Reflexiones de Pax (1951-1976)

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de Invierno 2020 se publican dos veces blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

El hombre de Pax “es un obrero cristiano pacifista a favor de otros en el nombre de Cristo…. En su mejor momento, se olvida de sí mismo, pensando solo en los demás…
El hombre de Pax no construye puentes de entendimiento y buena voluntad entre los pueblos y comuniones dando conferencias o predicando, sino a través de demostraciones prácticas, a través del trabajo físico duro.

—Peter Dyck, “Pax Bridge Builders,” Euro-Pax News, agosto 1959.

Todos los trabajadores que han pasado dos o más años trabajando en un área de necesidad y con personas en una tierra y cultura diferentes no regresarán igual que antes. Para muchos de ellos, esta es una escuela de ‘golpes duros’….
De esta escuela, inevitablemente, va a salir algún hombre bien temperado y probado, en quien la Iglesia puede buscar liderazgo en el futuro.

—Harry Martens

Inaugurado en 1951, el programa Pax del CCM proporcionó diversas oportunidades de servicio para cientos de hombres jóvenes (y algunas mujeres jóvenes) en muchos contextos de todo el mundo, incluyendo proyectos de ayuda y reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial en Europa, asistencia humanitaria a personas refugiadas palestinas en la Ribera Occidental controlada por Jordania, la construcción de una carretera a través de la región del Chaco en Paraguay y el trabajo de desarrollo comunitario en Grecia, Bolivia y Congo. Los últimos trabajadores de Pax concluyeron su servicio en 1976. Para la mayoría de los trabajadores de Pax, su participación en Pax cumplía con las obligaciones de servicio alternativo a través del programa I-W de los Estados Unidos. Sin embargo, el CCM buscó que el programa Pax no fuera solo una alternativa al servicio militar, un programa para “cristianos reclutados”, sino una forma proactiva de testimonio cristiano de paz con “voluntarios dispuestos a ir la segunda milla”. Los extractos de los informes, boletines y actas de conferencia de Pax abajo destacadas ofrecen ventanas a los gozos, desafíos y motivaciones de los hombres y mujeres que sirvieron con Pax. Estas reflexiones e informes extraídos muestran a los trabajadores de Pax evaluando sus esfuerzos como testigos cristianos, como una forma proactiva de no resistencia, como una forma alternativa de servicio a los Estados Unidos y como una contribución a los esfuerzos anticomunistas. Las “matronas” de Pax, que formaron hogares fuera del hogar para los “chicos” de Pax, reflexionan sobre cómo su trabajo de cocinar, limpiar y remendar la ropa ofreció un testimonio cristiano, a pesar de que estas mujeres de Pax también estaban empujando más allá las expectativas de género para el servicio. Finalmente, estas reflexiones muestran a los trabajadores de Pax entendiendo su servicio como una forma de educación transformadora, una “escuela de golpes duros” que abrió nuevos entendimientos y pasiones por el servicio cristiano.

Pax como servicio cristiano

El hombre de Pax “es un obrero cristiano pacifista a favor de otros en el nombre de Cristo…. En su mejor momento, se olvida de sí mismo, pensando solo en los demás…
El hombre de Pax no construye puentes de entendimiento y buena voluntad entre los pueblos y comuniones dando conferencias o predicando, sino a través de demostraciones prácticas, a través del trabajo físico duro.
—Peter Dyck, “Pax Bridge Builders,” Euro-Pax News, agosto 1959.

Desde que estoy en Pax, siento que mi crecimiento y desarrollo como cristiano se ha incrementado enormemente, a través del compañerismo con jóvenes de la misma fe y al conversar sobre la Biblia con ellos. A través de estas conversaciones aprendemos a conocer mejor a nuestro Señor. Que el Señor nos bendiga mientras cada uno de nosotros trabaja en sus viñedos.—Richard Lambright, “Informe de actividad”, Tsakones, Grecia, 7 de marzo de 1956.

