departamentos de salud y hospitales. Dentro de estas entidades, a menudo encontramos líderes visionarios que estaban dispuestos a asumir riesgos para mejorar las vidas de aquellas personas a quienes estaban sirviendo. Algunas personas dentro y fuera del CCM criticaban nuestros vínculos con el gobierno vietnamita, pero esta era la forma en que teníamos que trabajar si queríamos estar en Vietnam con una presencia restauradora en solidaridad con el antiguo “enemigo” de nuestro país.

El CCM fue visto como un “viejo amigo” de Vietnam, que no había apoyado la guerra americana. Esto, a menudo, significaba que se nos veían como favorables al Norte; era difícil comunicar que éramos pacifistas, deseosos de atender a las necesidades humanas en ambos lados del conflicto. El CCM desempeñó tres papeles principales durante este período.

En primer lugar, el CCM proporcionó asistencia financiera, lo que legitimó la presencia del CCM ante los ojos del gobierno. Más allá de la ayuda tangible, el dinero también simbolizó la solidaridad con un pueblo sufriente y trajo esperanza para el futuro. Las cantidades de dinero eran relativamente pequeñas, y nuestros contactos gubernamentales a menudo presionaban por más.

En segundo lugar, el CCM buscó fortalecer los recursos humanos y proporcionar oportunidades profesionales. Durante los años de la guerra, las personas profesionales en Vietnam habían sido aisladas de los desarrollos en sus campos. Pudimos vincularlas con viajes de estudio, cursos cortos y oportunidades de estudios de postgrado, especialmente en Asia, pero también en Occidente.

Tercero, el personal del CCM funcionó como un puente para las comunidades norteamericanas, contando a los norteamericanos las historias del pueblo vietnamita que conocíamos y, explicándole a nuestros grupos asociados vietnamitas que representábamos a personas cristianas norteamericanas que querían ayudar a reparar el daño causado por la guerra. El CCM fue único entre las ONG internacionales que operaban en Vietnam en ese momento en tener un fuerte grupo de personas que sentían propiedad de la organización y la apoyaban financieramente.

Cuando volvimos a Vietnam en 2012, encontramos un grupo de jóvenes vietnamitas que habían estudiado desarrollo y estaban aplicando sus conocimientos a la situación en Vietnam. (En nuestros primeros años, ese grupo de personas aún no existía). También pudimos reunirnos con algunos de los primeros grupos asociados en los proyectos del CCM que nos dijeron: “Nunca olvidaremos que el CCM nos ayudó cuando estábamos en extrema necesidad después de la guerra”. Se refirieron a un viejo proverbio: Un grano de arroz cuando tienes hambre es más que un plato de arroz cuando tienes suficiente.

Janet Reedy, junto con su esposo, Stan, sirvió como representante de CCM supervisando el (re) establecimiento del programa de Vietnam en 1990. Los Reedys continuaron sirviendo en Vietnam hasta 1992.

Aprende mas

Bush, Perry. “Vietnam and the Burden of Mennonite History.” Conrad Grebel Review 17/2 (Spring 1999): 5-27.

Karnow, Stanley. Vietnam: A History. London: Penguin Books, 1997.

Tensiones en CCM Canadá sobre su reasentamiento de personas refugiadas vietnamitas

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de la Primavera del 2017 se publicaran en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

A finales de 1978, los Menonitas canadienses vieron en sus pantallas de televisión la crisis de la “gente del barco”. Las imágenes de personas refugiadas vietnamitas que huían de su país en embarcaciones superpobladas y decrépitas, arriesgando los peligros de los mares abiertos y la amenaza de incursiones piratas, movieron a los Menonitas a la acción. Comenzaron a llamar a las oficinas de CCM en todo el país, preguntando cómo podían ayudar. La respuesta del CCM Canadá a la crisis de personas refugiadas de Vietnam involucró tensiones que persisten dentro del CCM hasta el día de hoy —es decir, una tensión entre reasentar compasivamente a las personas refugiadas o abordar proactivamente las realidades que crean refugiados en primer lugar.

Tras el fin de la guerra en Vietnam, una nueva ley de inmigración canadiense permitió a grupos aprobados de individuos patrocinar a una persona refugiada si los grupos asumían la obligación financiera y responsabilidad total por un año. En respuesta a un mandato de la reunión anual del CCM Canadá en enero de 1979, el personal comenzó las negociaciones con el gobierno federal, con la esperanza de acelerar el proceso de aprobación y resolver la cuestión de las obligaciones legales.

Estas negociaciones prosiguieron rápidamente y el 9 de marzo de 1979, el CCM Canadá firmó un Acuerdo Maestro de Patrocinio Privado de Refugiados con el gobierno.
Este acuerdo le permitió al CCM aprobar los grupos de patrocinadores constituyentes — en su mayoría congregaciones de iglesias, pero también grupos de al menos cinco individuos. Otras iglesias nacionales y organizaciones eclesiásticas posteriormente firmaron acuerdos similares.

Las congregaciones Menonitas y Hermanos en Cristo respondieron con entusiasmo a la invitación de patrocinar de manera privada a personas refugiadas vietnamitas. En los primeros dos años, habían patrocinado a 3.769 personas refugiadas; en 1985, el número había aumentado a 4.651. Más de la mitad de las congregaciones constituyentes del CCM en todo el país se involucraron en el patrocinio de personas refugiadas; algunas congregaciones patrocinaban una familia tras otra.

Las razones de su entusiasta participación en el patrocinio de personas refugiadas fueron muchas. Algunas personas menonitas canadienses recordaban sus propias historias como refugiados y podían relacionarse con la situación vietnamita. (En la década de 1920, con la ayuda del CCM, 21.000 menonitas habían huido de Rusia para Canadá; a finales de los años 40 y 50, otros 8.700 llegaron a través de Europa o América Latina). Algunos patrocinadores estaban especialmente dispuestos a ayudar a los que huían del régimen comunista como lo habían hecho ellos. Otros que habían protestado activamente contra la guerra de Vietnam consideraron el patrocinio de personas refugiadas como una respuesta de paz. Otros simplemente deseaban extender la bienvenida y la compasión a un pueblo que sufría.

