La Iglesia Menonita de Vietnam: sentando las bases de la paz a la sombra de la guerra

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de la Primavera del 2017 se publicaran en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

Poco después de la firma de los Acuerdos de Ginebra en 1954 para poner fin a la guerra Indochina Francesa y dividir temporalmente a Vietnam en zonas septentrionales y meridionales, el Comité Central Menonita (CCM) llegó a Vietnam para apoyar el trabajo caritativo hacia el pueblo vietnamita sin importar su afiliación religiosa, etnia o ideología política. La organización trabajó junto con la Iglesia Protestante de Vietnam (ECVN por sus siglas en inglés) y la Alianza Cristiana y Misionera (C&MA siglas en inglés), que tenía una presencia en Vietnam ya en 1911. Mientras que los Menonitas norteamericanos llegaron a Vietnam para responder a las necesidades humanas básicas a raíz de la Guerra Indochina Francesa, su presencia y su compromiso con el establecimiento de la paz tuvieron una profunda influencia en quienes eventualmente formarían la Iglesia Menonita de Vietnam (IMV).

La primera actividad del CCM en Vietnam fue ayudar a distribuir alimentos, ropa y colchas para las personas que migraban hacia el sur, trabajando en estrecha colaboración con el equipo de socorro de ECVN. El CCM también proporcionó medicina para los campos de lepra operados por C&MA entre las minorías étnicas en la ciudad de Buon Me Thuot en las tierras altas centrales durante muchos años. En 1960, el CCM se asoció con ECVN para construir y operar una clínica de salud en la ciudad de Nha Trang a lo largo de la costa sur-central. El CCM mantuvo una oficina en Saigón (ahora llamada Ciudad Ho Chi Minh).

Cuando la Guerra de los Estados Unidos se extendió en Vietnam, el CCM se asoció con otras dos organizaciones—el Servicio Mundial de Iglesias y Lutheran World Relief— para operar colectivamente como Servicio Cristiano de Vietnam (VNCS por sus siglas en inglés) de 1966 a 1972. Las actividades de IMV apoyaban a las personas desplazadas en áreas de Vietnam central como Quang Ngai, Tam Ky y Hue; a los agricultores de las tierras altas en Di Linh y Pleiku; y, junto con ECVN, también construyó una clínica de salud en Pleiku. Muchos proyectos de trabajo social y otros esfuerzos de atención de la salud se llevaron a cabo en Saigón y sus alrededores.

La Junta de Misiones y Caridades Mennonitas del Este (EMBMC por sus siglas en inglés—ahora Misión Menonita del Este, o EMM por sus siglás en inglés) envió personal por primera vez a Vietnam en 1957 para predicar el evangelio y establecer la iglesia. Después de un período de aprendizaje del vietnamita, estos nuevos trabajadores y trabajadoras invitaron a sus vecinas, vecinos y estudiantes a estudiar la Biblia, compartir su fe, organizar clases de inglés, distribuir folletos y organizar muchos otros programas y actividades sociales para ayudar a la gente. Los nuevos creyentes y el personal del ECVN trabajaron juntos en el trabajo evangélico y social.

Junto con sus colegas vietnamitas, el personal de EMBMC imaginaron, establecieron y operaron un centro Menonita frente a un gran hospital público en el centro de Saigón. EMBMC compró el espacio de 7.500 pies cuadrados en 1960 como un centro estudiantil (compartiendo el espacio con la oficina de EMBMC), el cual fue la sede para muchas actividades: clases de inglés para cientos de estudiantes (a veces utilizando la historia de Jesús en el plan de estudios), una biblioteca y sala de lectura para estudiantes y un gimnasio. Muchas personas se inscribieron para los cursos bíblicos ofrecidos los fines de semana, además de los servicios regulares del domingo. Las primeras personas creyentes fueron bautizadas en 1961. Un segundo centro Menonita se inauguró en Gia Dinh (ahora distrito de Binh Thanh), Ciudad de Ho Chi Minh: este centro sirvió como punto focal para los esfuerzos Menonitas para ayudar a familias económicamente marginadas durante la guerra. EMBMC también compró una pequeña instalación de 120 metros cuadrados en 1973 en Binh Hoa, a pocas cuadras de la oficina principal de Gia Dinh. Aquí, una guardería ayudó a familias pobres.

En 1970, las Misiones Menonitas de Vietnam comenzaron su ministerio en Can Tho, la ciudad más grande del Delta del Mekong, a unos 170 kilómetros al sur de Saigón. Entre sus actividades se realizaron clases bíblicas, clases de inglés y cursos de costura para mujeres jóvenes. Estudiantes universitarios de ECVN adquirieron una instalación de 333 metros cuadrados en la calle Tu Duc en febrero de 1975 para usarla como dormitorio de estudiantes con espacio para comer, estudiar y adorar a Dios durante la semana.

El 30 de abril de 1975, cuando la guerra terminó y Vietnam volvió ser un país unificado, todo el personal de EMBMC necesitaba salir de Vietnam. Algunas personas Menonitas vietnamitas tuvieron que evacuar hacia el extranjero o regresar a sus ciudades natales en varias partes del país. Casi todas las actividades de la iglesia y del centro cristiano fueron detenidas durante la transición del gobierno. Poco después, el gobierno emitió un anuncio exigiendo que todas las actividades semanales de las iglesias templos y los eventos a gran escala fueran registradas con las autoridades estatales. Debido a que el liderazgo de las iglesias menonitas estaba intencionalmente disperso, la IMV no pudo completar todos los requisitos de registro. En junio de 1978, el gobierno tomó control de las propiedades de las iglesias menonitas.

En los años siguientes, bajo la dirección del pastor Nguyen Quang Trung, los miembros de las iglesias Menonitas adoraban con otras congregaciones que habían completado el proceso de registro (por ejemplo, ECVN y Grace Baptist Church), esperando el día en que pudieran volver a operar en su propio local. Durante este tiempo, el pastor Trung visitó y oró con las familias menonitas. A principios de 1983, la junta ejecutiva de la Iglesia Menonita de Vietnam y el pastor Trung acordaron que el Señor estaba guiando a la congregación para comenzar a adorar en la casa del pastor. La asistencia continuó creciendo con creyentes fieles comprometidos a seguir al Señor y con más de 70 personas reunidas para las celebraciones navideñas.

La IMV se esfuerza por operar en un espíritu constructivo de paz, recurriendo siempre a la paz como guía para sus actividades. Específicamente, durante y después de la guerra, la iglesia hizo un llamado a las personas creyentes a sanar y construir el país a través de métodos pacíficos, no con violencia. Con este espíritu, la iglesia estableció centros de socorro y clínicas de salud para ayudar a las personas que sufrían en medio de la violencia. Las personas creyentes menonitas deben asumir la responsabilidad de las personas que les rodean y unirse en la interacción con las demás personas de una manera pacífica.