Le Fever, un hombre Pax, trabaja en un proyecto de vivienda en Bielefeld, Alemania en 1957. El programa Pax del CCM funcionó principalmente como una opción de servicio alternativa para los objetores de conciencia reclutados en el servicio militar de EE. UU. de 1951 hasta 1975. Algunos hombres de Canadá también participaron, a pesar de que en Canadá no existía el reclutamiento forzado. (Foto del CCM).

Para mí, Pax fue lo último en servicio. Por supuesto, significó sacrificio, al menos en nombre, como perder dos años de ingresos, vender un lindo Ford del 41 y dejar amigos y familiares. Pero sabía que valdría la pena. Las oportunidades para la aventura, aprender nuevos idiomas y aprender sobre personas de otras culturas, y ver el histórico ‘Viejo Mundo’ fueron privilegios que incluso los líderes del programa reconocieron y nos otorgaron. Entonces, ¿por qué no ir? …Pero aún había una razón más profunda por la que elegí a Pax, un motivo muy básico… Este era el deseo de devolver el amor de Dios haciendo algo constructivo por otra persona. Pax me brindó esta oportunidad.
—David Burkholder, “Why a Man Goes Pax”, Youth’s Christian Companion, 16 de septiembre de 1962.

Los hombres PAX deben estar impregnados con la verdad de que, en primer lugar, son personas de Servicio Voluntario. No son‘cristianos reclutados’, sino más bien ‘voluntarios dispuestos a ir la segunda milla’. …PAX no debería ser dos años que superar, sino dos años llenos de oportunidades y trabajo desafiante. El compañero PAX debe crecer internamente y contribuir positivamente durante estos dos años.
“Sugerencias de operación de Pax”.

Pax como servicio alternativo al país

Ser un patriota significa contribuir lo mejor que podamos al bienestar de nuestra nación y esta es nuestra posición activa de paz en lugar de tomar las armas.
—Omar Lapp, Backnang, Alemania, 13 de agosto de 1955.

[Los europeos] se dan cuenta de que estamos aquí para ayudarlos a vivir mejor, pero al mismo tiempo se dan cuenta de que estamos aquí en lugar de estar en una división de las fuerzas armadas. Podríamos hacer bien en preguntarnos si estaríamos haciendo este tipo de servicio si no fuera parte de nuestro requisito para con el gobierno de los Estados Unidos.
—Robert Beyeler a Robert Good, “Informe de actividad”, 28 de mayo de 1960.

Soy un hombre Pax porque creo que Cristo estaba diciendo la verdad cuando propuso que amar a tus enemigos y bendecir a quienes te maldicen es el camino de Dios. Creo que el amor de Cristo es práctico. Este amor no solo puede hacer milagros en el corazón de un individuo. Es la respuesta a la sospecha, al miedo y a la desconfianza que generalmente termina en violencia.

—Jim Juhnke

Estas pequeñas aldeas en las montañas [de Grecia] siempre han sido un terreno fértil y una tierra de nadie para las facciones que participan en la guerra civil. Los rebeldes comunistas encontraron seguridad en las montañas sobre las aldeas y continuaron recibiendo refuerzos de simpatizantes comunistas ubicados al otro lado de la frontera de Yugoslavia a menos de 10 millas de distancia. La ideología comunista recibió seguidores de las filas de los pobres agricultores refugiados debido a su bajo nivel de vida. La necesidad de eliminar las causas del comunismo es uno de los mayores desafíos que enfrenta el cristianismo en la actualidad. Eliminar las causas de la guerra presenta una gran oportunidad para nuestro testimonio de paz. —Dwight Wiebe, “Status of Pax Greece 1955”.