El programa de asistencia a personas refugiadas del CCM Canadá no fue exento de controversias. Un factor fue el papel del CCM Canadá dentro del programa internacional más amplio del CCM. En ese momento, el CCM Canadá no tenía supervisión directa sobre el trabajo internacional, que era responsabilidad de una entidad informalmente conocida como “CCM Binacional”, con sede en Akron, Pensilvania. Cuando uno de los líderes del CCM Canadá se insertó en el trabajo del programa internacional y presionó fuertemente por el reasentamiento de refugiados, ofendió gravemente al personal del CCM en Tailandia (donde el trabajo del CCM en Vietnam se basó en los años de la posguerra), así como algunos colegas del CCM en Akron.

En un nivel más profundo, la controversia reflejó un debate sobre si el CCM debería dar prioridad al reasentamiento de personas refugiadas en Canadá o al desarrollo económico en la región de posguerra. ¿Debería invertir el CCM tiempo significativo y recursos financieros para ayudar a las personas refugiadas a encontrar nuevos hogares en Canadá? ¿O debería dedicarse a apoyar el desarrollo socioeconómico en Vietnam (y también presionar para que Estados Unidos levantara su embargo sobre Vietnam), impidiendo así que la gente experimente la necesidad de huir de sus hogares en primer lugar?

El personal del CCM en el sudeste asiático claramente favoreció lo segundo. Vieron que muchas de las personas refugiadas que huían de Vietnam estaban entre la gente que más necesitaba el país —tenían educación y recursos financieros— y sentían que el reasentamiento de personas refugiadas era una “fuga de cerebros”. Observaron cómo los campos masivos de personas refugiadas en Tailandia causaron el resentimiento entre la gente tailandesa, y querían que el CCM priorizara el trabajo a largo plazo en materia de justicia y desarrollo socioeconómico.

Estas tensiones recibieron una difusión pública en algunos periódicos menonitas canadienses. El Menonite Brethren Herald, por ejemplo, publicó varias críticas contundentes por parte de los constituyentes sobre administradores y personal del CCM en Tailandia. Al final, tres personas del CCM en Tailandia renunciaron, heridas y frustradas por la falta de confianza en ellas personalmente, la falta de comprensión del contexto y lo que percibían como el afán de los constituyentes canadienses por una “respuesta rápida” en lugar de una atención sostenible a soluciones a largo plazo.
El CCM envió a un miembro de la junta con dones pastorales en una asignación de tres meses para tratar de reconstruir la moral entre los miembros restantes del equipo.

El CCM sigue enfrentando decisiones desafiantes sobre cómo responder a las situaciones complejas de las personas refugiadas. Así, por ejemplo, ante el desplazamiento masivo dentro y desde Siria, los líderes de la iglesia siria llaman al CCM a apoyar para que las personas sirias desplazadas permanezcan dentro de la región. Al mismo tiempo, sin embargo, los Menonitas canadienses se han movilizado con entusiasmo para darles la bienvenida a las personas refugiadas sirias. Sin duda, el reasentamiento de personas refugiadas no debería ser la única respuesta del CCM al desplazamiento masivo. Sin embargo, al mismo tiempo, el programa de patrocinio de personas refugiadas —nacido en los años posteriores a la Guerra de Vietnam, con una importante participación del CCM Canadá— sigue siendo una forma importante en la que el CCM responde a las crisis de personas refugiadas. El programa de patrocinio privado de refugiados ha demostrado ser una forma muy exitosa de integrar a las personas recién llegadas a Canadá. Los Menonitas canadienses, apoyados por el CCM, siguen desempeñando un papel importante en el patrocinio privado de personas refugiadas de todo el mundo.

Esther Epp-Tiessen es Coordinadora de Participación Pública de la Oficina en Ottawa del CCM Canadá.

Aprende mas

MCC Canada Refugee Resettlement website: https://mcccanada.ca/stories/refugee-resettlement

Kumin, Judith. “Orderly Departure from Vietnam: Cold War Anomaly or Humanitarian Innovation?” Refugee Survey Quarterly 27/1 (2008): 104-117.

La Iglesia Menonita de Vietnam: sentando las bases de la paz a la sombra de la guerra

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de la Primavera del 2017 se publicaran en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

Poco después de la firma de los Acuerdos de Ginebra en 1954 para poner fin a la guerra Indochina Francesa y dividir temporalmente a Vietnam en zonas septentrionales y meridionales, el Comité Central Menonita (CCM) llegó a Vietnam para apoyar el trabajo caritativo hacia el pueblo vietnamita sin importar su afiliación religiosa, etnia o ideología política. La organización trabajó junto con la Iglesia Protestante de Vietnam (ECVN por sus siglas en inglés) y la Alianza Cristiana y Misionera (C&MA siglas en inglés), que tenía una presencia en Vietnam ya en 1911. Mientras que los Menonitas norteamericanos llegaron a Vietnam para responder a las necesidades humanas básicas a raíz de la Guerra Indochina Francesa, su presencia y su compromiso con el establecimiento de la paz tuvieron una profunda influencia en quienes eventualmente formarían la Iglesia Menonita de Vietnam (IMV).

La primera actividad del CCM en Vietnam fue ayudar a distribuir alimentos, ropa y colchas para las personas que migraban hacia el sur, trabajando en estrecha colaboración con el equipo de socorro de ECVN. El CCM también proporcionó medicina para los campos de lepra operados por C&MA entre las minorías étnicas en la ciudad de Buon Me Thuot en las tierras altas centrales durante muchos años. En 1960, el CCM se asoció con ECVN para construir y operar una clínica de salud en la ciudad de Nha Trang a lo largo de la costa sur-central. El CCM mantuvo una oficina en Saigón (ahora llamada Ciudad Ho Chi Minh).