La IMV se formó en medio del tumulto de la guerra. Ahora, la iglesia se encuentra en una posición favorable, alcanzada en parte con el apoyo de los Menonitas americanos. La IMV continuará construyendo la paz en Vietnam y también en todo el mundo. Este mensaje de paz es acogido por la comunidad cristiana y es también la filosofía de la vida para interactuar con nuestras vecinas y vecinos.

Huynh Minh Dang es Secretario General de la Iglesia Menonita de Vietnam

Aprende mas

Martin, Luke S., Nguyen Quang Trung, Nguyen Thanh Tam and Nguyen Thi Tam, “The Mennonite Church in Vietnam.” In Churches Engage Asian Traditions. Ed. C. Arnold Snyder and John A. Lapp, 315-336. Intercourse, PA: Good Books, 2011.

The Vietnam Mennonite Church: laying a foundation of peace in the shadow of war

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[Individual articles from the Spring 2017 issue of Intersections will be posted on this blog each week. The full issue can be found on MCC’s website.]

Shortly after the signing of the Geneva Accords in 1954 to end the French Indochina War and temporarily divide Vietnam into northern and southern zones, Mennonite Central Committee (MCC) came to Vietnam to support charitable work for Vietnamese people regardless of their religious affiliation, ethnicity or political ideology. The organization
worked together with the Evangelical Church of Vietnam (ECVN) and The Christian and Missionary Alliance (C&MA), which had a presence in Vietnam as early as 1911. While North American Mennonites came to Vietnam to respond to basic human needs following the French Indochina War, their presence and commitment to peacemaking had a deep influence on those who would eventually form the Vietnam Mennonite Church (VMC).

MCC’s first activity in Vietnam was helping to distribute food, clothing and blankets for people migrating south, working closely with the ECVN relief team. MCC also provided medicine for C&MA leprosy camps among ethnic minorities in Buon Me Thuot City in the central highlands for many years. In 1960, MCC partnered with ECVN to build and operate a health clinic in Nha Trang City along the south-central coast. MCC maintained an office in Saigon (now called Ho Chi Minh City). When the American War spread in Vietnam, MCC partnered with two other organizations—Church World Service and Lutheran World Relief—to collectively operate as Vietnam Christian Service (VNCS) from 1966 to 1972. VMC activities supported displaced persons in areas of central Vietnam such as Quang Ngai, Tam Ky and Hue; supported highland farmers in Di Linh and Pleiku; and, together with ECVN, also built a health clinic in Pleiku. Many additional social work projects and other health care efforts took place in and around Saigon.

Eastern Mennonite Board of Missions and Charities (EMBMC—now Eastern Mennonite Missions, or EMM) first sent workers to Vietnam in 1957 to preach the gospel and to establish the church. After a period of learning Vietnamese, these new workers invited their neighbors and students to study the Bible, share their faith, organize English classes, distribute tracts and organize many other programs and social activities to help people. New believers and ECVN Christians worked together in both evangelical and social work.

Together with Vietnamese colleagues, EMBMC workers envisioned, established and operated a Mennonite center opposite a large public hospital in the center of Saigon. EMBMC purchased the 7,500 square-foot space in 1960 as a student center (sharing its location with the EMBMC office), and it hosted many activities: English classes for hundreds of students (sometimes using the story of Jesus in the curriculum), a library
and reading room for students and a fitness room. Many students signed up for Bible courses offered on weekends in addition to regular Sunday services. The first believers were baptized in 1961. A second Mennonite center opened in Gia Dinh (now Binh Thanh District), Ho Chi Minh City: this center served as a focal point for Mennonite efforts to assist economically marginalized families during the war. EMBMC also purchased a small, 120 square-meter facility in 1973 in Binh Hoa, a few blocks away from the main Gia Dinh office. Here, a childcare center helped poor families.

In 1970, Vietnam Mennonite Missions began ministry in Can Tho, the largest city in the Mekong Delta, about 170 kilometers south of Saigon. Among their activities were Bible classes, English lessons and tailoring courses for young women. ECVN university students acquired a 333 square-meter facility on Tu Duc street in February 1975 for use as a student dormitory with space for eating, studying, and worshiping God during the week

On April 30, 1975, as the war ended and Vietnam returned to a unified country, all EMBMC workers needed to leave Vietnam. Some Vietnamese Mennonites had to evacuate abroad or return to their hometowns throughout the country. Almost all church and Christian center activities were halted during the transition of government. Soon
after, the government issued an announcement requiring all churches’ and temples’ weekly activities and large-scale events to be registered with state authorities. Due to internationally dispersed leadership of the Mennonite churches, VMC could not complete all registration requirements. In June 1978 the government assumed control over Mennonite church properties.

In the ensuing years, at the direction of Pastor Nguyen Quang Trung, Mennonite church members worshiped with other, fully-registered congregations (e.g., ECVN and Grace Baptist Church), waiting for the day when they would be able to operate their own location again. Throughout this time, Pastor Trung visited and prayed with Mennonite families. Early in 1983, the executive board of the Vietnam Mennonite Church and
Pastor Trung agreed that the Lord was leading the congregation to begin worshipping together at the pastor’s home. Attendance continued to grow with faithful believers committed to following the Lord and with more than 70 people gathering for the Christmas celebrations.

VMC strives to operate in a constructive spirit of peace, always turning to peace as a guide for its activities. Specifically, during and following the war, the church called on believers to heal and build the country through peaceful methods, not with violence. In this spirit, the church established relief centers and health clinics to help people suffering in the midst of violence. Mennonite believers must assume responsibility for the people around them and unite in interacting with others in a peaceful way.

The VMC was formed amidst the tumult of war. Now, the church finds itself in a favorable position, attained in part through the support of American Mennonites. VMC will continue to build peace in Vietnam and also throughout the world. This message of peace is warmly embraced by the Christian community and is also the philosophy of life for interacting with our neighbors.

Huynh Minh Dang is General Secretary of the Vietnam Mennonite Church.

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Martin, Luke S., Nguyen Quang Trung, Nguyen Thanh Tam and Nguyen Thi Tam, “The Mennonite Church in Vietnam.” In Churches Engage Asian Traditions. Ed. C. Arnold Snyder and John A. Lapp, 315-336. Intercourse, PA: Good Books, 2011.