Creo que este es el momento para que el mundo cristiano demuestre el amor de Dios en contraste con el miedo comunista. Esta es una oportunidad real para nosotros como Iglesia Menonita para ayudar a satisfacer físicamente las necesidades de nuestro prójimo, pero también ministrar a su necesidad espiritual al dar testimonio del amor de Cristo.
—Arthur Driedger en un hogar para refugiados húngaros en Klosterneuburg- Weidling, Austria

Pax como testimonio de paz

Hablamos con soltura del amor de Dios. Imprimimos, “En Dios confiamos” en nuestras monedas. Pero no confiamos en Dios. Confiamos en ametralladoras, misiles balísticos y bombas H. Confiamos en los 40 mil millones de dólares que damos cada año para la defensa. Creemos que si no fuera por nuestros ejércitos, las fuerzas del mal se apoderarían de las principales partes del mundo. Entonces pagamos nuestros impuestos y nos escondemos detrás de la débil protección que pueden comprar. …Soy un hombre Pax porque creo que Cristo estaba diciendo la verdad cuando propuso que amar a tus enemigos y bendecir a quienes te maldicen es el camino de Dios. Creo que el amor de Cristo es práctico. Este amor no solo puede hacer milagros en el corazón de un individuo. Es la respuesta a la sospecha, al miedo y a la desconfianza que generalmente termina en violencia.
—Jim Juhnke, “A Paxer´s Testimony”, 11 de mayo de 1959.

¿Cuál es el papel y responsabilidad del cristiano en este asunto bastante confuso de la construcción de la paz? Una cosa debe estar clara: para los cristianos, la paz no es un negocio sino una vida cristiana. No es un movimiento, sino obediencia, no una estrategia, sino discipulado, no una posición, sino una Persona. Pax no es simplemente otro movimiento o manifestación por la paz. Los hombres Pax son ejemplos vivos de paz, que demuestran el amor de Dios en el corazón y en la vida. Un programa de servicio cristiano como Pax es una respuesta natural al amor de Dios ante la necesidad humana. Somos pacificadores porque somos Sus hijos.
—Roy Kauffman, “Pax Men as Peacemakers”.

Seguimos pensando que es un milagro que se estén construyendo puentes sobre los escombros y ruinas de una tierra a otra, y que podamos unir manos. Y estas manos no están vacías, sino llenas; la gente se está ayudando mutuamente y el pasado difícil y cruel se está olvidando lentamente. Estamos especialmente contentos de descubrir que los niños, que han sufrido más que las personas mayores, reciben una consideración especial por parte de los Amigos estadounidenses — otra muestra de una relación humana nueva y sincera.
—Carta del alcalde de Wedel, Alemania, a la oficina del CCM en Frankfurt/Main, 4 de enero de 1955.

Mujeres en Pax

Respira allí un hombre PAX
con el alma tan muerta,
Quien nunca a sí mismo ha dicho:
¡Las matronas fueron hechas en el cielo!

“Un tributo a nuestras matronas”, hombre Pax anónimo

A los chicos les gusta mucha variedad en sus comidas y son sorprendentemente aventureros en su alimentación. Les gusta una casa limpia, pero también una que sea habitable… Aunque se dan cuenta de que la matrona nunca podrá caber en los zapatos de sus madres, siempre quieren un hogar lejos del hogar. Espero haber podido darles uno.
—Joyce Shutt, matrona en Enkenbach, Alemania, “Reflections of a PAX Matron”.

J. Lester Yoder, hombre Pax, de Belleville, Pennsylvania, le muestra un cerdo a un granjero griego en 1962. El programa de agricultura del CCM introdujo cerdos de raza pura a los agricultores en Grecia a fines de la década de 1950, y los trabajadores de Pax brindaron capacitación y orientación sobre la cría de cerdos. Los participantes del programa debían construir un albergue para cerdos y un recinto resistente para calificar para el programa. (Foto del CCM / V. Cross).