Cuando la Guerra de los Estados Unidos se extendió en Vietnam, el CCM se asoció con otras dos organizaciones—el Servicio Mundial de Iglesias y Lutheran World Relief— para operar colectivamente como Servicio Cristiano de Vietnam (VNCS por sus siglas en inglés) de 1966 a 1972. Las actividades de IMV apoyaban a las personas desplazadas en áreas de Vietnam central como Quang Ngai, Tam Ky y Hue; a los agricultores de las tierras altas en Di Linh y Pleiku; y, junto con ECVN, también construyó una clínica de salud en Pleiku. Muchos proyectos de trabajo social y otros esfuerzos de atención de la salud se llevaron a cabo en Saigón y sus alrededores.

La Junta de Misiones y Caridades Mennonitas del Este (EMBMC por sus siglas en inglés—ahora Misión Menonita del Este, o EMM por sus siglás en inglés) envió personal por primera vez a Vietnam en 1957 para predicar el evangelio y establecer la iglesia. Después de un período de aprendizaje del vietnamita, estos nuevos trabajadores y trabajadoras invitaron a sus vecinas, vecinos y estudiantes a estudiar la Biblia, compartir su fe, organizar clases de inglés, distribuir folletos y organizar muchos otros programas y actividades sociales para ayudar a la gente. Los nuevos creyentes y el personal del ECVN trabajaron juntos en el trabajo evangélico y social.

Junto con sus colegas vietnamitas, el personal de EMBMC imaginaron, establecieron y operaron un centro Menonita frente a un gran hospital público en el centro de Saigón. EMBMC compró el espacio de 7.500 pies cuadrados en 1960 como un centro estudiantil (compartiendo el espacio con la oficina de EMBMC), el cual fue la sede para muchas actividades: clases de inglés para cientos de estudiantes (a veces utilizando la historia de Jesús en el plan de estudios), una biblioteca y sala de lectura para estudiantes y un gimnasio. Muchas personas se inscribieron para los cursos bíblicos ofrecidos los fines de semana, además de los servicios regulares del domingo. Las primeras personas creyentes fueron bautizadas en 1961. Un segundo centro Menonita se inauguró en Gia Dinh (ahora distrito de Binh Thanh), Ciudad de Ho Chi Minh: este centro sirvió como punto focal para los esfuerzos Menonitas para ayudar a familias económicamente marginadas durante la guerra. EMBMC también compró una pequeña instalación de 120 metros cuadrados en 1973 en Binh Hoa, a pocas cuadras de la oficina principal de Gia Dinh. Aquí, una guardería ayudó a familias pobres.

En 1970, las Misiones Menonitas de Vietnam comenzaron su ministerio en Can Tho, la ciudad más grande del Delta del Mekong, a unos 170 kilómetros al sur de Saigón. Entre sus actividades se realizaron clases bíblicas, clases de inglés y cursos de costura para mujeres jóvenes. Estudiantes universitarios de ECVN adquirieron una instalación de 333 metros cuadrados en la calle Tu Duc en febrero de 1975 para usarla como dormitorio de estudiantes con espacio para comer, estudiar y adorar a Dios durante la semana.

El 30 de abril de 1975, cuando la guerra terminó y Vietnam volvió ser un país unificado, todo el personal de EMBMC necesitaba salir de Vietnam. Algunas personas Menonitas vietnamitas tuvieron que evacuar hacia el extranjero o regresar a sus ciudades natales en varias partes del país. Casi todas las actividades de la iglesia y del centro cristiano fueron detenidas durante la transición del gobierno. Poco después, el gobierno emitió un anuncio exigiendo que todas las actividades semanales de las iglesias templos y los eventos a gran escala fueran registradas con las autoridades estatales. Debido a que el liderazgo de las iglesias menonitas estaba intencionalmente disperso, la IMV no pudo completar todos los requisitos de registro. En junio de 1978, el gobierno tomó control de las propiedades de las iglesias menonitas.

En los años siguientes, bajo la dirección del pastor Nguyen Quang Trung, los miembros de las iglesias Menonitas adoraban con otras congregaciones que habían completado el proceso de registro (por ejemplo, ECVN y Grace Baptist Church), esperando el día en que pudieran volver a operar en su propio local. Durante este tiempo, el pastor Trung visitó y oró con las familias menonitas. A principios de 1983, la junta ejecutiva de la Iglesia Menonita de Vietnam y el pastor Trung acordaron que el Señor estaba guiando a la congregación para comenzar a adorar en la casa del pastor. La asistencia continuó creciendo con creyentes fieles comprometidos a seguir al Señor y con más de 70 personas reunidas para las celebraciones navideñas.

La IMV se esfuerza por operar en un espíritu constructivo de paz, recurriendo siempre a la paz como guía para sus actividades. Específicamente, durante y después de la guerra, la iglesia hizo un llamado a las personas creyentes a sanar y construir el país a través de métodos pacíficos, no con violencia. Con este espíritu, la iglesia estableció centros de socorro y clínicas de salud para ayudar a las personas que sufrían en medio de la violencia. Las personas creyentes menonitas deben asumir la responsabilidad de las personas que les rodean y unirse en la interacción con las demás personas de una manera pacífica.

La IMV se formó en medio del tumulto de la guerra. Ahora, la iglesia se encuentra en una posición favorable, alcanzada en parte con el apoyo de los Menonitas americanos. La IMV continuará construyendo la paz en Vietnam y también en todo el mundo. Este mensaje de paz es acogido por la comunidad cristiana y es también la filosofía de la vida para interactuar con nuestras vecinas y vecinos.

Huynh Minh Dang es Secretario General de la Iglesia Menonita de Vietnam

Aprende mas

Martin, Luke S., Nguyen Quang Trung, Nguyen Thanh Tam and Nguyen Thi Tam, “The Mennonite Church in Vietnam.” In Churches Engage Asian Traditions. Ed. C. Arnold Snyder and John A. Lapp, 315-336. Intercourse, PA: Good Books, 2011.

