Por qué importa la Doctrina del Descubrimiento en el camino hacia la reconciliación

¿Centrarse en la doctrina del descubrimiento? ¿En serio? La Iglesia Menonita
Stirling Avenue, ubicada en Haldimand Tract en Kitchener, Ontario, ha viajado
durante varios años para establecer relaciones con nuestros vecinos indígenas en la
cercana reserva llamada Seis Naciones. Sentimos una gran motivación después de
escuchar historias candentes de daños de las escuelas residenciales y tomar
conciencia de los reclamos de tierras indígenas. Una delegación de Stirling viajó a
Ottawa para los eventos de cierre de la Comisión de la Verdad y Reconciliación
(CVR) en la primavera de 2015. Otra delegación participó en un retiro ecuménico en
Seis Naciones que se celebra para hablar sobre cómo nosotras y nosotros, los
colonos cristianos y los pueblos indígenas (tanto cristianos como tradicionales)
podríamos vivir los Llamados a la Acción de la CVR en la zona de Haldimand.
Como resultado de eso, formamos nuestro propio grupo de trabajo para dirigir a
nuestra congregación de tamaño mediano a trabajar en algunos de los 94 Llamados a
la Acción de la CVR—particularmente los dirigidos a las iglesias.

El Llamado a la Acción #49 pide a todas las denominaciones religiosas que
“repudien los conceptos utilizados para justificar la soberanía europea sobre tierras y
pueblos indígenas, tales como la Doctrina del Descubrimiento y terra nullius”. Si
bien aceptamos que los conceptos de Doctrina del Descubrimiento (DdD) eran
reprobables, cuestionamos si centrarse en documentos “desactualizados” debería ser
una prioridad en el viaje de reconciliación de nuestra congregación. Concluimos que
estudiar y repudiar la DdD como congregación era una pieza clave del camino hacia
la verdad y reconciliación. Este artículo describe nuestro viaje con la DdD que ha creado una plataforma para abordar el colonialismo en asociación con nuestros vecinos indígenas.

¿Por qué deberíamos mirar hacia atrás para aprender sobre la DdD, en lugar de centrarnos en el futuro? Si la DdD era una prioridad para las voces indígenas que escribieron los Llamados a la Acción de la CVR, nos dimos cuenta de que debía ser una prioridad para nuestra congregación. Planeamos dos clases de educación de personas adultas sobre la DdD en abril de 2016. Al mismo tiempo, consideramos patrocinar una resolución para la asamblea de delegados de la Iglesia Menonita de Canadá que repudia la DdD. Durante varios meses, nuestro grupo de trabajo de la CVR se centró en la DdD. A medida que estudiamos, aprendimos que la DdD forma la base de gran parte del sistema legal de Canadá para los pueblos indígenas.

Dos clases de educación para personas adultas con el erudito bíblico Derek Suderman permitieron que la sala llena de participantes estudiara la base documental de la DdD: las bulas papales Dum Diversas (1452) y Romanus Pontifex (1454). Publicadas medio siglo antes de que los europeos llegaran a América del Norte, las bulas papales hablan de subyugar a los enemigos de Cristo, es decir, los sarracenos (musulmanes), otorgando autoridad total y libre para invadir, capturar, vencer y reducir a estos enemigos a la esclavitud perpetua. Usada primero en África, esta misma lógica dio licencia para establecerse en América del Norte. La tierra se consideraba vacía (terra nullius) porque no había cristianos en ella. También examinamos cómo los llamados Salmos Reales (como el Salmo 2:8-9), cuando se toman fuera de contexto de la narración bíblica más amplia del amor de Cristo por todas las personas, podrían usarse para justificar la teología de la conquista consagrada en la DdD.

La participación activa de la congregación en estas clases, así como un fuerte compromiso con los asuntos indígenas en general, facultaron a nuestro concilio de la iglesia a copatrocinar la resolución de la asamblea de delegados de la Iglesia Menonita de Canadá. Después de que la resolución se aprobó en julio de 2016, nuestro enfoque en la DdD terminó, pero los conocimientos que obtuvimos son la base de nuestro viaje continuo. ¿Qué significa continuar descolonizando a nuestra iglesia y a nosotras/os mismas/os? Continuamos construyendo relaciones con nuestras/os vecinas/os indígenas, que nos ayudan a ver este camino hacia la reconciliación.

En noviembre de 2016, incluimos a toda la congregación en el ejercicio de la manta de KAIROS. El ejercicio de la manta es una herramienta de enseñanza participativa para examinar la relación histórica y contemporánea entre los pueblos indígenas y no indígenas de Canadá en el que los participantes se colocan sobre mantas que simbolizan la tierra indígena, las mantas se retiran progresivamente y los participantes, o son forzados a dejar las mantas o confinados a espacios cada vez más pequeños para representar la colonización europea y su impacto en los pueblos indígenas. Lo incorporamos a nuestro culto de adoración para que el mayor número posible de personas pudiera participar, y luego tuvimos un tiempo para procesar esta poderosa experiencia. El ejercicio de la manta profundizó nuestro viaje con la DdD. A medida que recorrimos la historia canadiense desde una perspectiva indígena, fuimos testigos del flagelo del colonialismo, ya que nuestro territorio desaparecía una manta a la vez, la viruela diezmaba a nuestra gente y las escuelas residenciales se llevaban a nuestras niñas y niños.

En enero de 2017, continuamos nuestro viaje de descolonización de nosotras/os mismas/os y nuestra iglesia con una serie de adoración y educación de cuatro semanas titulada, “Pactos con Dios, la tierra y nuestros anfitriones indígenas”. Miramos los convenios fundamentales de nuestra fe, como el pacto del arcoíris de Dios con Noé, así como los pactos fundamentales con nuestros hermanos y hermanas indígenas, como el Two Row Wampum y el Pacto de la Cadena de Amistad. El anciano indígena Myeengen Henry compartió una comprensión indígena de la tierra. El estudiar Levíticos 25:10-13 y Lucas 4 nos desafió aún más a ver que la tierra es de Dios, no es nuestra, y no es propiedad perpetua.

Vivimos y adoramos en el territorio tradicional de los pueblos Anishinabe, Neutral y Haudenosaunee, tierra que es “nuestra” según la lógica de la DdD. Pero ¿cuál es el futuro al que nos llaman estos convenios y el Espíritu de Dios?