Por la noche me retiro a mi habitación y reflexiono sobre los acontecimientos del día. Sí, he estado ocupada. No se han desperdiciado muchos minutos. Sin embargo, no me siento satisfecha y no puedo evitar preguntarme: ¿hay realmente un propósito por el cual estar aquí? Es cierto que a los muchachos les gusta venir por una comida sustanciosa después de un día de duro trabajo, pero ¿será que hacer comidas y limpiar pisos son mi único propósito para estar aquí? Me gusta pensar que no. De ser así, estos dos años serían una pérdida de tiempo y esfuerzo. Entonces mis pensamientos se alejan del trabajo de mi día y empiezo a pensar en los compañeros. Están aquí porque creen que el mal en este mundo nunca se puede corregir con la fuerza y el derramamiento de sangre. Están aquí no solo porque no creen en la guerra, sino porque creen en la paz. Están aquí porque conocen a un Salvador que nos enseña a amar a todos las personas y hacerles el bien. Entonces me pregunto: ¿Cuál es mi propósito por el cual estoy aquí? Mis pensamientos se vuelven más firmes y empiezo a ver y comprender el propósito. Estoy aquí porque creo como lo hacen los muchachos. Entonces, si puedo hacer algo para fortalecer esa creencia, hacer que su estadía sea más placentera, ayudarlos en su esfuerzo por construir un poco del reino de los cielos aquí en la tierra, sentiré que mi tiempo ha ha valido la pena.
—Anne Driedger, matrona de Pax en Bechterdissen bei Bielefeld, This is Not a Dream!” European Relief Notes, enero de 1956.

Debo dominar el arte de decir cosas agradables, no debo esperar demasiado de mi prójimo, debo hacer que mi trabajo sea amable y agradable, debo ayudar a los miserables, simpatizar con los tristes y nunca olvidar que una palabra amable, una sonrisa o una acción amorosa cuesta poco pero son tesoros para los demás. No es solo mi deber, sino más bien mi privilegio ser y hacer estas cosas, revelando a los demás que la no resistencia es significativa para mí y con la ayuda de Dios la vivo a diario.
—Tina Warkentin, “What Non-Resistance Means to Me.” 10 de febrero de 1959.

El Servicio Voluntario del CCM en Corea requiere “algo de glamour, algo de ampliación de experiencia, algo de aprendizaje nuevo y mucha dedicación y trabajo duro”.
—Lydia Schlabach, enfermera en Seúl, Corea, 1962.

Nuestros compañeros hacen un trabajo maravilloso en la construcción de nuevas casas, pero ¿no han oído hablar de las chicas del CCM que ayudan a las chicas de la aldea a construir y reparar su ropa?. Los granjeros de Pax ayudan a los granjeros de la aldea a mezclar alimentos y hacer silos, mientras que las damas de Pax ayudan a las amas de casa de la aldea a familiarizarse con nuevas recetas. Así como los hombres conversan sobre problemas personales con los hombres, las mujeres conversan preocupaciones personales con las mujeres.
—Lois Martin, matrona de Pax en Grecia, 1962.

Pax como escuela transformadora

El trabajador de Pax, Joe Haines, lleva a Ibrahim, uno de los niños más pequeños
en el Orfanato y escuela de Hebrón, Ribera Occidental en Después de que Joe Haines completara su asignación de Pax en el Orfanato de Hebrón, se convirtió en supervisor del programa de educación del CCM en la Ribera Occidental controlada por Jordania en (Foto del CCM / Ernest
Lehman).

No hace falta decir que todos los trabajadores que han pasado dos o más años trabajando en un área de necesidad y con personas en una tierra y cultura diferente no regresarán igual que antes. Para muchos de ellos esta es una escuela de “golpes duros”. Están lejos de sus hogares cómodos, de una tierra de abundancia y ahora viven en circunstancias muy modestas y día tras día ven la necesidad humana y la desesperación. …De esta escuela, inevitablemente, va a salir algún hombre bien temperado y probado, en quien la Iglesia pueda buscar liderazgo en el futuro”.
—Harry Martens, “You Are My Witnesses”

El hombre Pax regresa a casa con un odio por el materialismo y una pasión por la paz y la acción social. Siente que tiene un destello de verdad que no se puede perder, e intentará expresarlo cada vez que tenga la oportunidad.
—Por el Editor, “Paxman Come Home,” Youth’s Christian Companion, 16 de septiembre de 1962.

Compilado por Alain Epp Weaver (director del departamento de Planificación, Aprendizaje y Respuesta a Desastres del CCM), junto con Frank Peachey y Lori Wise (administrador y asistente de Registros del CCM EE. UU. respectivamente).


Pax MCC. http://www.paxmcc.com/.

Redekop, Calvin W. The European Mennonite Voluntary Service: Youth Idealism in Post-World War II Europe.