Amar al “enemigo”

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de la Primavera del 2017 se publicaran en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

Durante casi 500 años, los Anabaptistas se han negado a participar en la guerra. Después de la Primera Guerra Mundial, diversos grupos fundaron el CCM como una institución inter Anabautista para ayudar a las víctimas de la Gran Guerra. Desde entonces, el CCM ha seguido prestando asistencia a las personas en todo el mundo, a menudo en situaciones posteriores a conflictos. El CCM trabajó inicialmente sólo en áreas controladas por el ejército estadounidense y el gobierno de Saigón de Vietnam del Sur. Sin embargo, el mandamiento de Jesús de “amar a los enemigos” llamó a algunas personas dentro del CCM a ayudar a todas las personas vietnamitas en necesidad —incluyendo a aquellas en las comunidades del “otro lado”. En este artículo, basándome en mis experiencias trabajando con el CCM en Vietnam a finales de los años sesenta, examino los riesgos que implica actuar bajo el mandato de Jesús de “amar a tus enemigos” en una zona de conflicto y los resultados que fluyen al responder a ese llamado.

En Tam Ky, provincia de Quang Nam, donde trabajé en Vietnam de 1966 a 1969, construí amistad y confianza con muchas personas vietnamitas. En conjunto, desarrollamos un programa de alfabetización acogido por madres/padres e hijas/hijos de ambos lados del conflicto. El programa de alfabetización se inició en los campamentos de desplazados en Tam Ky, pero pronto se extendió a las aldeas más allá del perímetro del gobierno de Estados Unidos/Saigón. Esta expansión me permitió trabajar y hacer amigos con un amplio espectro de personas tanto en Tam Ky como también comunidades consideradas “inseguras” y “hostiles” por los militares de los Estados Unidos. En una carta a mis padres en 1968, escribí: “Esta noche Tam Ky es hermosa y pacífica. Es muy bueno salir por la noche porque en la noche soy el dueño de toda la ciudad. Los GI (militares estadounidenses) y CIA (Agencia Central de Inteligencia) la usan durante el día, pero por la noche es su enemiga. Pero para mí, es mi amiga tanto de día como de noche”. Las mismas amistades vietnamitas que me permitieron vivir y trabajar con seguridad tanto en Tam Ky como en comunidades marginales resultaron ser una amenaza para los militares estadounidenses. La guerra está alimentada por el miedo y odio al enemigo, por lo que, para los combatientes, ver a sus compatriotas hacer amigos y vivir pacíficamente con ambos lados en una zona de combate es, como explicó un funcionario estadounidense, “duro en la moral de combatientes estadounidenses”.

La primera reacción de funcionarios estadounidenses en Tam Ky fue pedir a la Embajada de los Estados Unidos en Saigón que presionara a los líderes del Servicio Cristiano de Vietnam (VNCS, por sus siglas en inglés) para que me transfirieran fuera de la zona de guerra. [El CCM era la organización principal de VNCS, que también incluía el Servicio Mundial de Iglesias y Lutheran World Relief]. Ese esfuerzo fracasó, después de una reunión fortuita con un periodista estadounidense que llevó a un artículo en el New York Times señalando que el gobierno estadounidense —que estaba destruyendo Vietnam— estaba tratando de expulsar a voluntarios que estaban tratando de ayudar a las personas vietnamitas. (Otro trabajador del Servicio Voluntario Internacional también figuraba en la lista de personas que los militares estadounidenses querían transferir). El artículo también señaló que, en una democracia, el gobierno no puede decirles a las organizaciones no gubernamentales (ONG) cómo hacer uso de su personal, mientras que la separación de la iglesia y el estado, se supone, que protege a las organizaciones religiosas de la interferencia gubernamental.

Varios meses después de que el esfuerzo por sacarme de Tam Ky resultara contraproducente, una estudiante que enseñó en nuestro programa de alfabetización me pidió que conociera a su padre en la casa de su tía. Su padre me informó que trabajaba para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y que había sido asignado a difundir desinformación sobre mí en el área de Tam Ky. Me explicó que la CIA tenía informantes de áreas rurales del Frente de Liberación Nacional (FLN) que venían mensualmente a Tam Ky e informaban a la CIA sobre los funcionarios locales en su área, para que los militares pudieran intentar matarlos. El plan de la CIA era decirles a los informantes que yo era un agente encubierto de la CIA. Esa información, explicó, era para que cuando el rumor corriera, el FLN “resolvería el problema de Doug Hostetter” la próxima vez que se infiltraran en Tam Ky. Cuando le pregunté a mis amigos vietnamitas cómo debía responder a esa advertencia, me aconsejaron que orara y confiara en mis amigos. Si salía de Tam Ky justo cuando el rumor se estaba extendiendo, dijeron, se creería, y el CCM nunca podría volver a enviar voluntarios a Tam Ky. Varios meses más tarde, mi profesora de alfabetización me pidió que volviera a reunirse con su padre. Él me informó que la campaña había sido un fracaso; que los informantes habían difundido el rumor, pero la gente no lo creía y que ahora, seguramente estaba a salvo.

Todas las ONG occidentales en Vietnam afirmaron que estaban allí para amar y ayudar al pueblo vietnamita. Pero la mayoría de ellos sólo ayudó a vietnamitas que vivían en las áreas controladas por el gobierno de Saigón, protegidos por tropas estadounidenses. Algunos Menonitas y Cuáqueros se esforzaron por ampliar nuestro trabajo para ayudar a las personas de ambos lados del conflicto. En 1975, 130 ONG internacionales estaban operando en Vietnam del Sur. Cuando los combatientes estadounidenses se retiraron, sólo el CCM y el American Friends Service Committee permanecieron como testigos de un Dios que es más grande que los Estados Unidos y que ama a todo el pueblo vietnamita, independientemente de dónde vivan o cuáles fuerzas armadas estén en control.