Amar al “enemigo”

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de la Primavera del 2017 se publicaran en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

Durante casi 500 años, los Anabaptistas se han negado a participar en la guerra. Después de la Primera Guerra Mundial, diversos grupos fundaron el CCM como una institución inter Anabautista para ayudar a las víctimas de la Gran Guerra. Desde entonces, el CCM ha seguido prestando asistencia a las personas en todo el mundo, a menudo en situaciones posteriores a conflictos. El CCM trabajó inicialmente sólo en áreas controladas por el ejército estadounidense y el gobierno de Saigón de Vietnam del Sur. Sin embargo, el mandamiento de Jesús de “amar a los enemigos” llamó a algunas personas dentro del CCM a ayudar a todas las personas vietnamitas en necesidad —incluyendo a aquellas en las comunidades del “otro lado”. En este artículo, basándome en mis experiencias trabajando con el CCM en Vietnam a finales de los años sesenta, examino los riesgos que implica actuar bajo el mandato de Jesús de “amar a tus enemigos” en una zona de conflicto y los resultados que fluyen al responder a ese llamado.

En Tam Ky, provincia de Quang Nam, donde trabajé en Vietnam de 1966 a 1969, construí amistad y confianza con muchas personas vietnamitas. En conjunto, desarrollamos un programa de alfabetización acogido por madres/padres e hijas/hijos de ambos lados del conflicto. El programa de alfabetización se inició en los campamentos de desplazados en Tam Ky, pero pronto se extendió a las aldeas más allá del perímetro del gobierno de Estados Unidos/Saigón. Esta expansión me permitió trabajar y hacer amigos con un amplio espectro de personas tanto en Tam Ky como también comunidades consideradas “inseguras” y “hostiles” por los militares de los Estados Unidos. En una carta a mis padres en 1968, escribí: “Esta noche Tam Ky es hermosa y pacífica. Es muy bueno salir por la noche porque en la noche soy el dueño de toda la ciudad. Los GI (militares estadounidenses) y CIA (Agencia Central de Inteligencia) la usan durante el día, pero por la noche es su enemiga. Pero para mí, es mi amiga tanto de día como de noche”. Las mismas amistades vietnamitas que me permitieron vivir y trabajar con seguridad tanto en Tam Ky como en comunidades marginales resultaron ser una amenaza para los militares estadounidenses. La guerra está alimentada por el miedo y odio al enemigo, por lo que, para los combatientes, ver a sus compatriotas hacer amigos y vivir pacíficamente con ambos lados en una zona de combate es, como explicó un funcionario estadounidense, “duro en la moral de combatientes estadounidenses”.

La primera reacción de funcionarios estadounidenses en Tam Ky fue pedir a la Embajada de los Estados Unidos en Saigón que presionara a los líderes del Servicio Cristiano de Vietnam (VNCS, por sus siglas en inglés) para que me transfirieran fuera de la zona de guerra. [El CCM era la organización principal de VNCS, que también incluía el Servicio Mundial de Iglesias y Lutheran World Relief]. Ese esfuerzo fracasó, después de una reunión fortuita con un periodista estadounidense que llevó a un artículo en el New York Times señalando que el gobierno estadounidense —que estaba destruyendo Vietnam— estaba tratando de expulsar a voluntarios que estaban tratando de ayudar a las personas vietnamitas. (Otro trabajador del Servicio Voluntario Internacional también figuraba en la lista de personas que los militares estadounidenses querían transferir). El artículo también señaló que, en una democracia, el gobierno no puede decirles a las organizaciones no gubernamentales (ONG) cómo hacer uso de su personal, mientras que la separación de la iglesia y el estado, se supone, que protege a las organizaciones religiosas de la interferencia gubernamental.

Varios meses después de que el esfuerzo por sacarme de Tam Ky resultara contraproducente, una estudiante que enseñó en nuestro programa de alfabetización me pidió que conociera a su padre en la casa de su tía. Su padre me informó que trabajaba para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y que había sido asignado a difundir desinformación sobre mí en el área de Tam Ky. Me explicó que la CIA tenía informantes de áreas rurales del Frente de Liberación Nacional (FLN) que venían mensualmente a Tam Ky e informaban a la CIA sobre los funcionarios locales en su área, para que los militares pudieran intentar matarlos. El plan de la CIA era decirles a los informantes que yo era un agente encubierto de la CIA. Esa información, explicó, era para que cuando el rumor corriera, el FLN “resolvería el problema de Doug Hostetter” la próxima vez que se infiltraran en Tam Ky. Cuando le pregunté a mis amigos vietnamitas cómo debía responder a esa advertencia, me aconsejaron que orara y confiara en mis amigos. Si salía de Tam Ky justo cuando el rumor se estaba extendiendo, dijeron, se creería, y el CCM nunca podría volver a enviar voluntarios a Tam Ky. Varios meses más tarde, mi profesora de alfabetización me pidió que volviera a reunirse con su padre. Él me informó que la campaña había sido un fracaso; que los informantes habían difundido el rumor, pero la gente no lo creía y que ahora, seguramente estaba a salvo.

Todas las ONG occidentales en Vietnam afirmaron que estaban allí para amar y ayudar al pueblo vietnamita. Pero la mayoría de ellos sólo ayudó a vietnamitas que vivían en las áreas controladas por el gobierno de Saigón, protegidos por tropas estadounidenses. Algunos Menonitas y Cuáqueros se esforzaron por ampliar nuestro trabajo para ayudar a las personas de ambos lados del conflicto. En 1975, 130 ONG internacionales estaban operando en Vietnam del Sur. Cuando los combatientes estadounidenses se retiraron, sólo el CCM y el American Friends Service Committee permanecieron como testigos de un Dios que es más grande que los Estados Unidos y que ama a todo el pueblo vietnamita, independientemente de dónde vivan o cuáles fuerzas armadas estén en control.

Doug Hostetter es el director de la Oficina de las Naciones Unidas del CCM. También trabajó con el CCM en Tam Ky, Vietnam, de 1966 a 1969.

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Hostetter, Doug. The People Make the Peace. Charlottesville, VA: Just World Books, 2015.

Martin, Earl. Reaching the Other Side. New York: Crown Publishers, 1978.

To love the “enemy”

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[Individual articles from the Spring 2017 issue of Intersections will be posted on this blog each week. The full issue can be found on MCC’s website.]

For almost 500 years, Anabaptists have refused to participate in war. After World War I, diverse groups founded MCC as an inter-Anabaptist institution to assist victims of the Great War. Since then, MCC has continued to assist people globally, often in post-conflict situations. MCC initially worked only in areas controlled by the U.S. military and the Saigon government of South Vietnam. However, Jesus’ command to “love your enemies” called some within MCC to assist all Vietnamese people in need—including those in communities “on the other side.” In this article, drawing on my experiences working with MCC in Vietnam in the late 1960s, I examine the risks involved in acting on Jesus’ command to “love your enemies” in a conflict zone and the results that flowed from
answering that call.