Telford, PA: Cascadia, 2010. Redekop, Calvin. The Pax Story: Service in the Name of Christ, 1951-1976. Telford, PA: Pandora Press, 2001.

Reflections from Pax (1951-1976)

Featured

[Individual articles from the Winter 2020 issue of Intersections will be posted on this blog each week. The full issue can be found on MCC’s website.]

“Being caught in East Berlin without passports, handing out Christmas bundles to the ‘less fortunate,’ living with and learning to know European Mennonite students, eating goat meat with an Arab Sheikh, and seeing the new year in with prayer under the light of Greek stars: this is Pax, this is your experience, this is mine.”
—Pax Newsletter, January 20, 1959

All workers who have spent two or more years working in an area of need and with a people in a different land and culture will not return the same as they went. To many of them, this is a school of ‘hard knocks.’ …Out of this school there cannot help but come some well-tempered and tried man whom the Church may look to for leadership in the future.

Harry Martens

Inaugurated in 1951, MCC’s Pax program provided varied service opportunities for hundreds of young men (and some young women) in many contexts around the world, including post-World War II relief and reconstruction projects in Europe, humanitarian assistance to Palestinian refugees in the Jordanian-controlled West Bank, the construction of a highway through Paraguay’s Chaco region and community development work in Greece, Bolivia and Congo. The last Pax workers concluded their service in 1976. For most Pax workers, participation in Pax fulfilled alternative service obligations through the United States’ I-W program. Yet MCC sought for the Pax program to be not only an alternative to military service, a program for “conscripted Christians,” but a proactive form of Christian peace witness staffed by “willing second-milers.” The excerpts from Pax reports, newsletters and conference proceedings below offer windows into the joys, challenges and motivations of the men and women who served with Pax. These excerpted reflections and reports show Pax workers assessing their efforts as Christian witness, as a proactive form of nonresistance, as an alternative form of service to the United States and as a contribution to anti-Communist efforts. Pax “matrons,” who made homes away from home for Pax “boys,” reflect on how their work of cooking, cleaning and mending clothes offered a Christian witness, even as these Pax women also pushed beyond gendered expectations of service. Finally, these reflections show Pax workers understanding their service as a form of transformative education, a “school of hard knocks” that opened up new understandings of and passions for Christian service.

Pax as Christian service

The Pax man “is a Christian pacifist worker for others in the name of Christ. …At his best, he forgets self, thinking only of others.… The Pax man does not build bridges of understanding and goodwill between peoples and communions by lecturing or preaching but through practical demonstration,through hard physical labor.”
—Peter Dyck, “Pax Bridge Builders,” Euro-Pax News, August 1959

“Our men, like St. Francis, are preaching many sermons as they ‘walk’ among the villagers, thereby winning their way into the hearts and confidence of the people. If we were competent in all the technical skills and in all the principles of community development, and failed to reach the Greeks as we have, we could not consider our program a success.”
—William Snyder, “Executive Evaluates Greece Program”

“Since being in Pax I feel that my growth and development as a Christian has been greatly increased, through fellowshipping with young fellows of the same faith and by discussing the Bible with them. Through these discussions we learn to know our Lord better. May the Lord bless us as each one of us labors in His vineyards.”
—Richard Lambright, “Activity Report,” Tsakones, Greece, March 7, 1956

“To me Pax was the ultimate in service. Of course, it meant sacrifice, in name at least, such as losing two years’ income, selling a sharp ’41 Ford, and leaving friends and family. But I knew it would be worth it. The opportunities for adventure, learning new languages and learning about peoples of other culture, and seeing the historic ‘Old World’ were privileges that even the leaders of the program recognized and granted us. So, why not go?… But there was still a deeper reason why I chose Pax, a very basic motive… This was the desire to return God’s love by doing something constructive for someone else. Pax provided just this opportunity.”
—David Burkholder, “Why a Man Goes Pax,” Youth’s Christian Companion, September 16, 1962