Doug Hostetter es el director de la Oficina de las Naciones Unidas del CCM. También trabajó con el CCM en Tam Ky, Vietnam, de 1966 a 1969.

Aprende mas

Hostetter, Doug. The People Make the Peace. Charlottesville, VA: Just World Books, 2015.

Martin, Earl. Reaching the Other Side. New York: Crown Publishers, 1978.

El CCM y el movimiento en contra de la guerra de Vietnam

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de la Primavera del 2017 se publicaran en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

Gracias tanto al principio teológico de la separación del mundo como a una historia de aislamiento cultural, muchos constituyentes del CCM en los Estados Unidos a principios de los años 60 eran todavía muy distintos de la sociedad. Si no fuera porque algunos de sus hijos e hijas vivían y trabajaban en Vietnam como personas trabajadoras del CCM, y porque algunos de sus hijos resistieron la cooperación con el servicio militar obligatorio, hubiera sido difícil un compromiso significativo con el movimiento anti-guerra de Vietnam por parte de los anabaptistas en los Estados Unidos. El trabajo y testimonio de estos hombres y mujeres jóvenes comprometidos a vivir la manera de paz de Cristo, incluso en un mundo en guerra, empujaron a las Iglesias Anabautistas en los Estados Unidos a un mayor compromiso con asuntos de política pública, incluyendo decisiones de guerra y paz. Este artículo examinará cómo durante la Guerra de Vietnam el CCM aprendió lentamente a abordar las cuestiones de política pública planteadas por la guerra.

Como las personas trabajadoras del CCM en Vietnam experimentaron de primera mano la guerra y el sufrimiento que causó, sus informes comenzaron a tener un profundo impacto en las iglesias que les habían enviado. Una carta del CCM a la Casa Blanca en noviembre de 1967 reflejaba las preocupaciones surgidas entre el personal del CCM que realizaban esfuerzos de socorro en un contexto de guerra: “no podemos servir a las víctimas de la guerra en Vietnam sin cuestionar seriamente las actividades de Estados Unidos que causan el sufrimiento que buscamos aliviar. Nuestras conciencias protestan contra el suministro de ropa y alimentos y atención médica a refugiados, mientras se guarda silencio sobre una política que genera nuevos refugiados cada día”.

El personal de CCM envió numerosas cartas y delegaciones a la Casa Blanca durante el transcurso de la guerra. El Secretario Ejecutivo del CCM, William Snyder, envió una carta al presidente Lyndon Johnson fechada el 2 de junio de 1965, expresando “profunda preocupación por la intensificación de la guerra en Vietnam con su consecuente tributo de sufrimiento humano”. El CCM envió a todos los miembros del Congreso las ediciones especiales de The Mennonite y The Gospel Herald de enero de 1966, que presentó la perspectiva de las personas trabajadoras Menonitas en Vietnam. En 1972, el CCM coordinó una delegación de líderes Menonitas y Hermanos en Cristo a la Casa Blanca. La declaración preparada por los líderes imploró al gobierno de Estados Unidos que cesara toda ayuda militar a Vietnam e instó al gobierno a “¡arrepentirse! ¡cambiar, empezar de nuevo!”. La Oficina del CCM en Washington coordinó esta y otras visitas del personal del CCM y líderes de las denominaciones para abordar las preocupaciones de la política pública derivadas de la participación de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam.

Este tipo de incidencia en la política pública representaba un nuevo terreno para el CCM en su relación con el gobierno, ya que el enfoque comenzó a pasar de hablar en nombre de los objetores de conciencia de las iglesias constituyentes a hablar en nombre de personas amigas y colegas al otro lado del mundo que estaban sufriendo las políticas de nuestro gobierno. Algunos miembros de las iglesias constituyentes del CCM vieron este tipo de incidencia como inapropiada para una agencia de la iglesia. El CCM organizó una importante consulta con los líderes de la Iglesia Anabautista en diciembre de 1966 para discutir las preocupaciones sobre el testimonio de paz de la iglesia en la arena pública y el papel del CCM en ese testimonio. A raíz de la consulta, CCM siguió participando activamente en la resistencia a la participación de los Estados Unidos en la guerra de Vietnam mediante la incidencia en políticas públicas, aun cuando muchos de sus constituyentes Menonitas y Hermanos en Cristo siguieran viendo esa incidencia como incompatible o, al menos, en tensión con los compromisos y prácticas tradicionales de la no resistencia.

Mientras tanto, decenas de jóvenes de las Iglesias Menonitas y Hermanos en Cristo en los Estados Unidos protestaron la guerra resistiendo el reclutamiento. Las divisiones profundas de la sociedad sobre la guerra también salieron a relucir en un paisaje menonita de preocupaciones teológicas acerca de la lealtad, el discipulado y la desobediencia civil. Walton Hackman, miembro del personal de la Sección de Paz del CCM, brindó asesoramiento y recursos a muchos jóvenes resistentes al servicio militar. La Iglesia Menonita afirmó la resistencia al reclutamiento militar como una aplicación válida de su enseñanza sobre la paz y la no-resistencia en su convención nacional en 1969.

Las personas trabajadoras del CCM en Vietnam que regresaron a los Estados Unidos fueron ampliamente buscadas para que compartieran sus experiencias en iglesias, escuelas y organizaciones cívicas. Atlee Beechy estima que compartió con 150 grupos diferentes en su primer año de regreso del servicio con el CCM en Vietnam. Con conocimiento íntimo de la guerra en Vietnam, las personas ex-trabajadoras del CCM participaron en movilizaciones contra la guerra al regresar a casa. Después de su servicio con el CCM Vietnam, Doug Hostetter trabajó para el proyecto del Tratado de Paz del Pueblo y viajó a Vietnam del Sur y del Norte con la Asociación Nacional de Estudiantes de los Estados Unidos.