Dentro de nuestra serie de Pactos, examinamos la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (DNUDPI) como un nuevo pacto en el que estamos invitados. Los Llamados a la Acción de la CVR identifican la Declaración como el “marco para la reconciliación”. Cuando Steve Heinrichs, miembro del personal de Relaciones Indígenas de la Iglesia Menonita de Canadá, invitó a Stirling a participar en la Peregrinación por los Derechos Indígenas, la congregación respondió con entusiasmo. Diecisiete personas participamos en parte o en todo este peregrinaje de 600 kilómetros de Kitchener a Ottawa en apoyo de la Declaración y del proyecto de ley C-262, un proyecto de ley federal promovido por un miembro privado, que pide a Canadá que adopte e implemente la DNUDPI. Muchos miembros más de la iglesia participaron de maneras más pequeñas, incluyendo la organización del culto de envío para las personas caminantes de la peregrinación, siguiendo a las personas caminantes en las redes sociales y orando por ellas.

Descolonizar nuestros corazones, nuestras iglesias y nuestro país de los estragos de la DdD no es algo que podamos tachar de una lista. Es un viaje de generaciones de relación con Dios, nosotras y nosotros mismos, la tierra y nuestros vecinos y vecinas indígenas. Mirando hacia atrás a la DdD y reconociendo nuestros lentes coloniales puede ayudarnos a caminar hacia la reconciliación.

Sue Klassen y Josie Winterfeld son miembros de la Iglesia Menonita Stirling Avenue en Kitchener, Ontario.

Aprende mas

Cober Bauman, Rick. “Unlearning the Doctrine of Discovery.” Disponible en: https://mccottawaoffice.wordpress.com/2016/04/20/unlearning-the-doctrine-of-discovery/

Heinrichs, Steve and Woelk, Cheryl. Eds. Yours, Mine, Ours: Unravelling the Doctrine of Discovery. Winnipeg: Mennonite Church Canada, 2016.

Keefer, Tom. “A Short Introduction to the Two Row Wampum.” Disponible en: https://briarpatchmagazine.com/articles/view/a-short-introduction-to-the-two-row-wampum.

Venables, Robert. “Guswenta and the Covenant Chain.” Disponible en: http://www.onondaganation.org/history/2013/guswenta-and-the-covenant-chain/

El parlamento canadiense ha pasado a la segunda lectura el proyecto de ley C-262, un proyecto de ley que garantizará que las leyes de Canadá estén en armonía con la DNUDPI. Aprende más sobre el Proyecto de ley C-262 y cómo puede apoyarlo en https://mcccanada.ca/get-involved/advocacy/campaigns/why-support-bill-c-262-undrip-act.

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¡Haz justicia y haz lo que amas hacer!

Tengo dos pasiones: andar en mi triciclo reclinado y la justicia indígena. Hace un par de años, decidí combinarlos para abordar el doloroso y destructivo legado de la Doctrina del Descubrimiento.

En 2012, mi familia decidió vender la finca de mis abuelos en Minnesota. Mi porción como uno de los nietos fue de aproximadamente 13 acres. Antes de la colonización blanca, esta tierra era la patria de los Dakota. Después de haber aprendido sobre la Doctrina del Descubrimiento y sobre los beneficios injustos resultantes para los colonos blancos y sus descendientes (como yo), les pedí ayuda a mis colegas del Círculo de Visión Indígena en el CCM de los Estados Centrales. Con su ayuda, decidí “devolver” la mitad de los ingresos de la venta de mi tierra a los grupos indígenas que trabajan por la justicia de la tierra. La cantidad más grande de este dinero para reparaciones fue para un grupo sin fines de lucro de Dakota llamado Makoce Ikikcupi (Recuperación de Tierras).

En otoño de 2013, pedaleé mi triciclo 2.000 millas en el sur de Minnesota para crear conciencia sobre lo que se puede y debe hacer para devolver la tierra de Minnesota a la gente de Dakota. Pasé por 40 condados, deteniéndome en la oficina del periódico en el asiento de cada condado. Traté de que escribieran un artículo con una foto mía en el triciclo. No siempre tuve éxito, pero logré que hicieran 29 artículos. Mi objetivo eran 30, así que me quedé corto.

En este momento estoy viviendo en Minnesota. Tengo un trabajo a tiempo parcial con Clean Water Action, lo que me permite dedicar mucho tiempo a la educación y recaudación de fondos entre los residentes blancos de Minnesota para el retorno de la tierra de los Dakota. ¡Y por supuesto, ando en mi triciclo siempre que sea posible!.

Sé que a la mayoría de las personas no les gusta el ciclismo. Pero probablemente tengas algo que amas hacer. ¿Hay alguna forma de combinar tu pasión con el trabajo por la justicia indígena? Cuando hablo en iglesias sobre el tema de la justicia indígena, ofrezco varias sugerencias sobre lo que las personas pueden hacer:

  • Comienza con tu ubicación y tu propio historial familiar. Descubre quién vivió allí antes del asentamiento de personas blancas. ¿Dónde y cómo están estas personas hoy? Si es posible y apropiado entra en contacto con ellas y establece relaciones.
  • Lee. Hay muchos libros buenos. Consulte los libros al margen en Aprende más
    para que veas ejemplos de libros que me impresionaron.
  • Di la verdad sobre lo que sucedió y está sucediendo. Las personas blancas
    ignoramos estos problemas por mucho tiempo.
  • Enseña a tus hijas e hijos, a sus amigas y amigos y a sus maestras y maestros.
    Luchemos contra lo que James Loewen ha llamado Lies My Teacher Told Me
    [Mentiras que Me Contaron Mis Maestros].
  • Repudia la Doctrina del Descubrimiento. Liberémonos de un sentido de derecho
    a tierras robadas y desarrollemos un sentido de equidad.
  • Destruye los símbolos del racismo. Cambiemos el nombre de muchas cosas,
    como el “Día de Cristobal Colón”, los equipos con el nombre “Pielesrojas” y las
    calles y los parques con el nombre “Custer”.
  • Haz reparaciones. Paga una parte de las ventas de bienes raíces y
    “alquileres pasados” a los grupos indígenas que trabajan por la justicia de la
    tierra.

Esas son siete sugerencias prácticas. ¿Qué te gusta hacer? ¿Cómo se puede combinar
eso con el trabajo por la justicia indígena?

John Stoesz trabajó anteriormente con el CCM de los Estados Centrales y
actualmente dedica gran parte de su tiempo al retorno de tierras indígenas.