“PAX men should be impregnated with the truth that they are in the first place Voluntary Service people. They are not ‘drafted Christians’, but rather ‘willing second-milers.’ . . . . PAX should not be two years to get over with, but two years packed with opportunities and challenging work. The PAX fellow should grow inwardly and contribute positively during these two years.”
— “Pax Operation Suggestions”

Pax as alternative service to country

“To be a patriot means to contribute the best we can to the welfare of our nation, and this is our active peace position rather than taking up arms.” —Omar Lapp, Backnang, Germany, August 13, 1955

Pax man, LeFever, works at a housing project in Bielefeld, Germany in 1957. The MCC Pax program functioned primarily as an alternative service option for conscientious objectors drafted into U.S. military service from 1951 to 1975. A few men from Canada also participated, even though Canada had no draft. (MCC photo)

“[The Europeans] realize that we are here to help them have a better living, but at the same time realize that we are here instead of being in a branch of the armed forces. We might do well to ask ourselves whether we would be doing this type of service if it were not part of our requirement towards the United States government.”
—Robert Beyeler to Robert Good, “Activity Report,” May 28, 1960

“These small mountain villages [in Greece] have always been a breeding ground and a no-man’s land for factions participating in the civil war. Communist rebels found security in the mountains above the villages and continued to receive reinforcements from Communist sympathizers located across the border of Yugoslavia less than 10 miles away. The Communist ideology received followers from the ranks of the poor refugee farmers because of their low standard of living. The need for removing the causes of Communism is one of the greatest challenges confronting Christianity today. Removing the causes for war presents a great opportunity for our Peace witness.”
—Dwight Wiebe, “Status of Pax Greece 1955”

“I believe that this is the time for the Christian World to demonstrate the Love of God in contrast to Communist fear. This is a real opportunity for us as a Mennonite Church to help meet the needs of our fellowman physically, but minister also to his spiritual need by witnessing of the love of Christ.”
—Arthur Driedger at a home for Hungarian refugees in Klosterneuburg-Weidling, Austria

Pax as peace witness

“We speak glibly of the love of God. We print, ‘In God we trust’ on our coins. But we don’t trust God. We trust machine guns, ballistic missiles and H bombs. We trust in the $40 billion we give each year for defense. We believe that if it weren’t for our armies, evil forces would overtake major portions of the world. So we pay our taxes and hide behind the flimsy protection they can buy. . . . I am a Paxman because I believe that Christ was telling the truth when he proposed that loving your enemies and blessing them that curse you was the way of God. I believe that the love of Christ is practical. Not only can this love work miracles within the heart of an individual. It is the answer to suspicion, fear and mistrust which usually ends in violence.”
—Jim Juhnke, “A Paxer’s Testimony,” May 11, 1959

I am a Paxman because I believe that Christ was telling the truth when he proposed that loving your enemies and blessing them that curse you was the way of God. I believe that the love of Christ is practical. Not only can this love work miracles within the heart of an individual. It is the answer to suspicion, fear and mistrust which usually ends in violence.

—jim juhnke

“What is the Christian’s role and responsibility in this rather confusing business of peacemaking? One thing should be clear: to the Christian peacemaking is not a business but Christian living. It is not a movement but obedience, not a strategy but discipleship, not a position but a Person. Pax is not merely another movement or demonstration for peace. Pax men are living examples for peace, demonstrating the love of God in heart and life. A Christian service program such as Pax is a natural response to God’s love in the face of human need. We are peacemakers because we are His children.”
—Roy Kauffman, “Pax Men as Peacemakers”

“We are still thinking that it is a miracle that bridges are being built over our wreckage and ruins from one land to another, and that we can clasp hands. And these hands are not empty, but filled; the people are helping each other and the difficult and wicked past is being slowly forgotten. We are especially happy to find that the children, who have suffered more than the older people, are being given special consideration by the American friends—another token of a new and sincere human relationship.”
—Letter from the Mayor of Wedel, Germany, to the MCC office in Frankfurt/Main, January 4, 1955

Women in Pax

Breathes there a PAX man
with soul so dead,
Who never to himself hath said,
Matrons are made in Heaven!