La Guerra de Vietnam despertó la conciencia de muchos respecto al pago de impuestos para la guerra. Delton Franz, el primer director del CCM de la Oficina en Washington, y su esposa Marian se unieron a otras personas en la promoción de la primera legislación tributaria para la paz de la nación, conocida como el Fondo para el Impuesto a la Paz Mundial, presentada por Ron Dellums en 1972. El CCM creó un Fondo de Impuestos para la Paz en 1972 como respuesta al deseo de sus constituyentes Anabautistas de enviar sus dólares de impuestos de guerra retenidos para apoyar el trabajo de paz del CCM.

El personal del CCM en Vietnam también participó, detrás de la escena, en trabajos que resultaron en contribuciones significativas al esfuerzo contra la guerra en los EE.UU. En 1973, Pat Hostetter Martin, presentó un periodista a varias personas, entre ellas una joven vietnamita esposada a su cama de hospital. Esta mujer, prisionera política, había sido golpeada y agredida sexualmente por soldados survietnamitas. Estas conexiones facilitadas por Hostetter Martin resultaron en una serie de cuatro partes sobre presos políticos, en el New York Times que era muy crítica de la guerra.

El CCM, sin duda, no se relacionó plenamente con los líderes y tácticas del movimiento en los Estados Unidos contra la guerra de Vietnam. Sin embargo, gracias a las personas objetores conscientes de la guerra, su creciente trabajo de incidencia, su apoyo a la resistencia tributaria de la guerra y su presencia en el terreno de las atrocidades de la guerra, el CCM desarrolló su propio testimonio paralelo contra la participación de los EE.UU. en la guerra de Vietnam, un testimonio en consonancia con sus entendimientos teológicos, sus relaciones y su trabajo en Vietnam y una base de apoyo de la iglesia aún cautelosa sobre la incidencia con el gobierno.

Titus Peachey trabajó con el CCM durante más de treinta años, recientemente como coordinador de educación para la paz del CCM EE.UU. Actualmente es miembro de la junta directiva de Legacies of War, una organización de base educativa e incidencia que trabaja para abordar el impacto del conflicto en Laos durante la guerra de Vietnam, incluyendo la eliminación de minas sin explotar (UXO).

Aprende mas

Legacies of War website: legaciesofwar.org.

Bush, Perry. “The Political Education of Vietnam Christian Service, 1954-1975.” Peace and Change. 27/2 (April 2002): 198-224.

Martin Luther King. “Más allá de Vietnam: Un tiempo para romper el silencio: Declaración de Independencia de la Guerra de Vietnam”. Sermón emitido en la Iglesia de Riverside, Nueva York, 4 de abril de 1967. Disponible en http://kingencyclopedia.stanford.edu/ enciclopedia/documentsentry/doc_beyond_vietnam/.

La identidad de paz en tiempo de guerra

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de la Primavera del 2017 se publicaran en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

El Comité Central Menonita comenzó sus ministerios en el Vietnam revolucionario en 1954, inmediatamente después de la firma de los Acuerdos de Ginebra que pusieron fin a la guerra de la Indochina Francesa. Al asociarse con la Alianza Cristiana y Misionera y la Iglesia Evangélica de Vietnam (ECVN por sus siglas en inglés), el CCM proporcionó asistencia humanitaria y servicios médicos en el contexto de las realidades de la Guerra Fría. Desde el principio, los líderes de la iglesia y de la misión, así como los altos funcionarios del gobierno de Vietnam del Sur, entendieron que los Menonitas evitaban la participación en el servicio militar. Este artículo describe cómo, a lo largo de los próximos 20 años, el CCM trabajó para mantener su identidad como organización de paz en un país en guerra, ponderando intereses en competencia del liderazgo norteamericano, constituyentes norteamericanos, y otras organizaciones no gubernamentales internacionales (INGO), agentes gubernamentales de Estados Unidos y personal de CCM presente en Vietnam.

El conflicto militar se renovó en 1959 cuando los dos principales partidos de Vietnam no lograron una resolución política. Paul Peachey, representante de la Sección de Paz del CCM, visitó Vietnam en marzo de 1960. A fines de 1961, el presidente de Saigón, Ngo Dinh Diem, llamó al conflicto una “guerra real” y empezó a dirigir la actividad militar contra la insurgencia en el Vietnam del Sur. Incapaces de controlar la insurrección en el Sur, Estados Unidos se preparó para lanzar bombardeos contra Vietnam del Norte. Sus fuerzas navales provocaron el incidente de agosto de 1964 en el Golfo de Tonkin, que a su vez proporcionó la justificación para comenzar los bombardeos masivos que continuaron durante varios años.

A principios de ese año, anticipando una expansión de los ministerios de trabajo social, el CCM invitó a Paul Longacre a dirigir el programa de Vietnam. Los tifones y las catastróficas inundaciones en el centro de Vietnam rápidamente absorbieron el tiempo de Longacre. Al cooperar con las agencias gubernamentales de Estados Unidos y Vietnam, las personas trabajadoras de CCM pronto se dieron cuenta de que la estrategia militar determinaba quién recibía asistencia humanitaria. Declarando que el “CCM debe hablar” en contra de estas políticas, Longacre envió una carta al viceprimer ministro y compartió sus preocupaciones con otras ONGI que trabajaban en Vietnam.

Los primeros marines estadounidenses llegaron a tierra en Vietnam en marzo de 1965. A medida que el número de tropas de combate aumentaba constantemente, el primer Comité Ejecutivo del CCM le pidió al Secretario Ejecutivo William Snyder que le escribiera al presidente Lyndon Johnson expresando una “profunda preocupación” por la creciente guerra que trajo consigo sufrimiento para el pueblo vietnamita. A lo largo del verano, los principales cuerpos de las iglesias Menonitas estadounidenses también protestaron por la expansión de la guerra, mientras que los misioneros que trabajaban con la Junta de Misiones y Caridades Menonitas del Este (ahora Misiones Menonitas del Este) prepararon una declaración de preocupación.