Superando la Doctrina del Descubrimiento en Opwashemoe Chakatinaw/Stoney Knoll

Respondiendo al Llamado a la Acción de la Comisión de la Verdad y Reconciliación que abordaron el legado actual de las escuelas residenciales que separaban a las niñas y niños indígenas de sus familias, el CCM en Canadá declaró que “repudia los conceptos utilizados para justificar la superioridad europea sobre los pueblos indígenas, tales como la Doctrina de Descubrimiento. Tales conceptos de superioridad, coacción, violencia y abuso se oponen al evangelio de Jesucristo y a la dignidad e igualdad inherente que creemos que todas las personas han recibido de Dios”. Este repudio de la Doctrina del Descubrimiento es una tarea bastante simple en papel: se ajusta a nuestras comprensiones bíblicas y teológicas de la justicia y reconciliación. Sin embargo, sacar la superioridad de nuestras almas colonizadoras, eliminar las tierras descubiertas de nuestros activos acumulados y exorcizar la doctrina de la dominación de nuestras mentes es desalentador y elusivo. La historia de Opwashemoe Chakatinaw/Stoney Knoll, tierra en Saskatchewan de la Young Chippewayan Band, sobre la cual se asentaron luteranos y menonitas alemanes, ilustra cuán desafiante puede ser superar la Doctrina del Descubrimiento.

Opwashemoe Chakatinaw se sienta en el centro de 78 kilómetros cuadrados de tierra cerca del actual pueblo de Laird, Saskatchewan. Esta tierra fértil, en la orilla oriental del río North Saskatchewan y cerca de la tierra de Beardy’s Band (familiares de la Young Chippewayan Band), fue elegida por el Cacique Chippewayan y su pueblo en 1876 cuando el cacique firmó el Tratado 6 con la Corona canadiense en Fort Carlton, creando la Young Chippewayan Band # 107. Poco después de la firma del tratado, la Young Chippewayan Band se mudó al sur de Cypress Hills, siguiendo al búfalo restante y evitando el conflicto turbulento en Batoche, Cutknife Hill, Frog Lake y Battleford.

En 1897, con el Young Chippewayan Band ausente de su tierra debido a conflictos y hambre, el gobierno canadiense borró unilateralmente la Young Chippewayan Band #107 del mapa de la reserva, ofreciendo, a su vez, esa tierra a colonos menonitas y luteranos de habla alemana. El gobierno nunca consultó a la Young Chippewayan Band, ni ofreció una compensación. En las generaciones siguientes, las familias de agricultores menonitas y luteranos han trabajado y amado en esta tierra—cuidando la tierra, cosechando su abundancia y enterrando a sus muertos en lo que llamaron Stoney Knoll. Los Young Chippewayan han vivido en el exilio de sus tierras en medio de un interminable trabajo burocrático, buscando seguridad con parientes en reservas como Sweet Grass y Ahtahkakoop y en la diáspora. Mientras que los agricultores colonos legaron sus títulos de propiedad de tierras a las siguientes generaciones, los Young Chippewayan transmitieron historias orales de un gran mal hecho a sus antepasados a manos del gobierno canadiense.

El 22 de agosto de 2006, en el 130 aniversario de la firma del Tratado 6 y por invitación del Cacique Ben Weenie de los Young Chippewayan, colonos menonitas y luteranos y miembros de Young Chippewayan se reunieron para compartir sus historias y amor por Opwashemoe Chakatinaw/Stoney Knoll, para nombrar las pérdidas e impacto devastador de las acciones e inacción del gobierno, para compartir alimentos y regalos e imaginar un futuro de justicia y suficiencia para todos sus hijas e hijos. Representantes de las tres comunidades firmaron un Memorando de Entendimiento ese día titulado, “Declaración de Armonía y Justicia”, que nombra entendimientos y deseos compartidos:

  1. Estamos profundamente agradecidos por la bondad del Creador y las bendiciones que nos dieron esta tierra y que dan y sostienen nuestras vidas.
  2. Respetamos la naturaleza sagrada de los convenios, que ordenan nuestras relaciones y aportan armonía a nuestras comunidades y naciones, incluyendo el Tratado 6, que se celebró en nuestro nombre, con el propósito de beneficio mutuo y para mantener nuestro sustento.
  3. Deseamos que nosotros y las generaciones futuras vivamos en condiciones de paz, justicia y suficiencia para todas nuestras comunidades. Trabajaremos en conjunto para ayudar a lograr estas condiciones mediante una resolución oportuna y respetuosa de los problemas que la historia nos ha dejado

Este memorando de entendimiento ha ofrecido un marco de referencia durante la última década, ya que menonitas y luteranos han intentado apoyar el reclamo de tierras de los Young Chippewayan, responsabilizando al gobierno canadiense por la injusticia que creó. Las comunidades de colonos han recaudado fondos para preparar una genealogía de la Young Chippewayan Band para documentar el grupo como una comunidad “identificable” que cumple con los requisitos de reclamación de tierras.

El documental de 2016, Reserve 107: Reconciliation on the Prairies, cuenta la historia de Opwashemoe Chakatinaw/Stoney Knoll. Creado con el aporte de las comunidades Young Chippewayan, Menonita y Luterana, el documental desmantela la mitología de los colonos de que la tierra, antes de la llegada europea, era de nadie (terra nullius), deshabitada de personas y recuerdos. Esta historia nos enseña que la reconciliación requiere relaciones respetuosas y restitución de recursos.

Queda mucho por hacer en el camino hacia la justicia previsto por representantes de Young Chippewayan, menonitas y luteranos que se reunieron en agosto de 2006 en Opwashemoe Chakatinaw/Stoney Knoll. Repudiar la Doctrina del Descubrimiento no se hace con un bolígrafo, sino a través de comunidad y responsabilidad, a través de conversación y esfuerzo. Como colonos debemos regresar una y otra vez al aprendizaje humilde. Continuamos deseando controlar y administrar el proceso. Todavía creemos que sabemos lo que es mejor para la tierra. Necesitamos nuestras relaciones con las personas indígenas para ayudarnos a desarrollar una comprensión más interdependiente de la tierra y sus recursos y de las fortalezas de la comunidad y de la memoria. Tomamos valor de la imagen de Ezequiel de corazones de piedra que se vuelven corazones de carne (Ezequiel 36:26). Podemos aprender a ser humanos juntos en esta buena tierra.

Eileen Klassen Hamm es la Directora Ejecutiva del CCM Saskatchewan.

Aprende mas

Friesen, Jeff and Heinrichs, Steve. Eds. Quest for Respect: The Church and Indigenous Spirituality. Winnipeg: Mennonite Church Canada, 2017.

Heinrichs, Steve. Ed. Wrongs to Rights: How Churches Can Engage the United Nations Declaration on the Rights of Indigenous Peoples. Winnipeg: Mennonite Church Canada, 2016.

Reserve 107: Reconciliation on the Prairies. (film). Rebel Sky Media, 2016. Disponible en: https://www. reserve107thefilm.com/.