In Tam Ky, Quang Nam Province, where I worked in Vietnam from 1966 to 1969, I built friendships and trust with many Vietnamese friends. Together, we developed a literacy program welcomed by parents and children on both sides of the conflict. The literacy program started in displaced person camps in Tam Ky, but soon spread to villages beyond the U.S./Saigon government perimeter. This expansion enabled me to work
and make friends with a broad spectrum of people in both Tam Ky and also communities deemed “unsafe” and “hostile” by the U.S. military. In a letter to my parents in 1968, I wrote: “Tonight Tam Ky is beautiful and peaceful. It is really kind of great to go out at night because at night I own the whole town. The GIs and CIA may use it during the day, but at night it is their enemy. But for me, it is my friend both day and night.” The same span of Vietnamese friendships that enabled me to live and work safely in both Tam Ky and with marginal communities proved threatening to the U.S. military. War is fueled by fear and hatred of the enemy, so for soldiers to see their fellow countrymen making friends and living peacefully with both sides in a combat zone is, as one U.S. official explained, “hard on the morale of the U.S. soldiers.”

The first reaction of American officials in Tam Ky was to ask the U.S. Embassy in Saigon to pressure Vietnam Christian Service (VNCS) leaders to have me transferred out of the war zone. [MCC was the lead organization of VNCS, which also included Church World Service and Lutheran World Relief.] That effort failed, after a chance meeting with a U.S. journalist led to an article in the New York Times pointing out that the U.S. government—which was destroying Vietnam—was attempting to kick out volunteers who were trying to help Vietnamese people. (A worker from International Voluntary Service was also on the list of people the U.S.military wanted removed.) The article further noted that, in a democracy, the government cannot tell non-governmental organizations (NGOs) how to deploy their staff, while the separation of church and state is supposed
to protect religious organizations from government interference.

Several months after the effort to remove me from Tam Ky backfired, a student who taught in our literacy program asked me to meet her father at her aunt’s house. Her father informed me that he worked for the Central Intelligence Agency (CIA) and that he had been assigned to spread disinformation about me in the Tam Ky area. He explained that the CIA had informants from rural National Liberation Front (NLF) areas who would come monthly to Tam Ky and report to the CIA about local officials in their area, so that the military could attempt to kill them. The CIA plan was to tell the informants that I was a covert CIA agent. The assumption, he explained, was that when the rumor took hold, the NLF would “solve the Doug Hostetter problem” the next time they infiltrated Tam Ky. When I asked Vietnamese friends how I should respond to the warning, they advised me to pray and trust my friends. If I were to leave Tam Ky just as the rumor was spreading, they said, it would be believed, and MCC could never again send volunteers to Tam Ky. Several months later, my literacy teacher asked me to meet with her father again. He reported that the campaign had been a failure; the informants had spread the rumor, but the people did not believe it and now I was likely safe.

All of the Western NGOs in Vietnam claimed that they were there to love and assist the Vietnamese people. But most of them only assisted Vietnamese who lived in the areas controlled by the Saigon government, protected by U.S. troops. Some Mennonites and Quakers tried hard to expand our work to assist people on both sides of the conflict. In 1975, 130 international NGOs were operating in South Vietnam. When the U.S. troops withdrew, only MCC and the American Friends Service Committee remained as witnesses to a God who is bigger than the United States and who loves all Vietnamese people, regardless of where they live or whose military is in control.

Doug Hostetter is MCC’s United Nations Office director. He also served with MCC in Tam Ky, Vietnam from 1966 to 1969.

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Hostetter, Doug. The People Make the Peace. Charlottesville, VA: Just World Books, 2015.

Martin, Earl. Reaching the Other Side. New York: Crown Publishers, 1978.

El CCM y el movimiento en contra de la guerra de Vietnam

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de la Primavera del 2017 se publicaran en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

Gracias tanto al principio teológico de la separación del mundo como a una historia de aislamiento cultural, muchos constituyentes del CCM en los Estados Unidos a principios de los años 60 eran todavía muy distintos de la sociedad. Si no fuera porque algunos de sus hijos e hijas vivían y trabajaban en Vietnam como personas trabajadoras del CCM, y porque algunos de sus hijos resistieron la cooperación con el servicio militar obligatorio, hubiera sido difícil un compromiso significativo con el movimiento anti-guerra de Vietnam por parte de los anabaptistas en los Estados Unidos. El trabajo y testimonio de estos hombres y mujeres jóvenes comprometidos a vivir la manera de paz de Cristo, incluso en un mundo en guerra, empujaron a las Iglesias Anabautistas en los Estados Unidos a un mayor compromiso con asuntos de política pública, incluyendo decisiones de guerra y paz. Este artículo examinará cómo durante la Guerra de Vietnam el CCM aprendió lentamente a abordar las cuestiones de política pública planteadas por la guerra.

Como las personas trabajadoras del CCM en Vietnam experimentaron de primera mano la guerra y el sufrimiento que causó, sus informes comenzaron a tener un profundo impacto en las iglesias que les habían enviado. Una carta del CCM a la Casa Blanca en noviembre de 1967 reflejaba las preocupaciones surgidas entre el personal del CCM que realizaban esfuerzos de socorro en un contexto de guerra: “no podemos servir a las víctimas de la guerra en Vietnam sin cuestionar seriamente las actividades de Estados Unidos que causan el sufrimiento que buscamos aliviar. Nuestras conciencias protestan contra el suministro de ropa y alimentos y atención médica a refugiados, mientras se guarda silencio sobre una política que genera nuevos refugiados cada día”.

El personal de CCM envió numerosas cartas y delegaciones a la Casa Blanca durante el transcurso de la guerra. El Secretario Ejecutivo del CCM, William Snyder, envió una carta al presidente Lyndon Johnson fechada el 2 de junio de 1965, expresando “profunda preocupación por la intensificación de la guerra en Vietnam con su consecuente tributo de sufrimiento humano”. El CCM envió a todos los miembros del Congreso las ediciones especiales de The Mennonite y The Gospel Herald de enero de 1966, que presentó la perspectiva de las personas trabajadoras Menonitas en Vietnam. En 1972, el CCM coordinó una delegación de líderes Menonitas y Hermanos en Cristo a la Casa Blanca. La declaración preparada por los líderes imploró al gobierno de Estados Unidos que cesara toda ayuda militar a Vietnam e instó al gobierno a “¡arrepentirse! ¡cambiar, empezar de nuevo!”. La Oficina del CCM en Washington coordinó esta y otras visitas del personal del CCM y líderes de las denominaciones para abordar las preocupaciones de la política pública derivadas de la participación de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam.