"A tribute to Our Matrons," anonymous Pax man


“The boys like lots of variety in their meals and are surprisingly adventurous in their eating. They like a clean house, but also one that is livable… Realizing that the matron will never be able to fit into their mothers’ shoes they still want a home away from home. I hope that I was able to give them one.”
—Joyce Shutt, matron in Enkenbach, Germany, “Reflections of a PAX Matron”

Paxman J. Lester Yoder, of Belleville, Pennsylvania, is showing a hog to a Greek farmer in 1962. MCC’s agriculture program introduced purebred hogs to farmers in Greece in the late 1950s, and Pax workers provided training and guidance in hog husbandry. Program participants were required to construct a hog house and sturdy enclosure to qualify for the program. (MCC photo/V. Cross)

“At night I retire to my room and ponder over the day’s happenings. Yes, I have been busy. Not many minutes have been wasted. However, I do not feel satisfied and can’t help wondering: is there really a purpose to my being here? True enough, the fellows like to come in for a substantial meal after a day of hard work. But is making meals and scrubbing floors my sole purpose for being here? I like to think not. Should such be the case, these two years would be wasted time and effort. Then my thoughts turn away from my day’s work and I begin to the think of the fellows They are here because they believe the wrong in this world can never be made right by force and bloodshed. They are here not merely because they don’t believe in war, but because they believe in peace. They are here because they know a Savior who teaches us to love all men and do good unto them. Then I ask myself ask: What is my purpose for being here? My thoughts become more settled and I begin to see and understand the purpose. I am here because I believe as the fellows do. Then if I can do anything to strengthen that belief, to make their stay more pleasant, to help them in their effort to build a bit of the kingdom of heaven here on earth, I shall feel that my time has been profitably spent.”
—Anne Driedger, Pax matron in Bechterdissen bei Bielefeld, “This is Not a Dream!” European Relief Notes, January 1956

“I must master the art of saying pleasant things, I must not expect too much from my fellowman, must make my work congenial and pleasant, I must help the miserable, sympathize with the sorrowful, and never forget that a kind word, a smile or a loving deed costs little but are treasures to others. It is not only my duty, but rather my privilege to be and do these things thereby revealing to others that non-resistance is meaningful to me and with God’s help I live it daily.”
—Tina Warkentin, “What Non-Resistance Means to Me,” February 10, 1959

MCC Voluntary Service in Korea involves “some glamour, some broadening of experience, some new learning, and a lot of dedication and hard work.” —Lydia Schlabach, nurse in Seoul, Korea, 1962

“Our fellows do wonderful work on construction of new houses, but haven’t you heard of the MCC girls who help village girls construct and mend their clothing? Pax farmers help village farmers mix feeds and make silos, while lady Paxers acquaint village housewives with new recipes. As men discuss personal problems with men, so women discuss personal concerns with the women.”
—Lois Martin, Pax matron in Greece, 1962

Pax as a transformative school

“It goes without saying that all workers who have spent two or more years working in an area of need and with a people in a different land and culture will not return the same as they went. To many of them this is a school of ‘hard knocks.’ They are away from comfortable homes, a land of plenty and now living under very modest circumstances and day after day see human need and despair. . . . Out of this school there cannot help but come some well-tempered and tried man whom the Church may look to for leadership in the future.”
—Harry Martens, “You Are My Witnesses”

“Mr. Paxman returns home with a hatred for materialism and a passion for peace and social action. He feels he has a gleam of truth that daren’t be lost, and he will try to put it across every chance he gets.”
—By the Editor, “Paxman Come Home,” Youth’s Christian Companion, September 16, 1962

Compiled by Alain Epp Weaver (director of MCC’s Planning, Learning and Disaster Response department), together with Frank Peachey and Lori Wise (MCC U.S. Records manager and assistant, respectively).


Pax MCC. http://www.paxmcc.com/

Redekop, Calvin W. The European Mennonite Voluntary Service: Youth Idealism in Post-World War II Europe. Telford, PA: Cascadia, 2010.

Redekop, Calvin. The Pax Story: Service in the Name of Christ, 1951-1976. Telford, PA: Pandora Press, 2001.