Cambiando la educación en Labrador

El cambio en la educación es evidente en Labrador, particularmente en el campo de la educación indígena. La educación indígena puede referirse a: educación de estudiantes indígenas; educación de educadoras(es) indígenas; educación controlada por gobiernos indígenas; educación utilizando enfoques de instrucción indígena; y planes de estudios que reflejan cosmovisiones, historias y valores indígenas. La educación indígena es esencial para superar los legados de la Doctrina del Descubrimiento revitalizando las formas indígenas de conocer y y ser, y contribuyendo a la descolonización tanto para los pueblos indígenas como para los no indígenas.

Tres influencias principales están dando forma a los cambios en la educación en
Labrador. La primera es la creciente conciencia de las formas en que los colonizadores utilizan la educación como una herramienta de dominación y control y el impacto que esto ha tenido en los pueblos indígenas, familias y comunidades. Las pedagogías y planes de estudios basados en el conocimiento y valores eurocéntricos limitan o niegan las formas indígenas de conocer y ser. La remoción de niñas y niños indígenas de sus familias y comunidades para permanecer en escuelas residenciales representó la educación colonial en una forma descarnada. La dominación de una forma de conocer a otra en la educación colonial da como resultado lo que la erudita Mi’kmaw Marie Battiste llama “asimilación cognitiva” de los pueblos indígenas (Battiste 6).

El establecimiento de derechos indígenas, como la autodeterminación, es la segunda influencia en el cambio educativo. El informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación establecido para abordar el legado perjudicial de las escuelas residenciales, concluye que los pueblos indígenas deben liderar y controlar la reforma de la educación y que el autogobierno es importante en esta reforma (TRC 148). Mientras tanto, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (DNUDPI) de 2007 insiste en que “los pueblos indígenas tienen derecho a establecer y controlar sus sistemas e instituciones educativas, brindando educación en sus propios idiomas, de manera apropiada a sus métodos culturales de enseñanza y aprendizaje” (Artículo 14).

Los derechos indígenas dentro de Canadá también se reconocen a través de acuerdos de reclamación de tierras. Los Innu de Labrador tuvieron resuelto su reclamo en 2008 y ahora gobiernan sus escuelas en las comunidades de Sheshatshiu y Natuashish. Las educadoras y educadores innu están enseñando el idioma innu, Innu-umin, en las escuelas y tejiendo la cultura innu en los planes de estudio desde el jardín de infantes hasta el grado 12. La reclamación de tierras de Nunatsiavut, en la costa norte de Labrador, se resolvió en 2005. Aunque tiene jurisdicción sobre la educación, el gobierno de Nunatsiavut (GN) aún no se ha hecho cargo del sistema escolar. Sin embargo, el GN tiene un acuerdo con la Junta Escolar de Labrador para ofrecer su idioma, Inuttitut, en las escuelas y ha comenzado a ofrecer cursos de habilidades tradicionales desde el jardín de infantes hasta el grado 9. El Consejo Comunitario de NunatuKavut (CCN), que representa a los Inuit del sur, está abogando por el arreglo de su reclamo de tierras en la costa sur de Labrador. En el año escolar 2016-2017, nueve escuelas pusieron a prueba un proyecto para integrar las habilidades tradicionales en el currículo escolar. Mientras tanto, el CCN está desarrollando un curso aprobado localmente que enseña la historia del área.

Finalmente, la tercera influencia en el cambio educativo en Labrador es la educación de docentes indígenas. El Inuit Bachelor of Education (IBED) comenzó en otoño de 2014 a través de una asociación entre el GN y la Memorial University (MUN). La formación de este grupo de docentes es un paso hacia adelante para que el GN tome el control de la educación en su región. El IBED infunde cultura inuit en el programa de formación de docentes y se centra en desarrollar habilidades de enseñanza en la educación culturalmente relevante. El Programa de Formación de Labrador Inuttitut, desarrollado por el GN como parte de su estrategia de renovación del lenguaje, prepara a futuros educadores para un papel en el rejuvenecimiento continuo del Inuttitut.

Además de los cursos de pregrado, MUN ofrece dos cursos de educación de posgrado desarrollados para educadores de Labrador matriculados en un programa de maestría en educación. Profesoras(es) indígenas y no indígenas participan en cursos de postgrado ofrecidos en Goose Bay; los cursos también están disponibles a través de videoconferencias a todas las comunidades en Labrador. En el curso Perspectivas en la Educación Indígena, los docentes examinan críticamente cómo un currículum enmarcado en una cosmovisión dominante puede negar las cosmovisiones indígenas y cómo los enfoques de la enseñanza pueden excluir la pedagogía indígena. Battiste define la educación descolonizadora como “un proceso que incluye elevar la voz colectiva de los pueblos indígenas, exponer las injusticias en nuestra historia colonial, deconstruir el pasado al examinar críticamente las razones sociales, políticas, económicas y emocionales para silenciar las voces aborígenes en la historia canadiense, legitimar las voces y experiencias de los aborígenes en el currículum, reconociéndolo como un contexto dinámico de conocimiento y saber, y comunicando el viaje emocional que tales exploraciones generarán” (Battiste 20). En el curso de Pedagogía de la Descolonización que enseño, educadores consideran las formas en que los docentes, escuelas y comunidades pueden contribuir a descolonizar la educación. En un curso reciente, estudiantes enumeraron 144 formas en que educadores pueden participar en el trabajo de descolonización. Se han basado en esta lista para crear carteles y folletos para sus colegas. Este intercambio tendrá efectos en cadena a través de sus escuelas y continuará el trabajo del cambio educativo que ayuda a superar la Doctrina del Descubrimiento en Labrador.

Sylvia Moore es profesora adjunta de educación en la Memorial University y directora de la facultad de Educación de docentes basada en la comunidad indígena en Labrador. Es miembro de la nación Mi’kmaw, madre de cuatro hijos y abuela de seis, también es parte del equipo del CCM de Terranova y Labrador que facilita el ejercicio de la manta de KAIROS.

Aprende mas

Battiste, Marie. “Enabling the Autumn Seed: Toward a Decolonized Approach to Aboriginal Knowledge, Language and Education.” Canadian Journal of Native Education (1998): 1, 16-27.

Battiste, Marie. Indigenous Knowledge and Pedagogy in First Nations Education: A Literature Review with Recommendations. Apamuwek Institute, 2002. Disponible en: http://www.afn.ca/uploads/files/education/24._2002_oct_marie_battiste_indigenousknowledgeandpedagogy_lit_review_for_min_ working_group.pdf

Truth and Reconciliation Commission of Canada. Honouring the Truth, Reconciling the Future: Summary of the Final Report of the Truth and Reconciliation Commission of Canada. 2015. http://nctr.ca/assets/reports/Final%20Reports/Executive_Summary_English_Web.pdf

Kovach, M., Carrier, J., Montgomery, H., Barrett, M.J., and Gilles, C. Indigenous Presence: Experiencing and Envisioning Indigenous Knowledges within Selected Post-Secondary Sites of Education and Social Work. Disponible en: https://www.uregina.ca/socialwork/faculty-staff/FacultySites/ MontgomeryMontySite/ Indigenous%20Presence.pdf
Black, C. Schooling the World. (film). 2010. http://schoolingtheworld.org/.