Este tipo de incidencia en la política pública representaba un nuevo terreno para el CCM en su relación con el gobierno, ya que el enfoque comenzó a pasar de hablar en nombre de los objetores de conciencia de las iglesias constituyentes a hablar en nombre de personas amigas y colegas al otro lado del mundo que estaban sufriendo las políticas de nuestro gobierno. Algunos miembros de las iglesias constituyentes del CCM vieron este tipo de incidencia como inapropiada para una agencia de la iglesia. El CCM organizó una importante consulta con los líderes de la Iglesia Anabautista en diciembre de 1966 para discutir las preocupaciones sobre el testimonio de paz de la iglesia en la arena pública y el papel del CCM en ese testimonio. A raíz de la consulta, CCM siguió participando activamente en la resistencia a la participación de los Estados Unidos en la guerra de Vietnam mediante la incidencia en políticas públicas, aun cuando muchos de sus constituyentes Menonitas y Hermanos en Cristo siguieran viendo esa incidencia como incompatible o, al menos, en tensión con los compromisos y prácticas tradicionales de la no resistencia.

Mientras tanto, decenas de jóvenes de las Iglesias Menonitas y Hermanos en Cristo en los Estados Unidos protestaron la guerra resistiendo el reclutamiento. Las divisiones profundas de la sociedad sobre la guerra también salieron a relucir en un paisaje menonita de preocupaciones teológicas acerca de la lealtad, el discipulado y la desobediencia civil. Walton Hackman, miembro del personal de la Sección de Paz del CCM, brindó asesoramiento y recursos a muchos jóvenes resistentes al servicio militar. La Iglesia Menonita afirmó la resistencia al reclutamiento militar como una aplicación válida de su enseñanza sobre la paz y la no-resistencia en su convención nacional en 1969.

Las personas trabajadoras del CCM en Vietnam que regresaron a los Estados Unidos fueron ampliamente buscadas para que compartieran sus experiencias en iglesias, escuelas y organizaciones cívicas. Atlee Beechy estima que compartió con 150 grupos diferentes en su primer año de regreso del servicio con el CCM en Vietnam. Con conocimiento íntimo de la guerra en Vietnam, las personas ex-trabajadoras del CCM participaron en movilizaciones contra la guerra al regresar a casa. Después de su servicio con el CCM Vietnam, Doug Hostetter trabajó para el proyecto del Tratado de Paz del Pueblo y viajó a Vietnam del Sur y del Norte con la Asociación Nacional de Estudiantes de los Estados Unidos.

La Guerra de Vietnam despertó la conciencia de muchos respecto al pago de impuestos para la guerra. Delton Franz, el primer director del CCM de la Oficina en Washington, y su esposa Marian se unieron a otras personas en la promoción de la primera legislación tributaria para la paz de la nación, conocida como el Fondo para el Impuesto a la Paz Mundial, presentada por Ron Dellums en 1972. El CCM creó un Fondo de Impuestos para la Paz en 1972 como respuesta al deseo de sus constituyentes Anabautistas de enviar sus dólares de impuestos de guerra retenidos para apoyar el trabajo de paz del CCM.

El personal del CCM en Vietnam también participó, detrás de la escena, en trabajos que resultaron en contribuciones significativas al esfuerzo contra la guerra en los EE.UU. En 1973, Pat Hostetter Martin, presentó un periodista a varias personas, entre ellas una joven vietnamita esposada a su cama de hospital. Esta mujer, prisionera política, había sido golpeada y agredida sexualmente por soldados survietnamitas. Estas conexiones facilitadas por Hostetter Martin resultaron en una serie de cuatro partes sobre presos políticos, en el New York Times que era muy crítica de la guerra.

El CCM, sin duda, no se relacionó plenamente con los líderes y tácticas del movimiento en los Estados Unidos contra la guerra de Vietnam. Sin embargo, gracias a las personas objetores conscientes de la guerra, su creciente trabajo de incidencia, su apoyo a la resistencia tributaria de la guerra y su presencia en el terreno de las atrocidades de la guerra, el CCM desarrolló su propio testimonio paralelo contra la participación de los EE.UU. en la guerra de Vietnam, un testimonio en consonancia con sus entendimientos teológicos, sus relaciones y su trabajo en Vietnam y una base de apoyo de la iglesia aún cautelosa sobre la incidencia con el gobierno.

Titus Peachey trabajó con el CCM durante más de treinta años, recientemente como coordinador de educación para la paz del CCM EE.UU. Actualmente es miembro de la junta directiva de Legacies of War, una organización de base educativa e incidencia que trabaja para abordar el impacto del conflicto en Laos durante la guerra de Vietnam, incluyendo la eliminación de minas sin explotar (UXO).

Aprende mas

Legacies of War website: legaciesofwar.org.

Bush, Perry. “The Political Education of Vietnam Christian Service, 1954-1975.” Peace and Change. 27/2 (April 2002): 198-224.

Martin Luther King. “Más allá de Vietnam: Un tiempo para romper el silencio: Declaración de Independencia de la Guerra de Vietnam”. Sermón emitido en la Iglesia de Riverside, Nueva York, 4 de abril de 1967. Disponible en http://kingencyclopedia.stanford.edu/ enciclopedia/documentsentry/doc_beyond_vietnam/.

MCC and the anti-Vietnam War movement

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[Individual articles from the Spring 2017 issue of Intersections will be posted on this blog each week. The full issue can be found on MCC’s website.]

Many MCC constituents in the United States in the early 1960s were still quite distinct from society, thanks both to the theological principle of separation from the world and to a history of cultural isolation. If not for some of their sons and daughters living and working in Vietnam as MCC workers, and some of their sons resisting cooperation with military conscription, these factors may have prevented any significant engagement
with the anti-Vietnam War movement on the part of Anabaptists in the U.S. The work and witness of these young men and women committed to living out Christ’s way of peace, even in a world at war, pushed Anabaptist churches in the U.S. to greater engagement with public policy issues, including decisions of war and peace. This article will examine how during the Vietnam War MCC slowly learned to address public policy issues raised by the war.

As MCC workers in Vietnam gained a first-hand view of the war and the suffering it caused, their reports began to have a profound impact on the churches that had sent them. An MCC letter to the White House in November 1967 reflected the concerns that arose among MCC workers carrying out relief efforts in a context of war: “we cannot serve the victims of war in Vietnam without seriously questioning those activities of the United States which cause the suffering we seek to alleviate. Our consciences protest against providing clothing and food and medical care for refugees while remaining silent about a policy which generates new refugees each day.”