La creciente participación militar estadounidense provocó que las iglesias protestantes y ortodoxas estadounidenses colaboraran bajo el amparo del Consejo Nacional de Iglesias (NCC por sus siglas en inglés) y Servicio Mundial de Iglesias (CWS por sus siglas en inglés) para responder a las necesidades de un número cada vez mayor de personas desplazadas. El NCC propuso que el CCM coordinara y dirigiera la respuesta de alivio en conjunto con CWS. En enero de 1966, el CCM, CWS y Socorro Luterano Mundial (LWR por sus siglas en inglés) firmaron un acuerdo para formar el Servicio Cristiano de Vietnam (VNCS por sus siglas en inglés) “para servir a refugiados y otras personas en situación de emergencia en Vietnam”. Hubo un fuerte apoyo para el VNCS dentro del CCM, pero algunos constituyentes comenzaron a expresar preocupaciones acerca de las posibles consecuencias no intencionadas de la formación del VNCS. Estas voces disidentes señalaron que cuidar a las personas desplazadas por la guerra parecía facilitar la aventura militar de Estados Unidos y se preguntó si el CCM debería incluso operar en Vietnam.

Atlee Beechy se convirtió en el primer director ejecutivo de VNCS. Beechy dijo al jefe de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) en Vietnam que el VNCS siente “una responsabilidad de trabajar hacia la paz”. Escribió cartas a los representantes del Congreso de los Estados Unidos y se propuso “predicar la paz” mientras interactuaba con funcionarios estadounidenses. En julio de 1966, Snyder y C.N. Hostetter Jr., presidente del Comité Ejecutivo del CCM, escribió una carta al presidente Johnson y dirigió una delegación del CCM a la Casa Blanca, expresando “nuestra oposición a la escalada de esfuerzos militares que aumentan las dimensiones del sufrimiento humano”, y pidiendo “alguna iniciativa audaz” para acabar con el derramamiento de sangre.

Frank Epp, editor de la revista semanal Canadian Mennonite, visitó Vietnam en marzo de 1966, llevando consigo serias reservas sobre la presencia del CCM, pero regresó a casa convencido de que el CCM debía estar Vietnam. A lo largo de la guerra, los críticos dentro de los constituyentes frecuentemente sugirieron que el CCM estaba demasiado estrechamente asociado con la política de Vietnam de los Estados Unidos y debería salir de Vietnam. Los defensores del programa del CCM en Vietnam contrarrestaron que si el CCM salía le privaría de una poderosa base de legitimidad al hablar en contra de la política estadounidense.

VNCS proporcionó asistencia alimentaria, médica y de otra índole a las personas desplazadas en el centro de Vietnam. Las personas trabajando con VNCS se comprometieron a ayudar a las víctimas de la guerra, pero muchas lucharon con la sensación de que se habían convertido en engranajes en la masiva máquina de guerra de los Estados Unidos. La decisión del presidente Johnson en mayo de 1967 de combinar todas las agencias de Estados Unidos, incluyendo USAID, en un solo cuerpo operacional —Operaciones Civiles y Apoyo Revolucionario al Desarrollo (CORDS por sus siglas en inglés)— bajo el mando militar del General William Westmoreland exacerbó estas sospechas. CORDS consideró al personal de VNCS como parte de su equipo de pacificación.

Satisfecho con el servicio de VNCS a las personas desplazadas en el centro de Vietnam, USAID propuso contratar con VNCS para atender a las personas afectadas en otras áreas. El Comité Ejecutivo de CCM dio inicialmente la autorización para la asociación, pero antes de la firma prevista en julio de 1967, el CCM le pidió al director de VNCS que desistiera, para “mantener la identidad e integridad de VNCS en la mayor medida posible frente a un control militar más fuerte en Vietnam del Sur por las fuerzas de los Estados Unidos”.

Las preguntas surgieron más ampliamente dentro del CCM y VNCS acerca de si VNCS debería continuar con sus programas ya existentes. Había dos escuelas de pensamiento. Un grupo creía que la guerra y/o la presencia estadounidense en Vietnam era errónea e inmoral. Estas personas vinieron a Vietnam creyendo que la identidad independiente, cristiana y eclesial de su agencia sería enfatizada. Se negaron a estar “en el equipo de EE.UU.”, no querían estar asociadas con los esfuerzos de los EE.UU. y creían que era su deber cristiano el expresar la diferencia. Otras personas, por su parte, sentían tan fuertemente que estaban en Vietnam para servir al pueblo vietnamita de cualquier manera posible, sin importar las limitaciones. Querían servir a las personas sufriendo y necesitadas y no querían que el personal de VNCS se involucrara en actividades secundarias que pondrían en peligro la relación de trabajo de VNCS con las autoridades gobernantes, incluyendo el ejército estadounidense, en Vietnam. No les importaba quién recibía el crédito por su ayuda, aunque fuera el gobierno estadounidense.

Las personas administradoras de VNCS basadas en Saigón creían que su personal podría oponerse a las políticas de los Estados Unidos en Vietnam escribiendo y hablando con otras personas estadounidenses involucradas en la formulación de políticas. Preguntaron: ¿No contribuiría VNCS a aliviar el sufrimiento en Vietnam si pudiera influir en las personas responsables de las políticas para reducir el conflicto o retirarse del país? James MacCracken, el director ejecutivo del CWS que respetaba las preocupaciones de paz del CCM, dijo que el personal de VNCS debe permanecer neutral, refiriéndose a que el cuerpo de fundadores de CWS, el Consejo Nacional de Iglesias, habló francamente en contra de la escalada y guerra de EE.UU.: “No está bien que el Servicio Mundial de Iglesias se involucre en política ni se asocie con un rol de halcón o de paloma. Estamos tratando de ministrar a la necesidad humana aguda independientemente del accidente de geografía, raza o religión. Es por esto, y solo esto, en el nombre y por amor a Jesucristo, que nos hemos dirigido al Comité Central Menonita y le hemos pedido que lleve a cabo un ministerio de servicio”.