The Aboriginal Healing Foundation. From Truth to Reconciliation: Transforming the Legacy of Residential Schools. Disponible en: http://www.ahf.ca/downloads/from-truth-to-reconciliation-transforming-the-legacy-of-residential-schools.pdf

¿Cómo se vería la justicia?

Las iglesias que luchan por la justicia junto a los pueblos indígenas a veces
preguntan: “Cómo se vería la justicia?” La Declaración de las Naciones Unidas
sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (DNUDPI), yo diría, proporciona
respuestas a esa pregunta. La DNUDPI articula estándares mínimos para la
supervivencia, dignidad y bienestar desde el punto de vista indígena. Creada por
una comisión internacional de líderes indígenas para servir como un cuerpo
integral de políticas que podrían ser adoptadas por las naciones de la tierra, la
DNUDPI puede incorporarse a cualquier sistema nacional de leyes o políticas.
Aunque la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la DNUDPI en 2007,
la resolución no es jurídicamente vinculante para los estados miembros. Las
naciones individuales deben incorporarla en sus propias estructuras legales y
políticas para que sea vinculante. Si bien algunas naciones han tomado medidas
para hacerlo, Estados Unidos se ha resistido a adoptar las disposiciones de la
DNUDPI. Las iglesias de Estados Unidos que buscan justicia para los pueblos
indígenas, argumento yo, deberían presionar para que EE. UU. adopte las
disposiciones de la DNUDPI como una enmienda a la Constitución de EE. UU.

Las políticas históricas y actuales de EE. UU. hacia los pueblos indígenas sirven
como el telón de fondo de mi propia vida. Los líderes indígenas crearon la
DNUDPI porque muchos países, incluyendo el mío, no les han proporcionado la
supervivencia, dignidad o bienestar a los pueblos indígenas. Mi padre, un Pueblo
(Tewa), nunca conoció a su madre. Lo separaron de su pueblo al nacer en 1943.
Creció en un hogar para menores indios, sometido a abusos habituales, trabajos
forzados y desnutrición. Mi padre no fue una de las excepciones que pudo superar
sus condiciones. Como hija suya, crecí enfrentando abuso, falta de vivienda y
hambre. Al igual que muchos indígenas de mi generación, llegué a comprender mi
propia historia en la madurez, a través del proceso de la Comisión de la Verdad y
Reconciliación (CVR) que tuvo lugar en Canadá.

Aprendí mucho sobre la CVR del Cacique Wilton Littlechild, a quien conocí en la
ciudad de Nueva York en una consulta de expertos del Consejo Mundial de
Iglesias en conjunto con el Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre
Cuestiones Indígenas. El Cacique Littlechild, un ex miembro del parlamento
canadiense participó como uno de los tres comisionados de la CVR. Alrededor de
una docena de personas nos sentamos en un espacio pequeño, en el Centro de la
Iglesia para las Naciones Unidas, en una sala lo suficientemente grande como para
únicamente caber la mesa de conferencias en su centro. Atleta de toda la vida,
Wilton (conocido por sus amigos como Willie) es un hombre alto y musculoso con un porte orgulloso. Llenó la habitación, empequeñeciendo el entorno. Aunque habló en voz baja, el resto de las personas nos quedamos estupefactas por su presencia y poder de sus palabras.

Willie comenzó contándonos sobre las pieles y botas hechas por las madres y padres de las niñas y niños de su pueblo natal para proteger sus pequeños cuerpos del invierno en el extremo norte. Los administradores de las escuelas decomisaron y quemaron estas pieles y botas cuando separaban a los menores de sus familias llevándoles a vivir en escuelas residenciales obligatorias. Los líderes de las escuelas residenciales consideraron que estas ropas, cariñosamente hechas a mano, eran las prendas de los salvajes, reemplazándolas con abrigos de tela y zapatos, inadecuados contra los duros inviernos. Los maestros cortaron las trenzas de las cabezas de los niños indígenas. Los administradores escolares separaron a vecinos e incluso a hermanos. Les prohibieron a las niñas y niños indígenas hablar sus idiomas tribales, infligiendo castigos corporales a quienes violaban esta norma. Los maestros se burlaron y prohibieron las prácticas espirituales indígenas.

Todo esto ya lo sabía. Pero la imagen visual de los abrigos y botas apilados presentada por el Cacique Littlechild me helaba. Willie explicó que estas niñas y niños sabían a nivel visceral que estaban siendo despojados de su comodidad y protección. Mientras hablaba, me imaginé las pilas de ropa de abrigo amontonadas junto a hileras de menores expuestos, humillados y temblando en sus ropas occidentales. Muchos no volverían a ver a sus familias hasta que cumplieran los 18 años, y cuando lo hicieran, no podrían comunicarse con sus madres y padres, porque les habían condicionados a hablar solo inglés. Ahora carecerían de las habilidades para sobrevivir en sus comunidades nativas. Willie vivió esto él mismo. Había visto arder sus propias botas de cuero y piel, las que su madre le había hecho. Dolió ver la aflicción de un hombre grande e imponente, líder de su pueblo, cuando describió una infancia de abuso y privaciones en manos del estado.

Willie luego comenzó a describir los miles de testimonios que había presenciado como comisionado de la CVR. Recitó el número de niñas y niños que había muerto en escuelas residenciales. De desnutrición. De agotamiento y exceso de trabajo. De lesiones corporales por abuso. De la gripe y otros virus no tratados adecuadamente. De negligencia criminal. Muchas veces, los administradores escolares no informaron a las madres y padres que sus hijos habían muerto. Incluso cuando fueron informados, la escuela no les entregó los restos de sus hijas e hijos. La CVR se dedicó al trabajo macabro de buscar miles de cuerpos pequeños enterrados en tumbas sin nombre en los terrenos de las escuelas residenciales.