MCC staff sent numerous letters and delegations to the White House during the course of the war. MCC Executive Secretary William Snyder sent a letter to President Lyndon Johnson dated June 2, 1965, expressing “deep concern over the enlarging of the war in Vietnam with its consequent toll of human suffering.” MCC sent every member of congress special issues of The Mennonite and The Gospel Herald from January 1966 that presented the perspective of Mennonite workers in Vietnam. In 1972, MCC coordinated a delegation of Mennonite and Brethren in Christ leaders to the White House. The leaders’ prepared statement implored the U.S. government to cease all military aid to Vietnam and urged the government to “Repent! Turn about, make a fresh start!” MCC’s Washington Office coordinated this and other visits by MCC workers and denominational leaders to address public policy concerns arising from the U.S.’s involvement in the Vietnam War.

This type of public policy advocacy was new territory for MCC’s engagement with government, as the focus began to shift from speaking on behalf of conscientious objectors from constituent churches to speaking on behalf of friends and partners halfway around the world who were suffering from our government’s policies. Some members of MCC’s supporting churches viewed this kind of advocacy as inappropriate for a church agency. MCC organized a major consultation with Anabaptist church leaders in December 1966 to discuss concerns about the church’s peace witness in the public arena and MCC’s role in that witness. In the aftermath of the consultation, MCC continued to engage in active resistance to the United States’ involvement in the Vietnam War through public policy advocacy, even as many of its Mennonite and Brethren in Christ supporters continued to view such advocacy incompatible or at least in tension with traditional nonresistant commitments and practices.

Meanwhile, dozens of young men from Mennonite and Brethren in Christ churches in the U.S. protested the war by resisting the draft. Society’s deep divisions about the war played out in a Mennonite landscape of theological concerns about allegiance, discipleship and civil disobedience. MCC Peace Section staff member Walton Hackman provided counseling and resources to many young draft resisters. The Mennonite Church
affirmed resistance to the draft as a valid application of its teaching about peace and nonresistance at its national convention in 1969.

MCC workers from Vietnam who returned to the U.S. were widely sought after for speaking engagements in churches, schools and civic organizations. Atlee Beechy estimates that he spoke to 150 different groups in his first year back from MCC service in Vietnam. As people with intimate knowledge about the war in Vietnam, former MCC workers participated in anti-war mobilizations back in the U.S. Following his MCC
Vietnam service, Doug Hostetter worked for the People’s Peace Treaty project and traveled to both South and North Vietnam with the U.S. National Student Association.

The Vietnam War awakened the conscience of many regarding the payment of taxes for war. Delton Franz, the MCC Washington Office’s first director, and his wife Marian joined others in promoting the nation’s first peace tax legislation, known as the World Peace Tax Fund, introduced by Ron Dellums in 1972. MCC created a Taxes for Peace Fund in 1972 in response to the desire of its Anabaptist supporters to send their withheld war tax dollars to support MCC’s peace work.

MCC workers in Vietnam also engaged in behind-the-scenes work that resulted in significant contributions to the anti-war effort in the U.S. In 1973, MCC worker Pat Hostetter Martin introduced a journalist to several persons, including a young Vietnamese woman handcuffed to her hospital bed. This woman, a political prisoner, had been beaten and sexually assaulted by South Vietnamese soldiers. These connections facilitated by Hostetter Martin resulted in a four-part series on political prisoners in the
New York Times highly critical of the war.

MCC did not, to be sure, fully engage with the leaders and tactics of the anti-Vietnam War movement in the United States. Yet, through support of conscientious objectors to the war, its growing advocacy work, its support for war tax resistance and its on-the-ground witness to the atrocities of the war, MCC developed its own parallel witness against the U.S.’s involvement in the Vietnam War, a witness in keeping with its theological understandings, its relationships and work in Vietnam and a church support base still cautious about advocacy to government.

Titus Peachey worked with MCC for more than thirty years, most recently as peace education coordinator for MCC U.S. He currently serves on the board of Legacies of War, the leading U.S.-based educational and advocacy organization working to address the impact of conflict in Laos during the Vietnam War-era, including removal of unexploded ordnance (UXO).

Learn More

Legacies of War website: legaciesofwar.org

Bush, Perry. “The Political Education of Vietnam Christian Service, 1954-1975.” Peace and Change. 27/2 (April 2002): 198-224.

King, Martin Luther. “Beyond Vietnam: A Time to Break the Silence: Declaration of Independence from the War in Vietnam.” Sermon delivered at Riverside Church, New York City, April 4, 1967. Available at http://kingencyclopedia.stanford.edu/encyclopedia/documentsentry/doc_beyond_vietnam/.

MCC opened its office in Washington, D.C. in 1968 to focus Anabaptist advocacy efforts about conscription and against the Vietnam War. Today, the MCC Washington Office calls on  the U.S. government to assume responsibility for the deadly legacies of Agent Orange/Dioxin. To learn more about the Washington Office’s work, visit washington.mcc.org.

La identidad de paz en tiempo de guerra

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de la Primavera del 2017 se publicaran en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

El Comité Central Menonita comenzó sus ministerios en el Vietnam revolucionario en 1954, inmediatamente después de la firma de los Acuerdos de Ginebra que pusieron fin a la guerra de la Indochina Francesa. Al asociarse con la Alianza Cristiana y Misionera y la Iglesia Evangélica de Vietnam (ECVN por sus siglas en inglés), el CCM proporcionó asistencia humanitaria y servicios médicos en el contexto de las realidades de la Guerra Fría. Desde el principio, los líderes de la iglesia y de la misión, así como los altos funcionarios del gobierno de Vietnam del Sur, entendieron que los Menonitas evitaban la participación en el servicio militar. Este artículo describe cómo, a lo largo de los próximos 20 años, el CCM trabajó para mantener su identidad como organización de paz en un país en guerra, ponderando intereses en competencia del liderazgo norteamericano, constituyentes norteamericanos, y otras organizaciones no gubernamentales internacionales (INGO), agentes gubernamentales de Estados Unidos y personal de CCM presente en Vietnam.

El conflicto militar se renovó en 1959 cuando los dos principales partidos de Vietnam no lograron una resolución política. Paul Peachey, representante de la Sección de Paz del CCM, visitó Vietnam en marzo de 1960. A fines de 1961, el presidente de Saigón, Ngo Dinh Diem, llamó al conflicto una “guerra real” y empezó a dirigir la actividad militar contra la insurgencia en el Vietnam del Sur. Incapaces de controlar la insurrección en el Sur, Estados Unidos se preparó para lanzar bombardeos contra Vietnam del Norte. Sus fuerzas navales provocaron el incidente de agosto de 1964 en el Golfo de Tonkin, que a su vez proporcionó la justificación para comenzar los bombardeos masivos que continuaron durante varios años.