En septiembre de 1967, el líder de VNCS, Paul Leatherman, y representantes de otros tres organismos críticos de la política estadounidense se reunieron con el embajador estadounidense en Vietnam, quien afirmó que el personal de las agencias voluntarias no tenía derecho a oponerse a las políticas del gobierno de los EE.UU. Cuando los
líderes clave del Servicio Voluntario Internacional (incluidos dos menonitas) renunciaron unos días más tarde en protesta por las políticas de Estados Unidos, el jefe de la División de Refugiados del CORDS declaró que estaba en contra de la política de los Estados Unidos controlar los programas o declaraciones de las agencias voluntarias. El Secretario Ejecutivo del CCM, Snyder, también presionó el asunto en un memorando del 6 de octubre de 1967 a funcionarios de USAID en Washington, diciendo que CORDS ejerció presión sobre VNCS para relacionar sus programas con “objetivos militares inmediatos”. Esto llevó a un mandato de USAID para que el personal de CORDS asistiera al gobierno vietnamita en la coordinación de la participación en los programas provinciales de ayuda “de tal manera que se excluyeran los cargos de interferencia y control de las actividades de las Volag [agencias voluntarias].

Los ataques coordinados contra Tet en 1968 resultaron ser un cambio en las reglas del juego, precipitando un cambio de los comandantes militares estadounidenses y la disposición del presidente Johnson para buscar “la paz mediante negociaciones”. Poco antes de la ofensiva militar de Tet, misioneros Menonitas en Vietnam habían enviado su “Carta a los Cristianos Americanos” pidiendo el fin de la actividad militar estadounidense en Vietnam. Ese verano, Beechy se puso en contacto con las misiones diplomáticas de la República Democrática de Vietnam (DRV por sus siglas en inglés, comúnmente denominado Vietnam del Norte) y el Frente de Liberación Nacional (FLN, o el Viet Cong, una organización política y ejército que operaba en Vietnam del Sur y Camboya durante la Guerra de Vietnam), presentando a los Menonitas y sus preocupaciones por la paz y proponiendo posibles programas de ayuda. Después de la inauguración de Richard Nixon como presidente en enero de 1969, la guerra continuó con las fuerzas militares del gobierno de Saigón que se ampliaban mientras que las tropas de los EEUU se retiraban El personal del CCM en Vietnam firmó declaraciones pidiendo a los Estados Unidos que retiraran sus fuerzas militares.

En enero de 1970, el CCM transfirió la administración de VNCS a CWS. Ese verano, Beechy comenzó un rol de construcción de paz de nueve meses de duración en nombre del CCM a los emisarios del DRV y del Gobierno Revolucionario Provisional (PRG por sus siglas en inglés) en Europa y Asia. [El PRG era un gobierno clandestino establecido en 1969 en oposición al régimen vietnamita del sur]. El informe final de Beechy en 1971 al CCM enfatizó la urgencia de terminar la lucha en el clima “profundamente fragmentado, temeroso y hostil” de Vietnam del Sur. “Todo el personal del CCM debe ser reconciliadores”, instó Beechy. “Debemos permanecer en medio del sufrimiento y la división mientras podamos trabajar eficazmente y con un sentido de integridad. Un segundo imperativo es que hagamos todo lo posible para detener la participación militar estadounidense en este infierno hecho por el hombre”.

El CCM se separó de VNCS en enero de 1973 y volvió a su estado pre-1966 de administrar sus propios programas. El 27 de enero, los Estados Unidos y el DRV firmaron los Acuerdos de París, un Acuerdo para poner fin a la guerra y restaurar la paz en Vietnam. Si bien esto permitió a los Estados Unidos retirar sus fuerzas militares, la guerra continuó a una menor intensidad.

Los líderes de ECVN reclamaron una postura apolítica, aunque la mayoría se identificó con las políticas del gobierno de Saigón. El personal de CCM que trabajaba con los programas médicos de la iglesia se irritó ante la posición de ECVN. El programa del CCM Vietnam puso más énfasis en la capacidad de comunicarse con e involucrar a las personas vietnamitas que en el desarrollo de programas específicos, alentando a las personas trabajadoras del CCM a “encontrar maneras de expresar el amor e interés cristianos en ayudar a lograr una verdadera reconciliación y paz”. En la primavera de 1974, el CCM Vietnam definió la “paz y la reconciliación” como su principal objetivo en Vietnam. Mientras continuaba apoyando los programas médicos de ECVN, el personal de CCM también ayudó a los prisioneros políticos liberados, preparó materiales escritos para las iglesias norteamericanas y dirigió la atención al problema de las minas sin detonar. En mayo del mismo año, 16 miembros del CCM y varios misioneros Menonitas firmaron una carta dirigida a los líderes del Congreso de los Estados Unidos, instando a reducir los armamentos estadounidenses a Vietnam y una resolución política al conflicto.

La guerra terminó en abril de 1975. Cuatro hombres del CCM se quedaron por un tiempo. Una delegación del CCM que visitó Vietnam en noviembre de ese año negoció para que un programa del CCM continuará con el pueblo vietnamita. El fuerte compromiso del CCM con la paz y reconciliación durante la guerra ha permitido que el CCM continúe trabajando en Vietnam con la bendición del gobierno vietnamita.

Luke Martin trabajó en Vietnam desde 1962 hasta 1975 con la Junta de Misiones y Caridades Menonitas del Este (ahora Misiones Menonitas del Este). Trabaja como autor, pastor e intérprete vietnamita.

Aprende mas

Martin, Luke. A Vietnam Presence: Mennonites in Vietnam During the American War. Morgantown, PA: Masthof Press, 2016.

Ediger, Max. A Vietnamese Pilgrimage. Newton, KS: Faith and Life Press, 1978.