La voz de Willie se quebrantó cuando describió testimonio tras testimonio de hombres que se levantaban y explicaban que ellos nunca habían hablado de lo que les había sucedido en las escuelas residenciales. Sus historias de horror se habían podrido dentro de ellos. Muchos creyeron que sus madres y padres vendrían a buscarlos y se amargaron esperando. Aquellos que intentaban huir fueron atados a sus camas y golpeados más severamente por cada intento. Una y otra vez, Willie escuchó a padres y madres explicar que nunca les habían dicho a sus hijas e hijos: “te amo”, porque se habían vuelto incapaces de sentir o expresar amor. Otros explicaron cómo habían lastimado a sus propias hijas e hijos, ya fuera por la rabia constante con la que siempre andaban o con distancia emocional. Los testigos de la CVR compartieron sobre sus dificultades con el abuso de sustancias y depresión. Muchos lloraban abiertamente, incapaces de controlar lo que nunca se había dicho antes, sollozando tan fuerte que no podían hablar.

Willie hablaba suavemente en esa pequeña habitación, pero el volumen de sus historias era ensordecedor. Lloré incontrolablemente. Quería salir corriendo de la habitación, y probablemente lo habría hecho si hubiera tenido el espacio para maniobrar alrededor de la incómoda mesa de conferencias. Yo quería cubrir mis oídos. Por primera vez, entendí mi propia historia claramente. Mucho de lo que Willie compartió del testimonio de los sobrevivientes —el abuso, abandono y crueldad transmitidos a las niñas y niños—fue la experiencia de mi infancia. Y entendí por primera vez que mi sufrimiento y el sufrimiento que mi padre había soportado al crecer huérfano en un “hogar de niñas/niños” religioso fueron los resultados de la política interna de EE. UU.

La mayoría de estadounidenses desconocen la historia de los internados obligatorios para niñas y niños indígenas en los Estados Unidos. Las hijas e hijos de madres y padres indígenas fueron sacados por la fuerza como una cuestión de política nacional, con el gobierno federal pagando denominaciones cristianas para llevar a cabo la tarea de civilizar y asimilar a las niñas y niños indígenas. Se creía que el trabajo de cristianizarles era la mejor manera de liberarles de sus identidades indígenas. Los internados en Estados Unidos existieron hasta la década de 1990: como resultado, muchos indígenas de mi edad y mayores crecieron en internados. La mayoría de las personas de mi edad y mayores en la reserva de Yakama, donde vivo, crecieron en internados, perdurando una infancia sin esperanza.

A menudo oigo a las cristianas y cristianos colonos que buscan justicia para los pueblos indígenas preguntar: “Pero ¿qué podemos hacer?”. Mi respuesta: Las iglesias en Estados Unidos y Canadá deben presionar a sus gobiernos para que adopten las normas mínimas para el respeto de los derechos indígenas establecidas por los pueblos indígenas en la DNUDPI. Canadá y EE. UU. fueron dos de los cuatro países que inicialmente votaron en contra de la resolución cuando se aprobó la DNUDPI. Mientras que Canadá eliminó su condición de objetor a la resolución en 2016 y Estados Unidos, bajo la administración de Obama en 2011, señaló su apoyo a DNUDPI, los dos países no han adoptado las normas mínimas de DNUDPI en sus leyes. Somos sociedades de leyes. Si queremos cambiar nuestro contexto, lo podemos hacer en nuestras democracias, cambiando nuestras leyes. ¿Cómo serían nuestros países si optáramos por incorporar los estándares mínimos de la DNUDPI para reconocer los derechos indígenas en nuestros sistemas legales? Como institución con autoridad moral, la iglesia está llamada a abogar por la justicia. Presionar a los gobiernos de Canadá y EE. UU. para que adopten las disposiciones de la DNUDPI es una forma esencial de seguir el ejemplo y rendir cuentas ante las comunidades indígenas.

Sarah Augustine es la Directora Ejecutiva del Centro de Resolución de Disputas de los condados de Kittitas y Yakima en el estado de Washington y profesora adjunta de sociología en Heritage University. Descendiente de la gente Pueblo, preside el comité de estructuras de la Coalición Anabautista para Desmantelar la Doctrina del Descubrimiento.

Aprende mas

La Coalición del Desmantelamiento de la Doctrina del Descubrimiento, un movimiento de base anabautista, tiene una gran cantidad de información sobre la Doctrina del
Descubrimiento disponible en www.dofdmenno.org.

Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas. Disponible en: https:// www.un.org/development/desa/ indigenouspeoples/declaration-on-the-rights-of-indigenous-peoples.html

Para más información sobre las escuelas residenciales indígenas en Canadá y la CVR, vea los informes del National Centre for Truth and Reconciliation disponibles en inglés en: www.nctr.ca

La Oficina de Washington alienta a los legisladores a promulgar leyes que reconozcan y aborden las injusticias (tanto históricas como actuales) hechas a los pueblos indígenas de esta tierra. En la actualidad, esto implica proteger las reservas contra los disturbios ambientales, como muros fronterizos y oleoductos, y preservar los monumentos indígenas. Para tomar medidas, regístrese para recibir alertas de acción de parte del CCM en http://org2.salsalabs. com/o/5764/signup_page/ signup.

Superando la Doctrina del Descubrimiento (Invierno 2018)

La Doctrina del Descubrimiento es un marco filosófico y legal que se remonta a las bulas papales del siglo XV que proporcionaba justificación teológica y una base legal para que los gobiernos cristianos invadieran y tomaran las tierras indígenas y dominaran a los pueblos indígenas. Enraizada en el colonialismo, capitalismo, patriarcado y supremacía blanca, la Doctrina del Descubrimiento supuso que las tierras indígenas eran terra nullius, que significa “tierra de nadie”. Los patrones de opresión que continúan desposeyendo a los pueblos indígenas de sus tierras hoy en día, están arraigados en esas bulas papales y se perpetúan en numerosos documentos históricos como los decretos reales y fallos de la Corte Suprema de los Estados Unidos tan recientes como los del 2005.
Este marco político y legal, enraizado en las justificaciones teológicas cristianas, allanó el camino para la expansión colonial en Canadá y Estados Unidos contemporáneos en el nombre de Cristo. A medida que los colonos europeos tomaron más y más tierra, sus gobiernos restringieron a los pueblos indígenas a áreas cada vez más pequeñas. Los gobiernos de los colonos promulgaron leyes para confinar el movimiento indígena a reservas. Al mismo tiempo, estos gobiernos intentaron asimilar, por la fuerza, los pueblos indígenas dentro de la sociedad cristiana europea: así, por ejemplo, tanto en Canadá como en EE. UU., los gobiernos sacaron a las niñas y niños pequeños indígenas de sus familias y les colocaron en internados administrados por cristianos. En Estados Unidos, la visión de estas escuelas se resumió en la cruda frase: “Mata al indio, salva al hombre”.