A principios de ese año, anticipando una expansión de los ministerios de trabajo social, el CCM invitó a Paul Longacre a dirigir el programa de Vietnam. Los tifones y las catastróficas inundaciones en el centro de Vietnam rápidamente absorbieron el tiempo de Longacre. Al cooperar con las agencias gubernamentales de Estados Unidos y Vietnam, las personas trabajadoras de CCM pronto se dieron cuenta de que la estrategia militar determinaba quién recibía asistencia humanitaria. Declarando que el “CCM debe hablar” en contra de estas políticas, Longacre envió una carta al viceprimer ministro y compartió sus preocupaciones con otras ONGI que trabajaban en Vietnam.

Los primeros marines estadounidenses llegaron a tierra en Vietnam en marzo de 1965. A medida que el número de tropas de combate aumentaba constantemente, el primer Comité Ejecutivo del CCM le pidió al Secretario Ejecutivo William Snyder que le escribiera al presidente Lyndon Johnson expresando una “profunda preocupación” por la creciente guerra que trajo consigo sufrimiento para el pueblo vietnamita. A lo largo del verano, los principales cuerpos de las iglesias Menonitas estadounidenses también protestaron por la expansión de la guerra, mientras que los misioneros que trabajaban con la Junta de Misiones y Caridades Menonitas del Este (ahora Misiones Menonitas del Este) prepararon una declaración de preocupación.

La creciente participación militar estadounidense provocó que las iglesias protestantes y ortodoxas estadounidenses colaboraran bajo el amparo del Consejo Nacional de Iglesias (NCC por sus siglas en inglés) y Servicio Mundial de Iglesias (CWS por sus siglas en inglés) para responder a las necesidades de un número cada vez mayor de personas desplazadas. El NCC propuso que el CCM coordinara y dirigiera la respuesta de alivio en conjunto con CWS. En enero de 1966, el CCM, CWS y Socorro Luterano Mundial (LWR por sus siglas en inglés) firmaron un acuerdo para formar el Servicio Cristiano de Vietnam (VNCS por sus siglas en inglés) “para servir a refugiados y otras personas en situación de emergencia en Vietnam”. Hubo un fuerte apoyo para el VNCS dentro del CCM, pero algunos constituyentes comenzaron a expresar preocupaciones acerca de las posibles consecuencias no intencionadas de la formación del VNCS. Estas voces disidentes señalaron que cuidar a las personas desplazadas por la guerra parecía facilitar la aventura militar de Estados Unidos y se preguntó si el CCM debería incluso operar en Vietnam.

Atlee Beechy se convirtió en el primer director ejecutivo de VNCS. Beechy dijo al jefe de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) en Vietnam que el VNCS siente “una responsabilidad de trabajar hacia la paz”. Escribió cartas a los representantes del Congreso de los Estados Unidos y se propuso “predicar la paz” mientras interactuaba con funcionarios estadounidenses. En julio de 1966, Snyder y C.N. Hostetter Jr., presidente del Comité Ejecutivo del CCM, escribió una carta al presidente Johnson y dirigió una delegación del CCM a la Casa Blanca, expresando “nuestra oposición a la escalada de esfuerzos militares que aumentan las dimensiones del sufrimiento humano”, y pidiendo “alguna iniciativa audaz” para acabar con el derramamiento de sangre.

Frank Epp, editor de la revista semanal Canadian Mennonite, visitó Vietnam en marzo de 1966, llevando consigo serias reservas sobre la presencia del CCM, pero regresó a casa convencido de que el CCM debía estar Vietnam. A lo largo de la guerra, los críticos dentro de los constituyentes frecuentemente sugirieron que el CCM estaba demasiado estrechamente asociado con la política de Vietnam de los Estados Unidos y debería salir de Vietnam. Los defensores del programa del CCM en Vietnam contrarrestaron que si el CCM salía le privaría de una poderosa base de legitimidad al hablar en contra de la política estadounidense.

VNCS proporcionó asistencia alimentaria, médica y de otra índole a las personas desplazadas en el centro de Vietnam. Las personas trabajando con VNCS se comprometieron a ayudar a las víctimas de la guerra, pero muchas lucharon con la sensación de que se habían convertido en engranajes en la masiva máquina de guerra de los Estados Unidos. La decisión del presidente Johnson en mayo de 1967 de combinar todas las agencias de Estados Unidos, incluyendo USAID, en un solo cuerpo operacional —Operaciones Civiles y Apoyo Revolucionario al Desarrollo (CORDS por sus siglas en inglés)— bajo el mando militar del General William Westmoreland exacerbó estas sospechas. CORDS consideró al personal de VNCS como parte de su equipo de pacificación.

Satisfecho con el servicio de VNCS a las personas desplazadas en el centro de Vietnam, USAID propuso contratar con VNCS para atender a las personas afectadas en otras áreas. El Comité Ejecutivo de CCM dio inicialmente la autorización para la asociación, pero antes de la firma prevista en julio de 1967, el CCM le pidió al director de VNCS que desistiera, para “mantener la identidad e integridad de VNCS en la mayor medida posible frente a un control militar más fuerte en Vietnam del Sur por las fuerzas de los Estados Unidos”.

Las preguntas surgieron más ampliamente dentro del CCM y VNCS acerca de si VNCS debería continuar con sus programas ya existentes. Había dos escuelas de pensamiento. Un grupo creía que la guerra y/o la presencia estadounidense en Vietnam era errónea e inmoral. Estas personas vinieron a Vietnam creyendo que la identidad independiente, cristiana y eclesial de su agencia sería enfatizada. Se negaron a estar “en el equipo de EE.UU.”, no querían estar asociadas con los esfuerzos de los EE.UU. y creían que era su deber cristiano el expresar la diferencia. Otras personas, por su parte, sentían tan fuertemente que estaban en Vietnam para servir al pueblo vietnamita de cualquier manera posible, sin importar las limitaciones. Querían servir a las personas sufriendo y necesitadas y no querían que el personal de VNCS se involucrara en actividades secundarias que pondrían en peligro la relación de trabajo de VNCS con las autoridades gobernantes, incluyendo el ejército estadounidense, en Vietnam. No les importaba quién recibía el crédito por su ayuda, aunque fuera el gobierno estadounidense.

