Reanudando el trabajo del CCM en el Vietnam de posguerra

[Articulos Individuales de la edicion de Intersecciones de la Primavera del 2017 se publicaran en este blog cada semana. La edicion completa puede ser encontrada en MCC’s website.]

Desde 1976 (un año después de concluir la guerra) hasta 1989, los envíos anuales de ayuda y las visitas de las delegaciones del CCM a Vietnam continuaron a pesar de la ausencia de personal del CCM expatriado en el país. A principios de los años 80, un representante de CCM con sede en Bangkok trabajó a través de la organización vietnamita Aidresep para realizar viajes trimestrales a Vietnam, prestando asistencia en la selección de proyectos. En 1990, 15 años después de la guerra estadounidense en Vietnam, el CCM fue una de las primeras organizaciones no gubernamentales (ONG) norteamericanas en recibir permiso para abrir una oficina en Hanói, supervisada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Vietnam. Poco después de nuestra llegada a Hanói, estaba de compras en el mercado cuando una vendedora me preguntó: “¿Eres soviética o francesa?”. Le dije que era americana y que trabajaba para una organización de ayuda. Una amiga la llamó, preguntándole quién era yo. “Ella está reparando el daño de la guerra” fue su respuesta. Luego me dijo: “Las bombas estadounidenses mataron a mucha gente”, lo que implicaba, con una sonrisa, que era apropiado que yo estuviera ayudando a reparar el daño. Esta conversación y otras similares nos revelaron el debate interno en Vietnam y en el Ministerio de Relaciones Exteriores sobre cómo tratar a las personas y ONGs extranjeras. Rápidamente aprendimos que, para el CCM, una ONG asociada con el país del antiguo enemigo, trabajando en una era de posguerra, necesitaría redefinir su papel en el país y re-conceptualizar cómo la organización mediría el éxito.

En este contexto, el CCM no podría asociarse con iglesias locales como lo hace típicamente. Se nos aconsejó, por la seguridad de la iglesia local, ser muy cautelosos en cualquier contacto con las iglesias. En ese momento, no había ONG vietnamitas. Todas las organizaciones vietnamitas recibieron su mandato y apoyo del gobierno, por lo que “no gubernamental” era un concepto extranjero. El CCM continuó discutiendo con nuestros contactos del gobierno vietnamita nuestro deseo de asociarnos con organizaciones de base. En ausencia de esa posibilidad, el gobierno nos ayudó a establecer relaciones con varias universidades, oficinas del gobierno local, la Unión de Mujeres, departamentos de salud y hospitales. Dentro de estas entidades, a menudo encontramos líderes visionarios que estaban dispuestos a asumir riesgos para mejorar las vidas de aquellas personas a quienes estaban sirviendo. Algunas personas dentro y fuera del CCM criticaban nuestros vínculos con el gobierno vietnamita, pero esta era la forma en que teníamos que trabajar si queríamos estar en Vietnam con una presencia restauradora en solidaridad con el antiguo “enemigo” de nuestro país.

El CCM fue visto como un “viejo amigo” de Vietnam, que no había apoyado la guerra americana. Esto, a menudo, significaba que se nos veían como favorables al Norte; era difícil comunicar que éramos pacifistas, deseosos de atender a las necesidades humanas en ambos lados del conflicto. El CCM desempeñó tres papeles principales durante este período.

En primer lugar, el CCM proporcionó asistencia financiera, lo que legitimó la presencia del CCM ante los ojos del gobierno. Más allá de la ayuda tangible, el dinero también simbolizó la solidaridad con un pueblo sufriente y trajo esperanza para el futuro. Las cantidades de dinero eran relativamente pequeñas, y nuestros contactos gubernamentales a menudo presionaban por más.

En segundo lugar, el CCM buscó fortalecer los recursos humanos y proporcionar oportunidades profesionales. Durante los años de la guerra, las personas profesionales en Vietnam habían sido aisladas de los desarrollos en sus campos. Pudimos vincularlas con viajes de estudio, cursos cortos y oportunidades de estudios de postgrado, especialmente en Asia, pero también en Occidente.

Tercero, el personal del CCM funcionó como un puente para las comunidades norteamericanas, contando a los norteamericanos las historias del pueblo vietnamita que conocíamos y, explicándole a nuestros grupos asociados vietnamitas que representábamos a personas cristianas norteamericanas que querían ayudar a reparar el daño causado por la guerra. El CCM fue único entre las ONG internacionales que operaban en Vietnam en ese momento en tener un fuerte grupo de personas que sentían propiedad de la organización y la apoyaban financieramente.

Cuando volvimos a Vietnam en 2012, encontramos un grupo de jóvenes vietnamitas que habían estudiado desarrollo y estaban aplicando sus conocimientos a la situación en Vietnam. (En nuestros primeros años, ese grupo de personas aún no existía). También pudimos reunirnos con algunos de los primeros grupos asociados en los proyectos del CCM que nos dijeron: “Nunca olvidaremos que el CCM nos ayudó cuando estábamos en extrema necesidad después de la guerra”. Se refirieron a un viejo proverbio: Un grano de arroz cuando tienes hambre es más que un plato de arroz cuando tienes suficiente.

Janet Reedy, junto con su esposo, Stan, sirvió como representante de CCM supervisando el (re) establecimiento del programa de Vietnam en 1990. Los Reedys continuaron sirviendo en Vietnam hasta 1992.

Aprende mas

Bush, Perry. “Vietnam and the Burden of Mennonite History.” Conrad Grebel Review 17/2 (Spring 1999): 5-27.

Karnow, Stanley. Vietnam: A History. London: Penguin Books, 1997.

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