El marco de la Doctrina del Descubrimiento ha tenido innumerables ramificaciones mortíferas para los pueblos indígenas de todo el mundo, proporcionando justificaciones para el robo de tierras indígenas y supresión de las culturas indígenas. Sin embargo, frente a los continuos legados de despojo, las comunidades indígenas, junto a personas aliadas de los colonos, buscan desmantelar la Doctrina del Descubrimiento. En Canadá, por ejemplo, los pueblos de las Primeras Naciones han liderado la presión para que el gobierno canadiense apruebe la ley parlamentaria C-262 que requeriría que el gobierno canadiense armonice sus leyes con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. En Estados Unidos, la determinación indígena de proteger el agua y la tierra de la construcción de oleoductos en Standing Rock en el territorio de Oceti Sakowin (Dakota, Lakota, Nakota) en la actual Dakota del Norte llamó la atención sobre la desposesión continua de los pueblos indígenas. Miestras tanto, la Comisión de la Verdad y Reconciliación de las escuelas residenciales indígenas en Canadá ha presionado a las personas canadienses para que pregunten cómo sería la justicia y un futuro de reconciliación y relación correcta a raíz de la devastación causada por las escuelas residenciales a las familias y comunidades indígenas. En este número de Intersections, autoras/es indígenas y colonos examinan críticamente los daños perpetrados por el marco de la Doctrina del Descubrimiento. Sin embargo, sus reflexiones no se limitan al análisis, sino que impulsan más allá, trazando caminos en el viaje hacia la superación de la Doctrina del Descubrimiento.

Erica Littlewolf trabaja con el Círculo de Visión Indígena del CCM Estados Centrales. Pam Peters-Pries es la directora asociada del programa en CCM Canadá.

Fortaleciendo el impacto de los programas de intercambio de personas jóvenes adultas

En agosto de 2016, como parte de su compromiso continuo de aprender de sus
iniciativas programáticas y fortalecerlas, el CCM inició un estudio sobre el
impacto de sus tres programas de once meses para personas jóvenes adultas: el
Programa de Intercambio Internacional de Voluntarios (IVEP), en el que
personas jóvenes adultas de todo el mundo sirven en Canadá y Estados Unidos;
el programa Sirviendo y Aprendiendo Juntos (SALT), en el que personas
jóvenes adultas de Canadá y Estados Unidos prestan servicios en todo el
mundo; y el programa de la Red de Intercambio anabautista – menonita para
jóvenes (YAMEN), un programa compartido del CCM y la Conferencia
Mundial Menonita (CMM) en el que personas jóvenes adultas de fuera de
Canadá y Estados Unidos prestan servicios en otros países, principalmente en el
Sur global.

Los objetivos del estudio fueron dobles. En primer lugar, el estudio exploró los
efectos de YAMEN, IVEP y SALT en las iglesias que envían jóvenes, el
desarrollo de fe, habilidades y pasiones y la ciudadanía global de las personas
participantes. El estudio utilizó una comprensión de ciudadanía global basada
en una definición desarrollada por Oxfam Canadá que incluye conciencia del
mundo en general, respeto por la diversidad, participación en causas de justicia
social, acción para hacer que el mundo sea más sostenible y contribución a
comunidades locales y globales. En segundo lugar, el estudio se basó en estos
hallazgos para formular recomendaciones sobre la mejor manera de mejorar los
tres programas.

Para las partes de IVEP y YAMEN del estudio, el equipo de investigación
eligió Colombia, Indonesia y Zambia para un examen en profundidad. En estos
tres contextos, el CCM tiene, o ha tenido, una amplia experiencia con sus
programas para personas jóvenes adultas, junto con un compromiso activo con
las iglesias anabautistas. En cada país, el equipo de investigación organizó
grupos focales y entrevistas con ex participantes de IVEP y YAMEN. También
realizaron entrevistas con representantes de la Conferencia Mundial Menonita,
representantes denominacionales, pastores(as) y otros líderes de las
congregaciones que han enviado y recibido participantes de IVEP y YAMEN.
Para la parte SALT del estudio, el equipo de investigación envió por correo
electrónico una encuesta confidencial en la web a todas las personas ex
participantes de SALT con direcciones de correo electrónico registradas entre
1981 y el año del programa 2015-16, o aproximadamente al 78% de ex
participantes. Para evaluar cómo los líderes de la iglesia en Canadá y EE. UU.
ven SALT, el equipo de investigación envió una breve encuesta en la web a
pastores de una muestra de iglesias anabautistas que envían jóvenes, así como a
líderes de denominaciones anabautistas, conferencias y programas misioneros
con conocimiento de SALT.

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A través de estas encuestas, entrevistas y grupos focales, el equipo de
investigación recabó información de un total de 380 personas encuestadas. A
través de entrevistas en persona y grupos focales en Indonesia, Zambia y
Colombia, escucharon a 86 ex participantes de IVEP y 11 YAMEN, 35
pastores(as) y representantes del CMM, 45 líderes laicos (además de los
pastores) y dos líderes comunitarios. Las encuestas de SALT resultaron en
respuestas de 177 ex participantes, 7 pastores y 17 líderes denominacionales
anabautistas. El estudio encontró que ex participantes vinculan su
participación en IVEP, YAMEN y SALT al crecimiento en su fe, sus
habilidades personales y vocacionales y su compromiso como ciudadanos
globales. Sin embargo, para maximizar este crecimiento, el estudio encontró
que las personas participantes necesitan un apoyo emocional más consistente
durante y después del programa. Además, los resultados muestran que el
impacto principal de estos programas de intercambio ocurre en las vidas de
las personas participantes individuales, en lugar de ser en las congregaciones
que envían y reciben. Este hallazgo sugiere que el CCM debería prestar más
atención al discernimiento con las iglesias asociadas sobre cuáles cambios
desean las iglesias que envían y reciben a través de estos programas de
intercambio.

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Ex participantes de IVEP y YAMEN en Indonesia, Zambia y Colombia
notaron que la participación en estos programas fortaleció su compromiso de
servicio, aumentó su sentido de independencia o confianza, condujo a una
mayor empatía y hospitalidad hacia las personas extranjeras en su propio país
y contribuyó al desmantelamiento de los estereotipos que tenían hacia otras
personas. Los efectos más citados por ex participantes de SALT incluyeron:
una mayor apreciación de diversas perspectivas de fe; habilidades lingüísticas
nuevas o mejoradas; interés nuevo o mayor en construir puentes y/o
comunidad entre personas de diferentes credos, etnias y razas; y un interés
nuevo o mayor en trabajar en causas de justicia social como la pobreza,
desigualdad y racismo.