Las personas administradoras de VNCS basadas en Saigón creían que su personal podría oponerse a las políticas de los Estados Unidos en Vietnam escribiendo y hablando con otras personas estadounidenses involucradas en la formulación de políticas. Preguntaron: ¿No contribuiría VNCS a aliviar el sufrimiento en Vietnam si pudiera influir en las personas responsables de las políticas para reducir el conflicto o retirarse del país? James MacCracken, el director ejecutivo del CWS que respetaba las preocupaciones de paz del CCM, dijo que el personal de VNCS debe permanecer neutral, refiriéndose a que el cuerpo de fundadores de CWS, el Consejo Nacional de Iglesias, habló francamente en contra de la escalada y guerra de EE.UU.: “No está bien que el Servicio Mundial de Iglesias se involucre en política ni se asocie con un rol de halcón o de paloma. Estamos tratando de ministrar a la necesidad humana aguda independientemente del accidente de geografía, raza o religión. Es por esto, y solo esto, en el nombre y por amor a Jesucristo, que nos hemos dirigido al Comité Central Menonita y le hemos pedido que lleve a cabo un ministerio de servicio”.

En septiembre de 1967, el líder de VNCS, Paul Leatherman, y representantes de otros tres organismos críticos de la política estadounidense se reunieron con el embajador estadounidense en Vietnam, quien afirmó que el personal de las agencias voluntarias no tenía derecho a oponerse a las políticas del gobierno de los EE.UU. Cuando los
líderes clave del Servicio Voluntario Internacional (incluidos dos menonitas) renunciaron unos días más tarde en protesta por las políticas de Estados Unidos, el jefe de la División de Refugiados del CORDS declaró que estaba en contra de la política de los Estados Unidos controlar los programas o declaraciones de las agencias voluntarias. El Secretario Ejecutivo del CCM, Snyder, también presionó el asunto en un memorando del 6 de octubre de 1967 a funcionarios de USAID en Washington, diciendo que CORDS ejerció presión sobre VNCS para relacionar sus programas con “objetivos militares inmediatos”. Esto llevó a un mandato de USAID para que el personal de CORDS asistiera al gobierno vietnamita en la coordinación de la participación en los programas provinciales de ayuda “de tal manera que se excluyeran los cargos de interferencia y control de las actividades de las Volag [agencias voluntarias].

Los ataques coordinados contra Tet en 1968 resultaron ser un cambio en las reglas del juego, precipitando un cambio de los comandantes militares estadounidenses y la disposición del presidente Johnson para buscar “la paz mediante negociaciones”. Poco antes de la ofensiva militar de Tet, misioneros Menonitas en Vietnam habían enviado su “Carta a los Cristianos Americanos” pidiendo el fin de la actividad militar estadounidense en Vietnam. Ese verano, Beechy se puso en contacto con las misiones diplomáticas de la República Democrática de Vietnam (DRV por sus siglas en inglés, comúnmente denominado Vietnam del Norte) y el Frente de Liberación Nacional (FLN, o el Viet Cong, una organización política y ejército que operaba en Vietnam del Sur y Camboya durante la Guerra de Vietnam), presentando a los Menonitas y sus preocupaciones por la paz y proponiendo posibles programas de ayuda. Después de la inauguración de Richard Nixon como presidente en enero de 1969, la guerra continuó con las fuerzas militares del gobierno de Saigón que se ampliaban mientras que las tropas de los EEUU se retiraban El personal del CCM en Vietnam firmó declaraciones pidiendo a los Estados Unidos que retiraran sus fuerzas militares.

En enero de 1970, el CCM transfirió la administración de VNCS a CWS. Ese verano, Beechy comenzó un rol de construcción de paz de nueve meses de duración en nombre del CCM a los emisarios del DRV y del Gobierno Revolucionario Provisional (PRG por sus siglas en inglés) en Europa y Asia. [El PRG era un gobierno clandestino establecido en 1969 en oposición al régimen vietnamita del sur]. El informe final de Beechy en 1971 al CCM enfatizó la urgencia de terminar la lucha en el clima “profundamente fragmentado, temeroso y hostil” de Vietnam del Sur. “Todo el personal del CCM debe ser reconciliadores”, instó Beechy. “Debemos permanecer en medio del sufrimiento y la división mientras podamos trabajar eficazmente y con un sentido de integridad. Un segundo imperativo es que hagamos todo lo posible para detener la participación militar estadounidense en este infierno hecho por el hombre”.

El CCM se separó de VNCS en enero de 1973 y volvió a su estado pre-1966 de administrar sus propios programas. El 27 de enero, los Estados Unidos y el DRV firmaron los Acuerdos de París, un Acuerdo para poner fin a la guerra y restaurar la paz en Vietnam. Si bien esto permitió a los Estados Unidos retirar sus fuerzas militares, la guerra continuó a una menor intensidad.

Los líderes de ECVN reclamaron una postura apolítica, aunque la mayoría se identificó con las políticas del gobierno de Saigón. El personal de CCM que trabajaba con los programas médicos de la iglesia se irritó ante la posición de ECVN. El programa del CCM Vietnam puso más énfasis en la capacidad de comunicarse con e involucrar a las personas vietnamitas que en el desarrollo de programas específicos, alentando a las personas trabajadoras del CCM a “encontrar maneras de expresar el amor e interés cristianos en ayudar a lograr una verdadera reconciliación y paz”. En la primavera de 1974, el CCM Vietnam definió la “paz y la reconciliación” como su principal objetivo en Vietnam. Mientras continuaba apoyando los programas médicos de ECVN, el personal de CCM también ayudó a los prisioneros políticos liberados, preparó materiales escritos para las iglesias norteamericanas y dirigió la atención al problema de las minas sin detonar. En mayo del mismo año, 16 miembros del CCM y varios misioneros Menonitas firmaron una carta dirigida a los líderes del Congreso de los Estados Unidos, instando a reducir los armamentos estadounidenses a Vietnam y una resolución política al conflicto.

La guerra terminó en abril de 1975. Cuatro hombres del CCM se quedaron por un tiempo. Una delegación del CCM que visitó Vietnam en noviembre de ese año negoció para que un programa del CCM continuará con el pueblo vietnamita. El fuerte compromiso del CCM con la paz y reconciliación durante la guerra ha permitido que el CCM continúe trabajando en Vietnam con la bendición del gobierno vietnamita.

Luke Martin trabajó en Vietnam desde 1962 hasta 1975 con la Junta de Misiones y Caridades Menonitas del Este (ahora Misiones Menonitas del Este). Trabaja como autor, pastor e intérprete vietnamita.

Aprende mas

Martin, Luke. A Vietnam Presence: Mennonites in Vietnam During the American War. Morgantown, PA: Masthof Press, 2016.

Ediger, Max. A Vietnamese Pilgrimage. Newton, KS: Faith and Life Press, 1978.