Si bien las personas encuestadas generalmente informaron efectos en gran
medida positivos de su participación en estos programas de intercambio,
también identificaron resultados negativos, que incluyen dificultades
espirituales, estancamiento de sus carreras, dificultad para volver a conectarse
con la iglesia y depresión. A su vez, participantes relacionaron estos impactos
negativos con los sentimientos de no haber tenido un apoyo emocional
adecuado durante sus plazos de servicio o apoyo emocional y vocacional al
reingresar. No contar con el apoyo adecuado para ayudar a las personas
jóvenes a procesar e integrar sus experiencias puede limitar las formas en las formas en que las experiencias transformadoras durante su año de
servicio pueden moldear sus vidas.

Ex participantes de IVEP y YAMEN en Colombia, Indonesia y Zambia
solicitaron más apoyo emocional después de su año de servicio. En los tres
países, declararon la importancia de las conexiones con otras personas que
participaron de los programas para procesar sus experiencias y desafíos que
enfrentaron al volver a ingresar, incluso décadas después. Aplaudieron a los
países que organizan reuniones de ex-participantes de IVEP y YAMEN y
animaron al CCM a organizar más reuniones de este tipo en el futuro y
también, al mismo tiempo, utilizar las redes sociales para fomentar las
conexiones entre ex-participantes. Participantes del estudio también
sugirieron que el CCM y las iglesias emisoras creen oportunidades de tutoría,
en las que los antiguos participantes puedan servir como mentores de las
personas que recién regresen a sus países para escucharles y caminar con ellas
mientras se reintegran a sus comunidades de origen y buscan trabajo o
regresan a la escuela. Además, para ex participantes que desean apoyo
emocional confidencial o que han tenido experiencias traumáticas o
desafiantes durante su año de servicio o reingreso, el CCM necesita hacer que
los recursos de consejería confidenciales sean más accesibles para las
personas participantes. Estos recursos deben presentarse de una manera que
disminuya el estigma y normalice el uso de la consejería profesional.

A diferencia de las personas ex-participantes de IVEP y YAMEN, las de
SALT no esperaban que el CCM les proporcionara apoyo continuo durante el
reingreso. Sin embargo, notaron la necesidad de un acompañamiento más
consistente y apoyo emocional durante el programa. Si bien muchas notaron
que experimentaron un crecimiento durante los desafíos, funcionar bajo estrés
y trauma continuo no es ideal para el crecimiento y no debe normalizarse. El
CCM debe continuar brindando a quienes supervisan dentro del país
expectativas claras para apoyar a las personas participantes de SALT,
incluyendo la frecuencia y los tipos de reuniones, y recursos relacionados con
el autocuidado, como la consejería confidencial. Todas las personas
supervisoras en el país deben recibir capacitación continua en trauma y
violencia sexual para que puedan responder mejor a quienes experimentan
trauma y también puedan crear proactivamente entornos en los que las
personas participantes de SALT sepan que hablar sobre la violencia sexual u
otras experiencias traumáticas dará como resultado una respuesta dadora de
vida e informada por la sensibilización del trauma.Capture1

En su artículo, “El ‘Tercer Mundo’ no es su salón de clase”, Courtney Martin explora cómo sucede el aprendizaje durante las experiencias de estudio y trabajo en el extranjero. Martin argumenta que “el mejor aprendizaje ocurre no sólo cuando te empujan un poco. . . pero cuando tienes el contexto de relaciones reales y complejas dentro de las cuales puedes encontrar tu equilibrio otra vez”. Los hallazgos del estudio sugieren que el CCM necesita hacer más para facilitar oportunidades para que participantes y ex participantes encuentren su lugar durante y después de estos programas de intercambio dentro del contexto de relaciones complejas que les proporcionen el espacio para procesar e integrar sus experiencias en sus vidas. Al nivel de la iglesia emisora, los pastores y congregaciones entrevistados para este estudio expresaron su afirmación por el impacto positivo que IVEP y YAMEN tienen en las personas participantes, incluyendo mayores habilidades de liderazgo, compromiso fortalecido con el servicio y una mejor comprensión del anabautismo y la iglesia mundial. La medida en que los líderes de la iglesia notaron un efecto pronunciado a nivel de la iglesia local es variable, sin embargo, muchos sugieren que el impacto de estos programas se centra a nivel del individuo.

Sin embargo, varios pastores en Colombia, Indonesia y Zambia señalaron que conectar iglesias locales con la iglesia global es un objetivo importante de estos programas, aunque piensan que se podría hacer más a través de los programas para fortalecer esas conexiones. Aunque no es un objetivo explícito de YAMEN o IVEP, el fortalecimiento de las conexiones de iglesia a iglesia es ciertamente un objetivo complementario de los objetivos actuales del programa de “construir la iglesia juntos” (YAMEN), “compartir dones entre iglesias” (YAMEN) y “fortalecer los lazos del compañerismo cristiano” (IVEP). Conectar a las iglesias receptoras y emisoras de manera intencional y sistemática puede ser una forma de fortalecer la capacidad general de estos programas para fortalecer la iglesia, romper barreras, unir a personas de una fe común a pesar de diversas expresiones de esa fe y apoyar el trabajo de la Conferencia Mundial Menonita. Si el CCM desea que IVEP, YAMEN y SALT efectúen cambios a nivel de la iglesia, el CCM debe trabajar con la CMM y sus grupos asociados de la iglesia para determinar qué es lo que las iglesias locales quieren lograr a través de conexiones de iglesia a iglesia y luego administrar intencionalmente estos tres programas de intercambio de personas jóvenes adultas de tal manera que facilite mejor las conexiones entre las iglesias emisoras y receptoras.

IVEP, YAMEN y SALT han producido efectos transformadores en las vidas de las personas participantes en las áreas de fe, crecimiento personal, desarrollo de habilidades y ciudadanía global. Brindar un apoyo emocional más consistente y conectar intencionalmente a las iglesias emisoras y receptoras le permitirá al CCM fortalecer los efectos del programa tanto para las personas participantes como para sus iglesias.

Meara Dietrick Kwee es una coordinadora de aprendizaje y evaluación del CCM.

Aprende Mas

Clark, Janet and Simon Lewis. “Impact Beyond Volunteering: A Realist Evaluation of the Complex and Long-Term Pathways of Volunteer Impact.” Voluntary Service Overseas (VSO), United Kingdom, March 2017. Disponible en: https://www.vsointernational.org/fightingpoverty/our-research-andevaluations/impact-beyondvolunteering.

Martin, Courtney. “The ‘Third World’ is Not Your Classroom.” Bright. March 7, 2016. Disponible en: https://brightthemag.com/the-third-world-is-not-yourclassroom-9eee1546f565.

Brigham, Margaret. “Creating a Global Citizen and Assessing Outcomes.” Journal of Global Citizenship & Equity Education, 1/1 (2011): 15-43. Disponible en: http://journals.sfu.ca/jgcee/index.php/jgcee/article/view/27.